ANDRES GRANJE

Continúan las acciones emprendidas por agentes  antidrogas en el noreste de la región oriental. Una información periodística  indica  que   destruyeron un total de 70 hectáreas de cultivos de marihuana en el marco del operativo Ko’e Pyahu. El hallazgo y destrucción de la droga se produjo en la Colonia Ñandu Rokái, situada entre los distritos de Ypehú y Villa Ygatimí. Tres personas fueron detenidas en el procedimiento, identificadas como Raúl Fernández Ramírez, Silvio Martínez Pereira y  Luis Estruder Rivarola, de 48 años, quien estaba conduciendo un tractor -propiedad de la Comuna de Ypehú- que también fue incautado. Estruder está catalogado como presunto miembro del ejército de matones al servicio del intendente municipal de Ypehú, Vilmar “Neneco” Acosta.

La última parte del informe señala la vinculación en la mafia de una autoridad comunal de la zona, lo que indica hasta que punto inficiona el narcotráfico las instituciones públicas y demuestra fehacientemente  porque es tan difícil combatir la delincuencia en esa  zona. Existe la  certeza de la vinculación de autoridades con la mafia, como en este caso del Intendente Acosta, que tienen sus propios sicarios, aparte se creen que el cultivo  destruido  es propiedad del Intendente. Lamentablemente siempre son los matones  o peones de patios los detenidos, cuanto hubiera deseado la opinión pública que también caigan en las redes de la justicia los peces gordos, pues se sabe que detrás de toda plantación de marihuana existe un financista dueño de la cosecha que vigila y delinque desde la sombra sin que nadie le moleste.

 

El Primer paso esta dado, ahora es tiempo que también los representantes de la justicia, es decir  fiscales y jueces entren a segar con las guadañas bien afiladas,  buscando pruebas para incriminar a los verdaderos responsables de los cultivos. La SENAD y la Policía Nacional, hasta aquí pueden  de acuerdo a lo que le faculta la ley. Si el trabajo no es integral tres meses después tendremos  la misma información para repetirla cíclicamente. Quizás por experiencias negativas acumuladas de proyectos fracasados en lo que se tenían mucha fe, es  que la ciudadanía se muestra aun con mucha reserva y dudas con relación al operativo combate al narcotráfico llamado Ko´e Pyahu, que derribó kilómetros de sembradío  de la hierba maldita en los Departamentos de San Pedro y Canindeyú.

 

Creemos que mientras continué en la ilegalidad la producción de marihuana se debe combatirla destruyendo  las parcelas, cortando las redes de distribución y mercadeo clandestino. Esta actividad es la generadora de la inseguridad y  la madre de tantos otros delitos conexos  igualmente reprobables que sufre en carne propia la ciudadanía honrada y trabajadora. El combate al narcotráfico significa mucha erogación económica para el estado, pero no queda otra, pues es la actividad marginal que mas ganancia genera, dinero negro con el  que se corrompen autoridades y se compran voluntades a la par de  potencia a inicuos personajes que de las tinieblas o la penumbra de las capas mas bajas, emergen con una soberbia desfachatada  y  hoy  se erigen en los grandes referentes en  actividades diversas como la  política, el deporte  o la vida social.

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