por Jorge Benítez C.

“Buenas noticias”, me dijo ayer por teléfono un socio de la Cooperativa Universitaria, y agregó con mucha sorna: “se suspendió el carnaval por mal tiempo”. Se rió un buen rato y explicó que se refería a un pequeño aviso publicado por la Comisión Directiva respecto a la fiesta prevista para anoche en Itá Enramada y que literalmente “se aguó”.    

Su deseo es que la lluvia siga por todo el año, no todos los días, pero de vez en vez, lo suficiente como para que se suspenda el otro carnaval, el de los gastos exorbitantes, el de las dietas multimillonarias, el de los créditos incobrables y las pérdidas cubiertas a tarjetazos, como si fueran financieras.  

No lo dijo, pero se le adivinaba en la voz que le gustaría que la lluvia aplaque también los carnavales de la mismas características en otras grandes cooperativas, como la  San Cristóbal, y las representaciones cada vez menos convincentes en materia de control del sector que ejerce el Instituto Nacional de Cooperativismo.    

Preguntado si tenía gastos específicos que le molestaban de manera especial, dijo que no hay más que mirar la “memoria y balance” presentada recientemente a la asamblea, cuyos detalles no pueden dejar de sorprender a cualquier persona con mínima inteligencia. 

Ya lo habíamos mirado, pero lo miramos de nuevo para ver qué cifras pueden llamar la atención de uno sin mucho esfuerzo de cálculos y operaciones extrañas.  

La verdad que sería interesante conocer por ejemplo quiénes son los “profesionales” que recibieron en el 2010 “honorarios” por G. 3.878 millones (G. 553 millones más que el año anterior).

Además, si ya se pagan “honorarios profesionales”, qué es lo que se paga como “servicios de terceros”, que en el ejercicio anterior le costó a la CU la nada despreciable suma de G. 12.983 millones (G. 1.943 millones más que en el 2009). 

Con solamente sumar estos dos montos se tiene un total de G. 16.861 millones (US$ 3,66 millones), y también una idea de cómo el costo de la pesada estructura de la mayor cooperativa del país crece año tras año. 

Esa sola cifra global también supera ampliamente los excedentes totales presentados tras cerrar el 2010: G. 15.187 millones, de los cuales solo la mitad fue clasificada como repartible entre los asociados.    

La lluvia quizá suspenda por unos días la espuma del carnaval, pero no creo que revierta estas cosas mientras 2.000 ó 5.000 socios que van a la asamblea sigan decidiendo por los 100.000. Y eso que son universitarios, es decir que se supone saben mínimamente sus derechos, lo que está bien y lo que está mal, lo que empeora o lo que mejora.  

Los directivos no tienen excusa, porque reciben pagas como si fueran los administradores más extraordinarios, y lo dicen ellos mismos en su balance, donde admiten unos gastos de “alta dirección” por casi G. 8.000 millones, más de G. 855 millones más que en el ejercicio del 2009.    

Hay más datos para sorprenderse, pero ahora lo que les importa a los socios de la Universitaria es la fiesta de carnaval y para cuándo se pospuso. Será el próximo sábado 5 de marzo, desde las 21:00, en el “Centro Cultural y de Convenciones” de Itá Enramada. Que la disfruten.    

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