Todo está preparado para que una nueva línea aérea, de bandera paraguaya, empiece pronto sus operaciones comerciales. La empresa “Sol del Paraguay” permitirá a los pasajeros paraguayos llegar en aviones paraguayos a países de Mercosur en primera instancia, para luego emprender una expansión hacia otros destinos tradicionales de los viajeros nacionales.

Paraguay desarrolló en los últimos veinte años una política que produjo malos resultados en materia de comunicaciones aéreas y en el manejo de sus líneas aéreas, la desaparecida Líneas Aéreas Paraguayas (LAP) y la deteriorada Transporte Aéreo Militar.

 

La privatización de LAP en particular, por la cual la empresa brasileña TAM se convirtió en línea de bandera de Paraguay, se negoció de manera muy deficiente.

 

Basta comparar esta negociación nacional con la que hizo Uruguay.

 

Paraguay renunció a mantener el nombre de su línea, Uruguay no; Paraguay enajenó sus rutas, Uruguay no; Paraguay no garantizó el mantenimiento de las condiciones originales de contrato y hoy TAM ha desactivado su filial paraguaya y es una empresa brasileña sirviendo al mercado paraguayo, Uruguay no.

 

Lo que se hizo con la posición de hub aeronáutico que tenía el aeropuerto de Asunción es similar. Cualquiera que recuerde que a Asunción llegaban líneas aéreas como Lufthansa, Iberia, American (o sus antecesoras en la ruta: Eastern, Braniff, Pan American), además de las líneas aéreas de los países de la región, que se sumaban a LAP, comprende sin mucha dificultad el deterioro causado por malos gobiernos.

 

Ya habrá tiempo de que se haga justicia a este respecto y que los responsables de tan mala negociación asuman los costos legales que corresponden, pero la situación está así y hay que asumirla.

 

La aerolínea brasileña TAM es una gran línea aérea y está llamada a convertirse, a corto plazo, en una de las mayores empresas de aeronavegación del mundo tras su fusión con LAN, de Chile, pero es eso, una gran línea brasileña.

 

La aparición de grupos empresariales que trabajarán bajo la bandera paraguaya es, pues, merecedora del mayor apoyo y es de esperar que Sol del Paraguay pueda llegar a cumplir sus objetivos iniciales y que se consolide en el mercado regional.

 

Y había otros proyectos para desarrollar empresas nacionales de aeronavegación que estaban también en curso y que por una razón u otra quedaron empantanados que deberían ser revisados y apoyados.

 

No se trata de involucrar en estos esfuerzos recursos públicos, estos riesgos son privados y así deben mantenerse. Se trata de establecer un marco legal y regulatorio que permita a los emprendedores paraguayos ser competitivos en un mercado, como el aeronáutico, que se caracteriza por ser uno de los más competitivos y por trabajar con márgenes mínimos.

 

Cuantas más empresas paraguayas compitan en el mercado aeronáutico, más beneficiado estará el pasajero paraguayo y es de esperar que la Dirección Nacional de Aviación Civil (DINAC) trabaje a este respecto en los términos que le exige el Artículo 107 de la Constitución que combate los monopolios.

 

 

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