Andrés Granje.

Ahora son los colorados, antes eran los liberales, en fin todos los partidos políticos incluidos los progresistas y minoritarios, tienen por costumbre embadurnar murallas y hasta paredes de viviendas y edificios con siglas y nombres de candidatos y movimientos cuando se acercan las elecciones internas o las nacionales y esta mal, es una polución visual de tan mal gusto y brinda una imagen desaliñada de las ciudades que hubiera sido preferible evitarlas  o morigerarlas. Pueden argumentar  a favor diciendo que es señal de la libertad política que existe en el país o que es la forma mas barata de hacer propaganda política aparte de dar trabajos a changarines y sub ocupados, barata, quizás para los candidatos pero elevada para los frentistas, que luego corren con los gastos de repintado.

Peor aun,  en la actualidad se fue perfeccionando la técnica de los murales, que si antes eran unas líneas apuradas de pintura a la cal o con aerosol al estilo grafitis, ahora utilizan pinturas indelebles, hechos por letristas y ocupan un espacio mucho mayor, existen murales que miden mas de treinta metros de largo, con lo cual la procacidad y el mal gusto se amplifican, aparte, son tantos candidatos y están casi superpuestos , que prácticamente ya no causan  impacto  en los votantes, la gente pasa sin prestarle mucha atención, como si ya formara parte de la panorámica  nunca muy agradable de las ciudades. No estamos hablando de los carteles publicitarios que se erigen en diversos puntos de las ciudades, sino a las pintatas de murallas y paredes.

 

Creemos que es el momento en que todos los candidatos y partidos políticos deben  ponerse de acuerdo para armonizar sistemas publicitarios que no riñan con la estética visual, hoy día los viandantes renieguen de las elecciones y de los sucesos preelectorales y los ven como  acontecimientos perturbadores de la paz publica y de la tranquilidad ciudadana y no como debieran  de verlos, una fiesta cívica donde se eligen responsablemente a los mas aptos para dirigir los destinos de la patria o de un partido político en particular. Tiene que existir métodos más creativos para destacar virtudes y resaltar personajes que los adefesios  que nos presentan como propagandas electorales.

 

Aunque muchos no lo analicen desde esta óptica, la exagerada propagación visual de los esperpentos mencionados, en el fondo refleja el poco respeto y la baja estima en que tienen los políticos a sus potenciales votantes, pues creen que estas leyendas coloridas es suficiente para convencerlos a votar o que es el método ideal para comunicarse con el electorado, en realidad lo único que indica es la bajísima intensidad de nuestras convicciones cívicas, el  nivel de lo que entendemos por democracia y la fragilidad o inexistencia de proyectos y propuestas de los candidatos. Además el tema de fondo,  quienes  se responsabilizan  de la limpieza y el aseo de los espacios públicos pasadas las elecciones.

 

 

 

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