• Mario Rubén Álvarez

El sueño de casi todo paraguayo bien nacido es ser planillero.

Algunos, abiertamente, buscan -con afán digno de más noble causa- acceder a esa categoría de ladrones privilegiados. Lo confiesan públicamente, sin escrúpulo ni rubor.

Son aquellos que le encuentran a un conocido en la calle y le pregunta: "Mamo pio ikatu akovrami amba'apo'ýrê". Y acto seguido "pela" que ya "figura" en dos instituciones públicas. Para nada esconde que su meta es "sumarse" a otras nóminas obviamente con la intención de recibir más sumas.

Otros son más discretos. Jamás van a sacar a relucir sus intenciones delante de todos. Es más: hasta pueden censurar a los que viven con la obsesión de colgarse a las tetas del Estado sin ofrecer a cambio ni una gota de sudor siquiera. Sin embargo, secretamente, aspiran quedarse en sus casas, vagar todo el mes sin rumbo, hacer sus "cosas" y, a fin de mes, meter su tarjeta en algún cajero recibiendo como respuesta el chorro de unos cuantos billetes que por cierto no son de 2.000 guaraníes.

 

En la época del sanguinario dictador Alfredo Stroessner había planilleros. Pero no existía tanta organización como ahora en este remedo de democracia. Cada uno se agenciaba para que le inventen un hueco por recomendación de padrino. Y como en todos lados, siempre, podía hacerse un agujero, todas las instituciones contaban con su stock de sinvergüenzas robándole al Estado con fanática puntualidad.

 

A partir del 3 de febrero de 1989, el planillerismo está más estructurado. Ya no está librado exclusivamente a la improvisación, al mejor o peor saber y entender de los postulantes.

 

El Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) es la institución que canaliza el grueso del ejército de desocupados que siguen en la condición de tales, pero cuentan con remuneración del Estado.

 

Como en el Congreso los partidos políticos discuten, traban, objetan y censuran lo importante para el país, pero están de acuerdo invariablemente a la hora de despilfarrar en provecho propio el dinero que la gente paga en impuestos, han decidido "derivar" un relevante segmento de planilleros hacia su presupuesto.

 

Los cupos de los partidos políticos y los legisladores que utilizan su opción son, lisa y llanamente, sueldos que se reparten entre operadores políticos y alguno que otro pariente. Cuanto mayor sea la cantidad de ta'ýra -o tajýra, que fácilmente es algo más- que coloque en el TSJE para no hacer nada, más poderoso es ese político. Su poder se mide -también- por la cantidad de zánganos que logra ubicar en el circuito de la haraganería remunerada.

 

A tanto llega el "prestigio" adquirido por el tribunal que cualquier aspirante a planillero siempre lo tiene como una de sus posibilidades principales. Juega a varias puntas, pero su esperanza más vigorosa ancla en ese feudo de tekoreís. No es tan apetecible como Itaipú o Yacyretâ, por cierto. Pero para empezar a cumplir el sueño de ser planillero basta y tal vez hasta sobre.

 

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Gustavo Ortiz G.

EL FISCAL CAZENAVE NECESITA APOYO

Fecha: 11/02/2011 09:56.


gravatar.commariano fernández

YO SOY ZANGANO (PARAGUAYO Y ME MANTENGO A MI MISMO) PERO NO COBRO TODAVÍA COMO PLANILLERO . NECESITO MÁS INFORMACIÓN PARA RECIBIRME COMO LIC. EN ANTIPATRIOTA!!!!!

Fecha: 16/05/2011 16:37.


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