ROTUNDO NO A IMITADORES DE AL CAPONE

Por Gustavo Ortiz G.

La decadencia de numerosos partidos políticos en los países de Latinoamérica, y entre ellos el Paraguay, se debe a que existe una gran escasez de verdaderos dirigentes que los sostengan con principios éticos y con doctrinas pensadas en la ciudadanía. Y también se debe en parte a que hay ciudadanos que los toleran, que los apañan, que se convierten en cómplices por necesidad o por sinvergüencería.

Un excelente trabajo periodístico que lleva la firma del colega Fábio Portela, que se publicó la semana pasada en la revista brasileña Veja, nos muestra que la realidad de la mayoría de las organizaciones políticas de esa nación es que carecen totalmente de ideas, no se renuevan y, además, se unen y se dividen constantemente solo con la intención de sacar provecho sectorial o particular. El comunicador dice que llamar partidos a gran parte de esas agrupaciones es solo una licencia poética.

 

Lo señalado también ocurre en nuestro país, donde varias organizaciones, que tienen solo como apodo o marcante el nombre de partido político -porque en la realidad no reúnen requisitos para ser considerados tales-, no solo acaparan cargos oficiales que otorgan a correligionarios -a cambio de dinero y lealtad al "partido"-, sino que cuando les conviene funcionan como una corporación única, como ocurre en el desangramiento del fisco a través del TSJE.

 

En las elecciones internas de la ANR, el domingo, se evidenciaron varias cosas. Una de ellas es que algunos de sus "líderes" no desean en lo absoluto sanear esa agrupación, pues gastaron grandes sumas de dinero para comprar votos de electores -hay fotografías publicadas en los medios-, y la otra es que en sus discursos solo hablan de hacer resurgir a esa bandería y retomar el poder en 2013, pero jamás mencionan qué podrían hacer a favor de los pobladores en general.

 

También eluden decir algo respecto a la escasa participación de sus adherentes en esos sufragios del pasado día 13 -solo el 36% acudió a las urnas, según su Tribunal Electoral Partidario-. Eso es por el desencanto hacia ese bando.

 

Hay que resaltar además que la ANR no dejó del todo el poder en el 2008. Miles de sus fervientes "dirigentes" están en puestos claves en el sector estatal, como en los ministerios, en la Aduana, en la ANNP, en el Congreso, y ocupan casi todos los cargos más importantes del Poder Judicial, de la Fiscalía, etc., pero conservan sus vicios de antaño.

 

El PLRA no se diferencia mucho del mencionado grupo, Unace tampoco. El que más notoriamente se distancia de aquellos es el PPQ, que sí activa como un partido. Según relata Fábio Portela, el filósofo irlandés Edmund Burke define a un partido con lo siguiente: "Es un grupo de personas que se unen para promover el interés nacional..."

 

La política debe ser solo para la gente meritoria, no para los que únicamente quieren esquilmar al Tesoro. Por último, los partidos deben tener a más Eliott Ness que Al Capones en sus filas.

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