por Eliseo Paciello Etcheverry

La Cámara de Diputados postergó de nuevo el tratamiento del proyecto de ley que habilita al ciudadano a formar parte del registro cívico nacional en forma automática, una vez que cumpla los 18 años de edad. Anteriormente tampoco prosperó en el Congreso un proyecto de ley anti lista sábana.

El proyecto de ley de inscripción automática y el que pretende desbloquear las listas de candidatos a cargos electivos constituyeron dos pruebas fundamentales para la clase política paraguaya.

La aprobación de ambas propuestas legislativas hubiera sido una demostración de que realmente los políticos que actúan en el Parlamento en nombre de la ciudadanía paraguaya que los eligió, tienen voluntad política de mejorar el sistema electoral paraguayo.   

 

La ley de inscripción automática permitiría que todos los paraguayos en edad de votar formen parte del padrón nacional y puedan participar de las elecciones. Además de  ahorrar millonarias erogaciones del dinero público que se destina a la inscripción. En tanto el proyecto de desbloqueo de listas sábana hubiera permitido seleccionar mejor a los candidatos a la representación popular.

 

Hubo otros  intentos  por poner en vigencia las citadas propuestas legislativas, pero todos ellos fracasaron hasta ahora. Con lo cual se puede deducir que  no existe real intención de implementar esas innovaciones   que podrían contribuir a mejorar la calidad del sistema electoral en nuestro medio.

 

Políticos de distintos partidos suelen pronunciarse por medios periodísticos a favor de una ley de inscripción automática en el padrón nacional y también lo hacen hacia una legislación que pretende desmontar las famosas listas sábana de candidatos, que hasta ahora obligan al elector a votar por quien no quisiera hacerlo. Pero a la hora de materializar ese apoyo no lo hacen, o se ausentan para no dar quórum en la sesión de la cámara.

 

Estos dos ejemplos constituyen signos evidentes de degradación de la actividad política en nuestro país. Contribuyen a que cada vez más disminuya la confianza hacia esos políticos de parte de la ciudadanía y el correspondiente alejamiento de los electores, porque los mismos “se olvidan” de los problemas reales de la población y más bien priorizan sus intereses, los de su grupo y su partido. Muchos de ellos, una vez que llegan al cargo apetecido, ya no se sienten ni ligados ni comprometidos con la gente que los votó, por lo que ya no consideran una obligación o un deber rendir cuentas de su actuación.   

 

Toda esta situación va conduciendo a una cada vez más baja participación de los electores en actos comiciales. Algunos legisladores pretenden establecer sanciones a los ciudadanos que no concurren a votar. Creen que así habrá una mayor participación para legitimar a quienes resulten elegidos, y que también se evitaría la compra y venta de cédulas y votos el día de las elecciones.  

 

La ciudadanía también tiene su grado de responsabilidad, porque no se revela contra un sistema que le obliga a legitimar con su voto   a personas que muchas veces no la representan.  

Comentarios  Ir a formulario



Juan Carlos Martínez Rivas.

INSCRIPCIÓN AUTOMÁTICA Y LISTAS SÁBANA
En cualquier país medianamente serio y con todas las instituciones del Estado en pleno funcionamiento y pleno uso de sus atribuciones legales, el escándalo de los funcionarios planilleros en el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) debería ser causal de la renuncia inmediata de todos los ministros de ese Tribunal Electoral, como primera medida.
Es inconcebible de que en un país con tantas dificultades y necesidades sociales, se tenga que estar despilfarrando el dinero público de la manera como se está haciendo en la Justicia Electoral.
La corrupción imperante en este Supremo Tribunal Electoral, que se deja al desnudo con la investigación del Ministerio Público y con las publicaciones de la prensa, amerita una acción mas firme y tajante por parte de los encargados de velar por el buen manejo de los bienes del Estado y de los fondos públicos

El proyecto de Ley que permite la inscripción automática en el padrón nacional de todo ciudadano con 18 años de edad debe ser puesta en vigencia lo mas rápidamente posible.

Con esta medida se podrá poner fin a esta denostable práctica que, entre otras cosas, pone en evidencia el tráfico de influencia imperante en el Poder Legislativo, el principal beneficiado de esta práctica nefasta.

A esta Ley debe acompañar la que modifica la Ley Electoral en lo referente a la confección de las listas de candidatos a cargos legislativos, conocida como las listas sábanas.

Con estas modificaciones, será el pueblo el soberano en sus decisiones a la hora de votar por el candidato de su preferencia.

El absurdo argumento de que estará en contra de la Ley que habla de la utilización del sistema de D'Hondt para la distribución de candidatos electos no es válido para truncar esta medida tan necesaria para avanzar en el saneamiento de la clase política del país.

Otros escuálidos argumentos que buscan dar continuidad al actual sistema de elección de miembros del Parlamento Nacional van en contramano de real voluntad popular.

Tal vez no sea, como dicen, la panacea que ponga fin a los vicios del sistema electoral paraguayo.

Pero si dará al elector común la libertad de decidir por sí propio quién debe ser su representante en el Congreso.

Los mecanismos utilizados en otros países pueden ser muy bien adoptados.

Entre ellos, podrían ser la obligatoriedad del voto (cédula cívica o de elector, sin la cual no se podrá realizar ningún trámite oficial o privado); la conformación de los escaños (se suma los votos de cada partido y se establece las proporciones o cupos, ingresando los candidatos que mas votos obtuvieron en orden decreciente), entre otros métodos aplicados con éxito en diversas naciones.

Que la clase política no se preocupe de las consecuencias.

El pueblo sabrá imponer su soberanía.


Fecha: 30/03/2011 08:43.


Añadir un comentario



No será mostrado.