El viceministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, Jorge Lara Castro, asiste hoy en Quito (Ecuador) a una reunión extraordinaria de cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), destinada a sellar el nacimiento legal del organismo y elegir a su nuevo Secretario General, cargo que quedó vacante al momento de producirse la desaparición física de su primer titular, Néstor Kirchner, el pasado mes de octubre.

De esta manera, Paraguay participa activamente en la instalación de una nueva organización internacional que se suma a la interminable lista de instituciones en las que ya tiene representación y aporta fondos para su sostenimiento, pero cuyos resultados efectivos difícilmente sean traducibles en obras concretas al servicio de la gente.   

Puede observarse cómo la política exterior paraguaya pendula con el transcurso del tiempo entre dos términos opuestos que no dan cuenta de ningún margen de racionalidad ni coherencia: de la auto-reclusión y el aislamiento registrados en las décadas del setenta y el ochenta, pasamos casi sin solución de continuidad a la hiperactividad sin contenido ni rumbo que vivimos desde comienzos del presente siglo.   

 

La superposición de organismos regionales e internacionales es hoy lisa y llanamente injustificable, rayando incluso lo escandaloso. Casi con idénticas finalidades y mecanismos de negociación política similares, participamos en el Mercosur, con sede en Montevideo; la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), en la misma ciudad; la Organización de los Estados Americanos (OEA), en Washington D.C.; la Comunidad Iberoamericana, en Madrid; la recientemente creada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, y, por supuesto, la Unasur.   

 

Por lo demás, la identidad ideológica del presidente Fernando Lugo también tuvo la “virtud” de acercarnos a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América o ALBA, un engendro creado por Hugo Chávez para ser puesto al servicio de sus intereses hegemónicos en América Latina.   

 

El único elemento diferenciador entre cada uno de estos organismos e instituciones lo constituiría el hecho de que en ellos se aglutinan los países de acuerdo a intereses creados de uno o varios presidentes, por lo general ideológicamente afines. En la práctica, subyace un principio de exclusión o discriminación con respeto a otros Estados o grupos de naciones, lo que muy flaco servicio presta a la promoción de una diplomacia realmente comprometida con el entendimiento, la seguridad y la paz colectivas.   

 

Así, en el Mercosur estamos solamente los del Cono Sur del continente; en la Unasur ya nos reunimos exclusivamente los sudamericanos, pero sin la presencia de “elementos ajenos” a nuestra realidad –como México o el Caribe–; ya en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños el espectro es más amplio, destacándose la premeditada exclusión del “imperio” estadounidense, presencia que sí es tolerada únicamente en el ámbito de la OEA.   

 

Luego, para preservar los negocios y diálogos con la Península Ibérica, los herederos históricos y culturales de España y Portugal han creado la mencionada Comunidad Iberoamericana. El ALBA, como está bien claro, es el club exclusivo de los bolivarianos marxistas, espacio en el que únicamente podrá participarse profesando con devoción las sagradas doctrinas establecidas por el fundador del denominado “socialismo del siglo XXI”, el cuestionado gorila venezolano; una doctrina que, al decir del presidente salvadoreño Mauricio Funes, ni el propio Chávez sabe muy bien de qué se trata.   

 

El sinsentido es, pues, notorio y notable. Además de costoso para las arcas de los pobres países. Mientras todo esto acontece, a medida que los organismos se duplican y la burocracia internacional se acrecienta –a fin de posibilitar la ubicación en ella de rivales políticos, socios circunstanciales del poder de turno y figuras decadentes–, los problemas en nuestras fronteras se multiplican día a día, sin que estas instancias superpuestas hayan servido ni sirvan nunca para superarlos, y debiendo ser nuevamente los presidentes quienes, a la postre, sean los que tengan que gastar dinero y reunirse para “ordenar” a las autoridades aduaneras que liberen el paso de unos cuantos cajones de tomates.   

 

Todo ello demuestra hasta ahora la absoluta inutilidad de la remanida retórica “integradora” que tanto reivindican estas mismas organizaciones improductivas y repletas de funcionarios parásitos, incompetentes y haraganes; así como la hipocresía que permanentemente edulcora los discursos de nuestros mandatarios, ninguno de los cuales tiene el coraje y entereza de poner freno a este verdadero festival de organismos regionales y subregionales que dicen estar al servicio de los pueblos, pero que nunca como hoy se muestran tan lejanos de los reales intereses y preocupaciones de la gente.

http://www.abc.com.py/nota/unasur-costosa-inservible-y-desconectada-de-la-gente/

 

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Cancilleres se reunirán en Quito para otorgar registro legal al nacimiento de la UNASUR


Hoy viernes 11 de marzo, en Quito, Ecuador, se realizará la reunión extraordinaria de cancilleres de los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). El cónclave será para otorgar registro legal al nacimiento de la Unión, y al mismo tiempo, tratar la elección del nuevo Secretario General. En la ocasión, representará a nuestro país el canciller nacional interino, Jorge Lara Castro, según refiere este informe remitido a la Dirección General de Información Presidencial (DGIP).



Añade igualmente que de esta forma la UNASUR cobrará vida jurídica formal, luego de que el Gobierno de la República Oriental del Uruguay depositara la ratificación del Tratado Constitutivo. El organismo de hecho ya tiene vigencia legal porque fue convalidado por los parlamentos de nueve Estados Miembros. Aún no ratificaron Brasil, Colombia y Paraguay.



El encuentro de Cancilleres tendrá lugar en la Mitad del Mundo, una ciudadela al norte de Quito por donde atraviesa la línea del Ecuador. Allí, a partir de abril comenzarán las obras de la sede permanente de la entidad, que llevará el nombre de su primer Secretario General, el fallecido ex presidente argentino Néstor Kirchner.



Los ministros se congregarán en el Centro de Capacitación de la Contraloría de la Mitad del Mundo, en un encuentro que estará presidido por la Canciller de Guyana, Carolyn Rodrígues-Birkett, por ser este país el que ostenta la presidencia Pro Témpore de la UNASUR.



En la agenda figura el tratamiento de mecanismos para el fortalecimiento de la democracia, pero el tema principal será la designación de un nuevo Secretario General. Hasta el momento, las únicas candidaturas oficiales son las del actual ministro venezolano de Electricidad, Alí Rodríguez y la de María Emma Mejía, ex canciller colombiana.

Fecha: 11/03/2011 09:59.


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