El envío de dinero de los miles de paraguayos que residen en el exterior tiene un cariz de doble filo. Por un lado, se ha convertido en el segundo factor ingreso de divisas del país moviendo la economía paraguaya de una forma impresionante, sin embargo, preocupa que muchos de los que reciben ese dinero en Paraguay han dejado de trabajar entregándose en total dependencia a las dádivas provenientes del viejo mundo.

El secretario de la Comisión Directiva de la Asociación de Financieras del Paraguay, Milciades Fretes Rubiani, en entrevista con Radio Viva dijo que a raíz de la durísima crisis económica que esta viviendo toda Europa, y con mayor fuerza España, donde reside la gran mayoría de los migrantes paraguayos los montos de envío se han disminuido al menos en un 20% el año pasado, esta tendencia, tiende a mantenerse e incluso aumentar en el presente año.

 

Se calcula que en España hay más de 5 millones de “parados” o personas sin empleo. Por lo tanto, los que tienen trabajo están cuidando en extremo sus puestos. Mientras tanto los Bancos Centrales de los diferentes países de la Unión Europea implementan fórmulas tratando de contener la crisis.

 

VICIO QUE CRECE

 

Mientras esta es la realidad que viven nuestros compatriotas de afuera, muchos de los que se quedaron en Paraguay, ajenos a esta situación han caído al vicio de la vida fácil, algo sumamente peligroso. “Lastimosamente esto se ha vivido desde México para abajo, mucha gente deja de trabajar y empieza vivir de lo que recibe de afuera. Las remesas crean un sin fin de desocupados, o de ocupados que están esperando cada fin de mes un dinero que viene de afuera. Eso lo vemos y vivimos constantemente, es un tema difícil de tratar”, reconoció el secretario financiero.

 

¿EXTINCIÓN DE LAS FINANCIERAS?

 

Por otro lado, Fretes Rubiani manifestó que en los últimos años muchas empresas que funcionaban como financieras fueron cambiando su status y se convirtieron en Bancos. Esto hizo que actualmente la Comisión Directiva de la Asociación de Financieras del Paraguay se encuentre sin siquiera poder completar el cupo de autoridades mínimas.

 

Como dato indicó que en 1995 en Paraguay operaban al menos unas 63 entidades financieras, hoy, 16 años después esta cifra se redujo a solo 11 empresas de este tipo presentes en el mercado nacional.

http://www.radioviva.com.py/rviva/index.php?option=com_content&task=view&id=1071&Itemid=37

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Anónimo

EN EL PARAGUAY NADIE DEFIENDE AL CONSUMIDOR
El consumidor paraguayo es maltratado en muchas más ocasiones de las que son admisibles en una sociedad que respeta a sus propios integrantes. Es maltratado por los funcionarios públicos, estatales o municipales, es maltratado por las proveedoras de servicios públicos, estatales o privadas, es maltratado por los oligopolios y monopolios privados y es maltratado por muchas empresas globales.
Independientemente de las razones intrínsecas del maltrato en cualquiera de los sectores señalados (la herencia autoritaria y la falta de control popular en el sector público así como la falta de competencia real en el sector privado) esto se debe también al absoluto fracaso de las oficinas públicas de defensa del consumidor que existen en el país.
La que opera bajo la tutela institucional del Ministerio de Industria y Comercio tiene un problema estructural, su dependencia jerárquica. Esto le resta entidad y fuerza para ejercer cualquier acción efectiva sobre el sector público y le resta eficacia frente al sector privado.
La Defensoría del Pueblo, por su parte, se niega, alegando motivos de diseño jurídico, a hacer nada en la materia, aunque el artículo 276 de la Constitución expresamente pone en sus manos la función de canalizar los reclamos populares y la protección de los intereses comunitarios.
Y el Código Penal tampoco contribuye.
No hay penas establecidas para el maltrato en sus muchas variables, los malos servicios, la mala atención, la dilación, los daños causados y un largo etcétera.
La consecuencia de todo esto es una creciente frustración social. Desde la anciana que debe esperar horas en el call center del IPS, pasando por pacientes que esperan días para ser atendidos en el hospital de los pobres de Ciudad del Este, hasta la gente que debe esperar semanas para que una empresa tercerizada de recolección de basura se encargue de trasladar los residuos. Ningún ciudadano encuentra respuesta adecuada de Defensa al Consumidor.
La impunidad de quienes cometen maltratos alimenta la idea de que pueden usar, efectivamente, el maltrato como forma de relación con el consumidor, con el usuario. Y así, cada día que pasa se deteriora esa relación. No hay voluntad política de modificar esta situación y la explicación de eso es que los políticos que tienen en sus manos el poder de establecer cambios y mejorías, carecen de cualquier interés en hacerlos, sino todo lo contrario.
La burocracia pública es asiento clásico de las clientelas políticas paraguayas; muchas empresas que gozan de situaciones monopólicas financian campañas de esos políticos y hasta algunas empresas globales también entran en el juego.
Se produce así la paradoja de los ciudadanos obligados a pagar por recibir maltratos, lo cual es simplemente inaceptable en un país de apenas seis millones de habitantes, donde ejercer un férreo control sobre las empresas y reparticiones estatales que prestan servicio al cliente, usuario o ciudadano sería sumamente fácil, de existir voluntad política para hacerlo.


http://www.diariovanguardia.com.py/index.php?option=com_content&view=article&id=7983:en-el-paraguay-nadie-defiende-al-consumidor&catid=98:editorial&Itemid=474


Fecha: 22/02/2011 15:32.


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