En un país donde lo negativo -corrupción, políticos mentirosos, inseguridad, dificultades para acceder a un servicio de salud eficiente, mala calidad de la educación, accidentes de tránsito y otros- es lo que ocupa mayores espacios y absorbe la atención ciudadana, resulta reconfortante encontrarse con el otro Paraguay. Ese de esfuerzos, creatividad, inteligencia, honestidad y logros. Los premios de la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC) son un reconocimiento a los que construyen excelencia en el Paraguay.

Dada la avalancha de informaciones que hablan de asaltos, legisladores irres- ponsables que han acomodado las leyes para que sus operadores políticos cobren sin trabajar en el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), com- bustibles que suben cada vez con más alarmante frecuencia y otros males sociales cotidianos, existe una extendida sensación de que en el Paraguay todo es negativo.

 

La conclusión que se infiere de esa realidad es que la incapacidad, las diversas formas de la injusticia, el estancamiento, la desidia, el fracaso y la inseguridad se han apoderado de gran parte del país. Y que, por lo tanto, continuaremos -irremediablemente- absorbidos por la pobreza y las postergaciones.

 

Esa forma de mirar es sumamente perniciosa, porque lleva a creer que todo está podrido y ya no queda mucho por rescatar. Lo más grave de esa óptica es que se pierden la esperanza, el optimismo, las ganas de vivir y de producir.

 

Es necesario, sin embargo, observar a la nación desde otra perspectiva, desde aquella donde las personas asumen su vida como un compromiso de rea- lización personal y comunitaria. Son conscientes de los obstáculos, pero no por eso arrían sus banderas y se entregan al derrotismo.

 

Desafortunadamente, la visibilidad de esa mayoría que trabaja con la certeza de que es posible progresar, transformar situaciones y lograr cambios positivos, no es tanta como debiera ser. Ello no significa, sin embargo, que no vayan ga- nando espacios e impongan en sus círculos de influencia líneas de acción y cri- terios que dejan de lado los vicios de la vida nacional. Sus resultados tes- timonian que la vía escogida no es la equivocada.

 

Consciente de esta realidad que oculta lo que tendría que promocionarse las 24 horas del día, la ADEC premia cada año a empresas, a empresarios jóvenes exitosos, a pequeñas empresas sobresalientes, a exportadores de rubros no tra- dicionales, a innovadores, a herederos que incrementan el patrimonio recibido, a diversas formas de la eficiencia y a personas que ejercen con resultados positivos su responsabilidad social.

 

En la entrega de distinciones, realizada anoche, quedó ratificado el premio a los emprendedores eficientes, honestos, transparentes e innovadores. Estos son los que motorizan una economía con grandes dificultades para ingresar dentro del circuito de la legalidad y llevan adelante proyectos que permiten embretar cada vez más a los que fabrican sus ingresos en base a la ilegalidad, las coimas y la competencia desleal.

 

El reconocimiento público es un aliciente para quienes convierten su tarea cotidiana en una búsqueda de la excelencia en el rubro que les incumbe. Al mismo tiempo, incrementa su responsabilidad con los clientes, porque tienen que honrar de manera permanente el galardón que se les otorga.

 

Los premios ADEC también cumplen la función social de mostrar a la opinión pública el Paraguay positivo, de emprendedores que vencen obstácu- los, planifican, crecen y contribuyen a dejar de lado la mentalidad determinista de que el infortunio se apoderó del destino de la patria.

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Anónimo

ENTREGARON PREMIOS Y DISTINCIONES A EMPRESARIOS DESTACADOS
ADEC rinde homenaje a los “héroes anónimos” que construyen el país


La Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC) rindió anoche un homenaje a muchos “héroes anónimos” que día a día construyen el Paraguay. Fue en el marco de la entrega de premios a los empresarios destacados durante el año pasado, en el salón de convenciones del Banco Central del Paraguay.


En su discurso, el presidente de la asociación, Ing. Ricardo Carrizosa, manifestó que son esos héroes quienes, junto a otros actores claves de la sociedad, hicieron posible el crecimiento económico del 14,5% que colocó al Paraguay entre los mejores del mundo y que hoy es motivo de orgullo para todos los que habitamos esta tierra. “Los premios ADEC son una reafirmación anual del ‘creer que se puede’, como decíamos en otra ocasión con la letra de una canción. Este es un punto de partida clave para lograr cualquier objetivo, desde un campeonato mundial hasta un crecimiento récord”, remarcó.

Añadió que si hace algunos años, no muchos, alguien hubiera dicho que las exportaciones de carne paraguaya superarían a las de Argentina, se habría dudado en creerlo, y de igual modo se habría reaccionado si cuando comprábamos costilla de Santa Fe nos hubieran asegurado que en pocos años nuestra carne superaría con creces esa calidad ganando reconocimiento en Europa y el mundo. “¿Habríamos creído en ese momento que Paraguay sería cuarto exportador mundial de soja, detrás de países que superan veinte veces nuestro territorio? ¿O que una de las principales empresas mundiales de aluminio estaría dando pasos firmes para instalar en nuestro país una inversión de alrededor de tres mil millones de dólares?”, se preguntó el dirigente.

Añadió que tenemos que cambiar nuestra forma de ver las cosas; fortalecer nuestra autoestima e invertir y valorar adecuadamente en la capacidad de nuestra gente, que solo está esperando un desafío para poder enfrentarlo. “¿O acaso alguno de ustedes se ha encontrado con algún plomero, electricista, carpintero o lo que fuere que le diga que no sabe reparar algo? Emprende siempre el desafío, aunque a veces el resultado posterior sean unas piezas sobrantes y algo atado con alambre. Pero esa osadía de nuestra gente es la que nos permite soñar y quedarnos cortos”, expresó el presidente de la Asociación de Empresarios Cristianos.

Desafío pendiente

Seguidamente dijo que se vienen años de tendencias económicas positivas y que debemos trabajar para capitalizar este momento de crecimiento para que se convierta en auténtico desarrollo, con una distribución equitativa de las riquezas.

“Nuestro desafío hoy es hacer que la mayor cantidad posible de paraguayos y de paraguayas disfruten de esta bonanza económica. Nuestros planteos en torno al ejercicio de la responsabilidad social, la transparencia, la racionalidad en la inversión económica, la creación y mantenimiento de fuentes de trabajo, son algunos de los temas que desde ADEC promovemos para hacer de nuestro país un lugar donde todos podamos vivir mejor”, resaltó.

Alegó que estamos con doscientos años de historia en los que hemos luchado por consolidar en los hechos una independencia proclamada como anhelo nacional. “Esta independencia solo será tal cuando esté apoyada en una auténtica capacidad de autodeterminación. Cuando seamos capaces de crecer y desarrollarnos haciendo que todos los paraguayos vivan en un país cada día mejor y más justo. Para lograr esto tenemos que ir más allá de nuestro estricto y relativamente confortable ámbito empresarial y transformar al resto de la sociedad”, dijo.

Fecha: 18/03/2011 09:22.


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