El jurista y filósofo Ramón Fogel dice que ataques de UGP a SENAVE es por pérdida de privilegios.

Debido a que no recibe de parte del Gobierno y de la sociedad, la respuesta que su conducta provocadora merece, cada día se muestra más envalentonada y prepotente la Unión de Grupos de Productores (UGP), ese puñado de especuladores y usureros que “se sienten los salvadores de la patria y los dueños de la verdad”, al decir del eximio sociólogo, jurista y filósofo Ramón Fogel, experto en temas de la sociedad rural paraguaya. Fogel hace una defensa de la gestión del Senave por constituir un esfuerzo para poner reglas claras en el campo a favor del consumidor y las familias campesinas.

La mentalidad feudal que guía el comportamiento de los dirigentes de la corporación agrícola-ganadera, toda esa logia explotadora de los recursos naturales de nuestro país, no les permite ver que el mundo está cambiando, que en menos de dos años, sus cómplices rurales en Argentina han sido derrotados y que en Africa y Medio Oriente los pueblos se levantan contra los explotadores y cleptócratas, que hasta ayer nomás se creían intocables.

 

Fogel afirma que la UGP y sus cómplices en organismos del Estado, han comenzado a utilizar un lenguaje semi progresista para confundir a la ciudadanía y, de esa manera, hacen discursos a favor de la reforma agraria, o de entregar títulos de propiedad a labriegos y otras mentiras.

 

En posesión de territorios excluyentes, especies de gigantescos guetos de miles de hectáreas, esos mismos ugepistas califican al campesino pobre de lacra social, de parásitos, que con unos metros de tierra no precisan más, por haraganes y porque son quienes deforestan el país, en una campaña de denigración que les está permitiendo ganar la pulseada porque aún no les llega la respuesta popular correspondiente.

 

El científico añade que esos grupos hablan con total cinismo de la disminución de la pobreza por efecto del crecimiento nacional, pero al mismo tiempo ocultan que esos números jamás significan desarrollo social con justicia, ni tampoco mencionan la descomunal concentración de la tierra en pocas manos, que es la más desigual del mundo, o el aumento de la importación de alimentos y su encarecimiento constante.

 

Hablan de patria y ocultan el daño que le causan al exportar sus fabulosas ganancias por la venta de soja, carne y otros productos sin pagar ningún impuesto al Fisco, generando una mayor y peligrosa degradación de las condiciones de vida del grueso de la población paraguaya.

 

El ataque permanente al SENAVE y a su Director Miguel Lovera, se encuadra en esa lógica de la agresión como defensa por parte de los acaparadores de las mejores tierras y aguas del país, puntualiza Fogel.

 

El SENAVE actual, es un testimonio, una presencia solidaria y un ejemplo de lucha en defensa de la naturaleza, de los seres vivos, de nuestra propia alimentación, cada día con menos calidad, y de la protección ecológica indispensable para preservar la vida humana, precisa el científico de la Universidad de Kansas.

 

 

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