por Alcibiades González Delvalle

En estos días el ministro del Tribunal Superior de Justicia Electoral Juan Manuel Morales dijo con toda el alma “ese fiscal mbóre” refiriéndose al fiscal Eduardo Cazenave. Cazenave está ocupado en desenredar un laberinto que esconde nadie sabe cuánto dinero público sustraído de manera irregular.   

El enfado de Morales fue porque el fiscal no le puso al tanto del hallazgo, todavía parcial, de sus investigaciones. En rigor, le corresponde a Morales la función de poner a conocimiento de la fiscalía las anormalidades de la institución, y no al revés.    

La palabra “mbóre” parece haberse originado cuando las fuerzas aliadas ocuparon el país en la Guerra del 70. La versión más difundida es que los brasileños respondían con un rotundo “vai embora” (váyase) cualquier pedido incómodo de los paraguayos. Desde entonces el vocablo se incorporó a nuestro léxico como sinónimo de argelería, animadversión, fastidio: “Imbóre pe tipo”. Se lo usa también en su otro sentido, como aprobación o elogio, pero entonces le acompaña un gesto festivo que marca la diferencia de la otra acepción. También en otra guerra –la del Chaco– surgió una frase que se haría muy popular: “caputi menonita”, para significar la frustración de un deseo.   

 

El “mbóre”, como otras palabras similares, tiene un uso masivo y sin inhibiciones en determinadas capas sociales. En otras, solo aparece en el jolgorio de una reunión familiar. Siempre se busca, en los círculos cerrados, que no trascienda para que no denuncie la “incultura” de quien lo haya proferido.   

 

En la prensa, por ejemplo, nunca vamos a leer que el ministro tal, o el diputado, o el senador, “es un mbóre”, aunque lo fuese sobradamente. El vocablo se reservan los periodistas para sus comentarios en la redacción. O sea que “mbóre” es una voz restringida o ignorada por muchas personas y en muchos sitios. Es curioso porque “mbóre”, en sí mismo, nada quiere decir, a nada remite, no representa ninguna idea salvo la intención que se le quiera dar. Y aquí está el asunto: la intención. Puede contener hasta una tonelada de desprecio, de reproche, de enojo desmedido. Entonces la palabra abarca los círculos más elevados del poder y sale disparada como una bala explosiva. En esta situación de enojo el “mbóre” no tiene rival. Se levanta por encima del “canalla”, “chabacano”, “despreciable”, etc.   

 

Por esta misma intervención en el Tribunal Superior de Justicia Electoral, sobre Cazenave cayó otro rayo fulminante disparado por el senador Calé Galaverna, que le trató al fiscal de “sinvergüenza”. Es porque estaría “tocado”, supuestamente, por el dinero del presidente del Congreso, Oscar González Daher, el cual, según Galaverna, procura desviar la atención en el caso que involucra a la secretaria de González Daher: las tarjetas de débito que ella cobraba a cuenta de varios planilleros del Tribunal Electoral.   

 

Este supuesto desvío de atención aparece cuando, en el curso de sus investigaciones sobre las tarjetas, el fiscal encuentra más planilleros entre quienes –corrió la versión– se encontraría el hijo del senador como futbolista del club 24 de Mayo más otros jugadores.   

 

El senador fue más allá de descalificar a Cazenave: le amenazó –“si sigue haciéndose el gallito”– con ventilar algunos hechos delictivos que comprometerían al fiscal. Por de pronto, como un adelanto, mostró el remangue.   

 

Hubiera sido más fácil para todos, inocentes y pecadores, que el fiscal hiciese su trabajo en una atmósfera más sosegada, más tranquila, sin tantos enojos estridentes. Este tiempo tormentoso que envuelve la debida investigación no hace sino poner en alerta a la opinión pública que estaría pensando, con sobrada razón, que los truenos procuran –ellos sí– desviar la atención de los casos en investigación.   

 

alcibiades@abc.com.py

 

Comentarios  Ir a formulario



Andrés Colmán Gutiérrez

EL SUEÑO DEL CHICO

¡Ya sé lo que quiero ser cuando sea grande! Antes deseaba ser parlamentario, ganar mensualmente cerca de 20 millones de guaraníes con solo levantar la mano y gritar "aprobado", pero en estos días cambié radicalmente de idea. Ahora prefiero ser ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno del cambio... pero manteniendo a la vez el cargo nominal de Consejero de Itaipú.

De este modo, puedo embolsillarme limpiamente... ¡59 millones de guaraníes! Un salario siete veces más alto que el de mis otros colegas ministros, que solo ganan 8 millones. Sin contar viáticos, gastos de representación, gratificaciones, vehículos y todos los privilegios que acarrea tan alto y digno cargo.

Claro... para eso debo tener el perfil de heroico luchador estudiantil y gremial durante la dictadura, destacado dirigente de partidos y movimientos de izquierda, y en tal carácter cuestionar públicamente el escandaloso robo y despilfarro del dinero público que han cometido los sucesivos regímenes colorados... y prometer que cuando nosotros lleguemos al poder haremos un Gobierno totalmente distinto, políticamente ético, austero en la administración de los recursos estatales y solidario con los más pobres.

Cuando la alianza política a la que pertenezco gane las elecciones y a mí me elijan parlamentario del Mercosur, en lugar de ejercer el cargo para el cual fui votado, voy a preferir ser nombrado miembro del Consejo de Itaipú, allí donde se pagan sueldos astronómicos que no condicen con la realidad social del país. Y si luego el presidente me ofrece además el cargo de canciller, voy a declarar ante la prensa que conservaré los dos cargos, pero como soy de izquierda, progresista y solidario con los pobres, anuncio que optaré por el sueldo más bajo, el de 8 millones, porque eso es lo que da buena imagen.

Claro... como en este país todo se acaba descubriendo tarde o temprano, si la prensa llega a averiguar después que en realidad me hice el ñembotavy y me quedé calladamente con el salario más alto -el de 59 millones, je...-, voy a defenderme diciendo que me hice asesorar y tengo dictámenes jurídicos de que la ley solo prohíbe cobrar dos salarios, no el salario más alto, (el del cargo que no ejerzo, aunque siga figurando, je).

¿Qué importa que esta incongruencia mía -por no decir otra cosa- decepcione a tantos y aumente aun más el creciente desprestigio de un Gobierno que prometía ser distinto, y les haga un daño muy grande a tantos compañeros míos que si intentan ser coherentes con los ideales que alguna vez nos unieron? Total... he cumplido mi sueño.

Fecha: 14/02/2011 10:02.


Marina Cardozo

Tráfico de influencias

Felicito a este matutino y a la vez le pido que no dejen de investigar temas como estos: todos lo hijos, hermanos, sobrinos, etc., de los directores o ministros deben renunciar a la función pública. O en todo caso quien los colocó en ese puesto. Si Uds., como empresa independiente dejan pasar, o como normalmente decimos “dejan de balde este tema” las cosas van a seguir. Hay que instar al pueblo que salga a las calles a decir: “Basta”. Si Uds., nos abandonan ahora esto va seguir y seguir, y miles de profesionales, gente que estudia de verdad va seguir sin trabajo.

Fecha: 14/02/2011 10:03.


Delfina Acosta

NO HAY SOLUCIONES CONCRETAS

Lo que caracteriza a nuestra sociedad es ese estado de medianía, ese caldo de opacidad, ese silencio de aguas para adentro en el que van transcurriendo sus días.

Escucho a la gente, ofendida en sus elementales derechos, quejarse, y la respuesta concreta del Gobierno, sobre los temas puntuales que inspiran un sentimiento de rechazo, o de bronca, a veces, no viene. No aparece por ningún lado así crezca el número de personas que reclaman justicia para sus males.

No se puede ser más concreto cuando se dice que la escasez del cemento paraliza las construcciones. Pero no viene la solución para tal problema que nos incumbe a todos los paraguayos, y eso agiganta la frustración.

Hay una formulación concreta de la ciudadanía, que pide mayor protección para sus vidas pues los peligros callejeros y los asaltos domiciliarios están a la orden del día, mas no se materializa una respuesta efectiva.

Y es así, formulando peticiones concretas de seguridad, pidiendo mejoras en las funciones burocráticas que nos tienen a maltraer, que nos vamos ajando, pues el Gobierno, mediocre, limitado, con graves falencias de organización, no hace mucho por nosotros, fieles pagadores de los impuestos.

La sociedad, acorralada por un discurso político que apunta hacia la unidad, la reestructuración del Partido Colorado, y otras vagancias más, se hartó hace rato.

Poco nos importan los “ideales partidarios” de la clase política del Paraguay, cuando nuestras urgencias tienen que ver con la necesidad de una mejor atención en los centros de salud. En esos sitios sí que las personas sudan y cabecean aguardando su turno de atención.

Ya pasamos de largo todas las angustias y nos hemos hecho maduros en el dolor.

Los cortes de luz nos tienen a maltraer, pues entre apagón y apagón amenazan con quemar nuestro aire acondicionado, por ejemplo.

Este no es el país que quisiéramos para nuestros hijos porque salta a la vista, y cómo, el futuro económico que buscan para sus bolsillos aquellos mismos políticos que nos hablan “patrióticamente” desde una tarima y nos prometen seguridad en las calles, empleo para los jóvenes, salud y dignidad en los centros de salud y otros asentamientos sanitarios.

No cumplieron los políticos.

No cumplen.

Y no van a cumplir porque están atascados en su propia complejidad de seres nacidos para fracasar en sus promesas electorales y triunfar en sus planes personales.

Claro, señor lector, que existen dignos políticos que pelean duramente la buena batalla, pero son los menos. Ellos conforman esa minoría plausible.

Mis palabras tienen, pareciera, un acentuado dejo de pesimismo.

Pues bien, yo convivo con la realidad diariamente, y no me queda más remedio que ser sincera. El periodismo que se ejerce en favor de la verdad trae salud y dignidad a los medios de comunicación.

Los esfuerzos aislados de muchos individuos que están en situaciones de poder son arrasados por una inoperancia general.

Queda la esperanza de que se brinde una buena educación a los jóvenes, pues la educación juvenil está directamente relacionada con el futuro de nuestra patria.

Fecha: 14/02/2011 10:04.


Miriam Morán

MÁS LÁGRIMAS. Todo el mundo sabía que había planilleros en el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE). Ahora hay documentos que confirman lo que todo el mundo sabía.

El senador colorado Calé Galaverna dijo que tiene 50 recomendados en el TSJE y que no son planilleros. La presidenta del Partido Colorado, Lilian Samaniego, reconoció que son diez sus recomendados y que tampoco son planilleros, porque están comisionados y trabajan cerca de ella en el Congreso y en el Partido Colorado. El liberal Miguel González Erico usó un cupo de 20 y el también liberal Salustiano Salinas recomendó a unos 45 funcionarios.

A mí me vendrían tan bien 5 nomás, para hacer de chofer, paisajista (jardinero), secretaria del hogar, asistente de compras (para ir al súper) y auxiliar de cabellos (para el brushing). Sería fantástico.

Claro que si no está de acuerdo con este derroche en el TSJE, puede ir a llorarle a su abuela. Y si no la tiene puede seguir manifestando su repudio hacia esta "joda", exigir que se abran las listas para que nos dejen elegir y elegir mejor a sus representantes en el Congreso.

Fecha: 14/02/2011 10:22.


Anónimo

RECORDACIÓN A LOS EMPLEADOS PÚBLICOS
La investigación que está desarrollando el fiscal Eduardo Cazenave sobre el despilfarro del dinero del pueblo en la Justicia Electoral, que ha confirmado la manera en que los grupos políticos nacionales dilapidan los recursos que el pueblo aporta para tener salud, educación e infraestructura, está generando sorda pero creciente resistencia en los empleados públicos, elegidos o designados.

Resisten porque si la investigación de Cazenave termina con éxito, los privilegios que los grupos políticos se han adjudicado a sí mismos en detrimento de los derechos de toda la población empezarán a derrumbarse.

Ya no los podrán ocultar, es tarde para ello, pero resisten para evitar su derrumbe.

Resisten porque la investigación muestra su falta de decencia, de moral, de escrúpulos y de obediencia a la ley. Resisten porque quieren evitar que el país pueda constatar que los grupos políticos se han apoderado del Estado para servirse y no para servir a la gente.

La resistencia de los empleados públicos a colaborar con la investigación de Cazenave, su intención de entorpecerla, es un hecho grave, pues los empleados públicos, elegidos o disignados, están especialmente obligados a prestar a la administración de justicia toda la cooperación que ella requiera para el cumplimiento de sus mandatos.

Eso es lo que establece, dispone y ordena claramente el Artículo 257 de la Constitución Nacional.

Todos los documentos que requiera el fiscal Cazenave, o los funcionarios que él haya asignado a esta investigación, documentos de Justicia Electoral tanto como de los grupos políticos o de las figuras políticas afectadas o de otras instituciones públicas, deben ser inmediatamente puestos a su disposición, sin dilación, sin excusas, sin cortapisas.

Los grupos políticos están particularmente afectados por esta investigación y están ya moviendo sus perversas e ilegítimas influencias para frenar el trabajo de Cazenave.

El país será testigo, en las próximas horas, de acciones de los líderes políticos instruyendo inconstitucionalmente a magistrados judiciales en el sentido de trabar las investigaciones y de dejar impunes a los responsables de los hechos investigados, que involucran a casi todos los miembros del Congreso Nacional y del Poder Ejecutivo.

Hay que recordar que los grupos políticos controlan el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y el Consejo de la Magistratura, instrumentos con los que han asegurado la sumisión judicial muchas veces.

La razón por la que las violaciones tan groseras de la ley realizadas en Justicia Electoral no han motivado el juicio político y la inmediata remoción de los ministros del Tribunal Superior de Justicia Electoral es simple: Los beneficiarios son todos miembros del Congreso que han garantizado la impunidad de los violadores en un repugnante quid pro quo que escandaliza y ofende al país.

El país verá en las próximas horas cómo, empleados públicos de segunda, tercera y cuarta categoría, se negarán con la prepotencia que surge del respaldo que da la impunidad a colaborar con el fiscal. El país verá cómo esos empleados públicos abrogan el Artículo 257 de la Constitución por obedecer a sus jefes de los grupos políticos, que pretenden seguir apoderándose como hasta ahora de las contribuciones del pueblo paraguayo.

http://www.lanacion.com.py/articulo.php?recordacion-a-los-empleados-publicos&edicion=2&sec=29&art=12319

Fecha: 14/02/2011 10:44.


Andrés Granje

LOS SUELDOS DEL MINISTRO LACOGNATA.



Se suele considera como común, sucede casi siempre, que el joven revolucionario y vanguardista a los 20 o 25 años se convierta después en un hombre conservador y acomodaticio a los 40, gozando de las bondades del sistema que combatió de joven, pero existen individuos que de ser jóvenes idealistas en su vida de estudiante universitario con el discurrir de los años pisotean los postulados de decencia y transparencia por lo que decían luchar, esta abdicación de principios se constituye en un fiasco, un fraude, una derrota como ser humano , genera también, una sensación de frustración y amargura a la gente que cronológicamente conoció de esas luchas y que de alguna manera acompañó esas manifestaciones, queremos referirnos específicamente a muchos dirigentes jóvenes que lucharon contra el régimen de Stroessner desde la Facultad de Medicina y de su hospital escuela.

Es el caso especifico del medico Héctor Lacognata, devenido a Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Fernando Lugo, antiguo dirigente gremial de los médicos de clínicas, esa pléyade interesante de bisoños dirigentes surgidos en el fragor de la lucha y que apuntalaron la tarea de denuncia y resistencia a la represión de la dictadura stronista y que tenía como líder a Carlos Filizzola, ahora como canciller nacional Lacognata quiere seguir el triste camino de otro dirigente de su camada Silvio Ferreira, que como Ministro de Justicia del gobierno de González Macchi, fue acusado y condenado por malversar a su favor, presupuesto destinado al sistema penitenciario nacional.

La denuncia con prueba incluida, contra Lacognata es contundente, el debiera dar la cara y explicar a la ciudadanía si en verdad percibe dos salarios, uno como canciller y otro como asesor de La Binacional Itaipú, sus alegatos no son convincentes, el tímidamente casi a la defensiva señala que solo percibe un salario, que renunció al sueldo de Ministro de siete millones, para quedarse con la dieta de asesor de Itaipu que es de casi sesenta millones de guaraníes, lo que tampoco es muy etico, pues el mayor tiempo de sus actividades desarrolla como canciller y es el salario que le corresponde, otro argumento como defensa que se le escucho decir a algunos colaboradores cercanos fue, que la entidad Binacional Itaipu es una binacional autárquica y no una institución publica, con lo que señalan no puede ser señalado como un transgresor de la ley del funcionariado publico, que solamente permite tener un solo salario de la administración publica.

Sin embargo esta rebuscada defensa no convence a nadie, todos sabemos que en verdad el Ministro cobra los dos sueldos o en última instancia optó por el más lucrativo impúdicamente en contra de toda convención moral o ética, haciendo trizas del respeto y del buen nombre que su pasado de dirigente gremial le granjeo en la opinión publica, tampoco le importó, por eso la trapisonda, el efecto demoledor que estas imposturas tiene en la sociedad, principalmente en la gente principista y noble de sentimientos y acciones que es mayoría, a pesar de lo que digan los inocuos, estas acciones de angurria, o gula desmedida por hacerse del dinero publico actúa como mazazos de Mike Tyson, sobre el ánimo de la gente honrada y trunca la esperanza de avanzar hacia un país mejor.

Fecha: 14/02/2011 10:54.


Añadir un comentario



No será mostrado.