El cinismo de la mayoría de los políticos no tiene límites. Los que alientan y practican la indecencia, transgreden las normas éticas y hasta violan artículos constitucionales son capaces de llenarse la boca con elogios rimbombantes de virtudes que no practican. El traslado de los restos de Eligio Ayala al Panteón de los Héroes mostró, una vez más, el rostro flagrante de la hipocresía: algunos oradores que despotricaron contra la corrupción son también parte de la perversa maquinaria montada para que unos cuantos zánganos de la politiquería succionen el dinero público.

 

Las virtudes políticas -honestidad, transparencia, celo en el cuidado de la cosa pública, austeridad, elevado nivel intelectual, compromiso con la nación, intolerancia con la corrupción, visión de estadista- de Eligio Ayala son tan relevantes que continúan brillando con luz propia 80 años después de su muerte.

 

En el acto realizado con motivo del traslado de sus restos óseos al Panteón de los Héroes se escucharon discursos que resaltaron sus ex- celsas virtudes de hombre público ejemplar al servicio de la patria.

 

Los oradores que buscaron en la lengua castellana los adjetivos más enjundiosos para alabar su gestión, lo hicieron tan solo de labios para afuera, porque ellos mismos son parte de la clase política que usa los bienes del Estado para su propio beneficio o el de su partido.

 

Uno de ellos fue el senador Blas Llano, presidente del partido al que perteneció Eligio Ayala. La máxima autoridad de la nucleación política que hoy se llama Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) admitió, hace apenas unos días, que su partido metió 1.200 operadores en el TSJE tan solo en los días previos a las pasadas elecciones municipales. Y confesó que tenía 60 recomendados en el seno de la Justicia Electoral. De lejos un despropósito, una aberración, con ropaje legal.

 

El vicepresidente de la República, Federico Franco, se desgañitó al señalar que "Eligio Ayala no hubiera permitido la presencia de fun- cionarios que cobran sin realizar un trabajo". Olvidó, por lo visto, que él también remitía al TSJE una lista de recomendados de su partido. Muchos de esos recomendados eran, de hecho, planilleros.

 

Apoderarse del dinero público en beneficio de su clientela política no es exclusividad del PLRA, como bien se sabe. Los colorados, apañados por el Dr. Juan Manuel Morales en el TSJE, son los más beneficiados. La lista de sus operadores del 2010 incluye a 6.740 contra 3.920 del PLRA y 2.528 del Partido Unace.

 

Los políticos, para defenderse, alegan que es legal que los partidos y los senadores tengan cupos en el TSJE. Lo que no dicen es que hicieron la norma para su propio beneficio, ni que muchos de sus supuestos inscriptores son correligionarios contratados para asegurar su fidelidad a un movimiento interno.

 

Tampoco manifestaron que Eligio Ayala jamás hubiera permitido planilleros en el TSJE o en cualquier otra institución del Estado. Las palabras de aquel líder, elevado ahora al rango de héroe civil, repro- ducidas ayer por nuestro diario, siguen siendo de una inapelable ac- tualidad: "Los culpables pierden la conciencia de sus faltas; los hom- bres virtuosos, el pudor; y los partidos, su nobleza". Lo escribió en 1915, pero parece que lo hubiera hecho esta madrugada.

Comentarios  Ir a formulario

vivaparaguay

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.