El incremento de la recompensa de dinero a quienes brinden informaciones que lleven a la captura de los principales dirigentes del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) habla a favor de las intenciones del Gobierno. Es necesario, sin embargo, aumentar también la calidad del trabajo de las fuerzas de seguridad, que hace rato no ofrecen resultados que permitan creer que no se baja la guardia.

El anuncio oficial de que el Gobierno ofrece 1.000 millones de guaraníes a las personas que den a la Policía o la Fiscalía datos ciertos que permitan la captura de tres líderes del EPP es una medida positiva, que forma parte de la estrategia para enfrentar el peligro de los delincuentes armados. El estímulo del dinero puede ser una medida eficaz que ayude a llegar al campamento de los insurgentes.

Es evidente, sin embargo, que ese mecanismo es tan solo uno de los medios estratégicos que están al servicio de las fuerzas de seguridad y de los funcionarios judiciales encargados de dirigir las acciones. Es más, si contar con una información fidedigna acerca del paradero de los buscados es relevante, no significa aún el éxito de la operación destinada a sacarlos de circulación y juzgarlos por los delitos cometidos.

 

De ello se deduce que, en todos los casos, serán los efectivos policiales -orientados por los fiscales- los que enfrenten a los que hace rato están inmersos en los montes del norte del país. De la eficacia de su movimiento dependerá que caigan o no los que han hecho del secuestro su principal fuente de recaudación.

 

El aparente silencio del EPP no es sinónimo de que se haya disuelto y que sus componentes hayan abandonado sus intenciones de crear zozobra, atacar el orden constituido y fortalecer su movimiento. Al contrario, es posible que esté reclutando más combatientes y afianzando su ala no clandestina entre los campesinos.

 

Lo que los hechos muestran no permiten confiar tanto en los fiscales y las fuerzas policiales. Después del fracaso y el final infeliz del operativo conjunto de policías y militares, la sensación que reina en la sociedad con respecto a la profesionalidad de los intervinientes, en los operativos que se montan con el objetivo de aprehender a los malvivientes, es que carecen de la suficiente idoneidad para desarrollar con eficacia la tarea que se les encomienda.

 

Lo que la ciudadanía espera de sus fuerzas de seguridad -autorizadas legalmente al uso legítimo de la fuerza para defender los intereses de la República- y de los fiscales que representan a la sociedad es que produzcan resultados, que permitan concluir que las palabras van respaldadas por actuaciones eficaces.

 

El ministro del Interior, Rafael Filizzola, en la conferencia de prensa del anuncio del ofrecimiento de más dinero para los informantes, sostuvo que la atención de la Policía al caso es "prioritaria, sostenida y permanente". El viceministro de Seguridad Interna, Carmelo Caballero, ratificó que "el capítulo del EPP es un tema central" del plan de seguridad.

 

Si esas afirmaciones carecen del sustento de logros, aparecerán solo como un modo de no comprometerse a fondo y ganar tiempo para que el problema no se resuelva. Ni siquiera las jugosas sumas ofrecidas como recompensa llevarán al fin deseado en el discurso, si es que los hechos no respaldan fehacientemente la voluntad de combatir y derrotar al EPP.

http://www.ultimahora.com/notas/410359-Existen-acciones-positivas-en-la-lucha-contra-el-EPP,-pero-faltan-mas-resultados

 

Comentarios  Ir a formulario



gravatar.comMaria

Sí... cuanto dinero se gastó en esto. Alguien me puede decir dónde mierda está el tan llamado EPP, qué ha hecho en lo que va de dos años, y por qué si es una organización guerrillera que vive entre la selva, se supone que nadie puede con ellos?

Déjense de joder con sus chivos expiatorios y preocupense por verdaderos problemas de este país.

Fecha: 10/03/2011 21:28.


Añadir un comentario



No será mostrado.