Matices y tranquilidad

Por Manuel Ferreira Brusquetti 

El Banco Central sigue planteando el tema de la inflación y la cosa se está poniendo peliaguda. Para frenarla, ha subido la tasa de interés de las letras de regulación monetaria y ha levantado el encaje legal. Las letras son papeles que les vende el Banco Central a los bancos comerciales, y dado que son de riesgo cero, cuando las tasas de estos instrumentos son lo suficientemente elevadas, los bancos prefieren comprarlas antes que colocarles créditos a las empresas o a las personas. El encaje legal, por su parte, es una porción de todo lo que se coloca de ahorro en los bancos por parte del público y que debe ser depositado en el BCP y no puede ser utilizado para préstamos. Ambas medidas tienen por objeto retirar dinero del mercado, porque mayor cantidad de dinero representa una presión sobre los precios.

¿Por qué toma el Banco Central estas medidas? Es que la inflación, que mide el incremento de precios, ha superado los valores que la autoridad monetaria se había puesto como meta. El análisis del BCP es que con la cantidad de dinero que había en el sistema, producto de las correctas medidas del BCP para enfrentar la crisis en el 2008 (lo contrario de ahora: bajar las tasas y bajar el encaje), y el crecimiento que hubo, había una fuerte presión para que los precios suban. Es que el crédito venía subiendo muy rápido y lo que se busca es frenarlo. Y este análisis también es correcto.

¿Cuál es el problema, entonces? Es que la inflación ha venido subiendo, lo que nos dice que las medidas que se han tomado han sido ineficientes: desde octubre, en que se empezaron a tomar estas medidas, la inflación ha subido 7,1%. Pero, ¿por qué han sido ineficientes? Un primer motivo es que la inflación es de oferta. Lo que sube son fundamentalmente los alimentos: se incrementaron casi 20% en un año, mientras que los demás bienes lo hicieron menos del 5%. Es que hay escasez de alimentos porque falta hacer crecer aún más la producción, no sólo en Paraguay sino en todo el mundo, y el Banco Central no puede hacer nada al respecto. 

El otro problema es que el Banco Central se equivocó grande en la tasa de crecimiento del año pasado: a fines del 2009 había dicho que Paraguay iba a crecer 3% y terminó creciendo 14,5%. Ese es un error del ¡489%! Si uno cree que la economía va a crecer poco, por ejemplo 3%, es plausible darle incentivos monetarios para fomentar el despegue: tasas de interés bajas, encaje legal bajo. Pero si cree que va a crecer mucho, por ejemplo 10%, va a monitorear los incentivos monetarios que tiene y va a empezar a sacarlos con moderación. Porque si la acción no es moderada, se afecta el crédito y al afectarse el crédito, bajan la inversión y el empleo, y se frena la economía. 

Moderación fue la actitud con la que subieron sus tasas países de la región a los que les está yendo bien. Desde mayo del año pasado a la fecha, Brasil subió sus tasas de referencia casi 24%, Chile 700% y Perú 133%. En ese mismo periodo, Paraguay subió ¡2.464%! 

El problema hoy es que los bancos están cobrando sus créditos y no están concediendo porque se tienen que hacer de caja para cubrir el encaje legal que hay que depositar el 1º de abril, y por esta razón no quieren dar créditos.

Hay que ser conscientes de que la inflación va a bajar por una de dos razones. O porque la producción de los distintos alimentos crece, lo cual es muy posible dados los resultados que se están empezando a ver en las campañas agrícolas, sobre todo del Mercosur, o sencillamente porque el precio de estos no puede subir más porque ya está en su techo.

Ante estas perspectivas, lo que nos falta es matizar la política y tranquilizarnos.

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