POR PAULO LOPEZ ⋅ 

Paraguay Refrescos S.A. vierte sus residuos industriales en su arroyo privado, en Ñemby

 

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Décio Pignatari: Beba coca cola (versión de Nahuel Santana)

 

Coca Cola, un megaimperio que construye diariamente su impunidad a base del soborno. Los dólares son una mordaza que la prensa “independiente” se calza con gusto y sin chistar. Con todo el complejo comunicacional cautivo bajo la fuerza de las millonarias inversiones en publicidad y nuestros parapléjicos organismos estatales, Paraguay Refrescos S.A. es un agente económico que dispone de todos los recursos del país sin la existencia de una contrafuerza que responda a su poderío. A base de sus necesidades internas y de recursos, es capaz de direccionar la política de importación y exportación del país entero.

 

 

Las cataratas de la Coca. Fotografía de Paulo López

Coca Cola actúa desde su instrumental propagandístico usurpando los símbolos de la conciencia de todo un pueblo, apropiándose de los elementos identitarios más profundos, mimetizándose entre los rasgos culturales para instalar su hegemonía. En un país donde el principal elemento de cohesión nacional es el fútbol, Coca Cola es la Albirroja. Hoy si decimos Mariscal probablemente no pensemos en Francisco Solano López. Una gran mayoría tal vez evoque a Salvador Cabañas. (A propósito, no estás solo Mariscal, no estás solo).  En un plazo no muy lejano tal vez en los patios de las escuelas se ice la bandera de Coca Cola. Después de todo el cambio no será muy traumático. Solo habrá que suprimir el azul. Y si los azules siguen así, terminarán por suprimirse a sí mismos.

 

Coca Cola puede convertir a todo el país en un gran basurero y eso va a contar con el consentimiento general porque es el símbolo de los tiempos modernos. Todo lo que haga la “modernidad” es inobjetable. Es el dios de nuestros tiempos, la más sacra figura de la sociedad. Cuestionarle es una herejía. Oponerse a sus atropellos es síntoma de primitivismo, de estar en contra del progreso y profesar el retorno a las cavernas. Así que, para estar a tono con los tiempos que corren, hay que alegrarse de que el otrora arroyo cristalino que cruzaba cerca de nuestras casas haya devenido en alcantarillas a cielo abierto de los desechos industriales de la planta. Cómo consolar la tristeza de un niño cuando tenemos que explicarle que en las corrientes negruzcas de esas aguas no pueden vivir los peces.

 

El Arroyo Seco, bautizado popularmente como el arroyo Coca Cola, es un recurso público convertido en una cloaca privada de la multinacional. Bueno, aunque a lo largo del camino se han sumado otros, como curtiembres, talleres de jeans, las villas miseria que se alzan a su vera.

 

Pero PARESA no solo defeca su mierda sobre nuestros rostros, también extrae, gratuitamente, millones de litros de agua del Acuífero Patiño. Quita el agua y vuelve a vomitar sobre ella toda su inmundicia. Esto nos da que la materia prima fundamental, el agua, la obtienen sin costo alguno. Sin costo en dinero para ellos.

 

Cuando la crisis del agua se agudice, el conjunto de la sociedad tendrá que asumir los costes. (Datos en El negocio del agua gratis. www.ea.com.py).

 

Y esto no es un fenómeno privativo de una empresa en particular, sino el signo de lo insustentable de la economía capitalista en lo general. Un sistema cuyo ritmo de explotación de los recursos es muy superior al tiempo que requieren esos mismos recursos para regenerarse. Y uno no entiende cuando en los diarios hablan de liberar la economía de la influencia del Estado. ¿Qué Estado? El Estado no existe, salvo a la hora de pasar la boleta. Las empresas disponen de todo a su arbitrio. Hacen lo que quieren sin rendir cuentas a nadie. No hay un Estado más mínimo que el nuestro. No hay una democracia más mínima que la nuestra. Una democracia sojuzgada por el poder autoritario del capital.

http://ea.com.py/coca-cola-cola-coca/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed:+semanarioea+(E%3Fa)

 

N. del A.: El vídeo es de Fernando Valdovinos, Fer, y fue grabado en el puente del barrio Mbokajaty, en el límite entre Villa Elisa y Ñemby. Luego en la oficina de Ambiente de la Municipalidad de Ñemby y frente a la planta de Coca Cola sobre Acceso Sur.

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