Para la ciudadanía más consciente y crítica, los representantes electos por el pueblo son, en su inmensa mayoría, las malezas en el patio de la política. No permiten limpiarlo de personajes que degradan los poderes del Estado, afean y debilitan las instituciones. Lo acaban de demostrar al no aprobar el desbloqueo de las listas sábana, al postergar la inscripción automática y otras cuestiones de interés nacional. Pero con estas actitudes retardatarias solo impiden la modernización y la mejor organización del país.

Esa obcecación por el desencanto ciudadano de la política persiste sin pudor en obstaculizar el mejoramiento de nuestro proceso democrático, así como por impedir la modernización de los servicios públicos.

Detrás de estas actitudes que operan contra los intereses del país -del que fungen ser sus representantes, aunque han perdido la legitimidad de gestión-, están sus beneficios propios y los negociados para favorecer a los circunstanciales grupos o gremios que en instancias electorales les prestan alguna ayuda.

Esos "escombros" que siguen tomando decisiones que postergan la evolución del país, inficionan todos los poderes. En el Congreso, el Senado rechazó el proyecto de ley para implementar el desbloqueo de las listas sábana de candidatos. Y la tendencia mayoritaria en ambas Cámaras es no aprobar el proyecto de ley de inscripción automática, para enterrarlo en el alud de los actos fallidos contra la corrupción, que pretendían la eficacia y el uso más útil de los recursos públicos.

El Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) reaccionó también rápida- mente para poner trabas a este proyecto. No importa que se haya evidenciado su subalternización instrumental a los partidos políticos y dirigentes más desver- gonzados.

La postergación de la obligatoriedad de la inspección vehicular para ofrecer una mayor seguridad a los ciudadanos configura una muestra más de la voluntad de condenarnos al atraso. Pero el Ejecutivo no se ha quedado atrás. Aumentó el precio del gasoíl sin pensar en sus consecuencias. Luego volvió a retroceder para subsidiar el combustible. En esta cuestión no hay claridad ni la intervención necesaria para analizar si las "negociaciones" se ajustan a los acuerdos. Hay, más bien, inercia y desconfianza.

Debe aclararse que el desbloqueo de las listas responde a la intención de un filtro más selectivo en la elección de los candidatos. Algunas hierbas malas ya no seguirían creciendo en el "jardín" de nuestras instituciones representativas. Y con la inscripción automática -ya utilizada en varios países- se ahorrará el dinero del pueblo, además de reducir los amplios espacios públicos de planilleros. Pero sobre todo el registro de los electores se actualizará y depurará automática- mente.

De hecho, los millones que se dilapidan en mantener parte del clientelismo político podrán emplearse en salud y educación. Sectores a los cuales los repre- sentantes del pueblo deben dar prioridad. Por ellos pasan el bienestar y el desa- rrollo del país, no la postergación de una sociedad más ordenada e institu- cionalizada.

Lamentablemente, el "pacto" de la mayoría de nuestros mandatarios sigue respondiendo a sus intereses mezquinos y apuesta por lo retardatario. Pero las necesidades y una desventurada conciencia ciudadana influirán desde abajo, desde la propia sociedad, en los cambios que el Paraguay necesita. Ese proceso, pese a las frustraciones y traiciones, está en marcha. Y es incontenible.

http://www.ultimahora.com/notas/417477-Los-parlamentarios-posterganal-pais-al-rechazar-proyecto-para-combatir-a-planilleros-del-TSJE

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vivaparaguay

Edwin Brítez

Dos formas

El ideal de la buena representación es que el ciudadano se sienta realmente representado por la persona a quien votó y que esta sea leal a la oferta electoral (promesas) que ha construido y presentado a base de las demandas recogidas de la sociedad.

Un buen representante es una persona previsible, de quien se espera que actúe de manera coherente con la palabra empeñada durante la campaña electoral, con el proyecto de trabajo defendido frente a la competencia de otras ofertas electorales y finalmente con la ideología política que dice profesar.

De esta manera, el representante electo se constituye en un garante del sistema democrático y de la voluntad popular, expresada a través de las urnas, además de munirse de las facultades legítimas para ejercer el poder en nombre de la nación, del municipio o del departamento.

Un representante es bueno si es leal a la ciudadanía en cuanto a la defensa y promoción de los intereses generales, no de los sectoriales, grupales y menos aún de los intereses personales. Un buen representante no tiene compromisos con nadie en particular y en cambio se compromete con los principios que buscan el bienestar de la colectividad.

De ahí que la mejor forma de elegir a quienes nos deben representar en instituciones colegiadas, como el Congreso, las Juntas Municipales o Juntas Departamentales, es el método más directo posible. De esta manera, la ciudadanía puede seguir y controlar mejor a “su” representante, puede entrar en contacto con mayor facilidad con el mismo y puede evaluar su desempeño con mayor propiedad.

La otra forma de elegir a los representantes es a través de listas que, según nuestra ley electoral, deben ser completas y cerradas. O sea “listas sábanas”, donde entran todos los que deben entrar y son excluidos los que deben quedar afuera. Confeccionar esta lista es prácticamente la primera elección que se hace a espaldas de los electores y está a cargo de los líderes de grupos que controlan los partidos políticos.

Este método de hacer las listas de candidatos es la forma que conviene a los partidos políticos. Ellos teóricamente elaboran un programa de gobierno y seleccionan a sus mejores recursos humanos para ubicarlos en las listas de candidatos.

Sin embargo, todos sabemos que no siempre es así y que en algunos casos sucede exactamente al revés, que las listas sirven para cubrir la mala fama o los sucios antecedentes de algunos de los candidatos, colocándolos por debajo de quienes tienen aún el rostro limpio para cosechar votos.

No es malo que los aspirantes a ocupar cargos de representación popular realicen una conscripción partidaria con el fin de tener identidad ideológica y doctrinaria, además de asumir el compromiso de defender el programa de gobierno que postula el partido por el que ha optado.

Lo malo es que los aspirantes subalternicen estos principios a la defensa de los intereses de grupos en relación a la conducta frente al poder. La actuación en bloques sobre la base de lealtades a personas y líderes de turno hace que los partidos vayan perdiendo su esencia democrática y en vez de escuelas de formación de líderes se conviertan en corredores de pasantía y entrenamiento para la corruptela, la clientela y el prebendarismo, aprendiendo primero a mentir para luego manipular, traficar influencias, coimear y ser coimeado.

Por eso, para los partidos es mejor las listas sábanas mientras que para cada uno de los votantes es preferible hoy día, votar directamente a la persona que le inspira confianza. De la suma de todos los elegidos individualmente debería surgir la lista que no oculta a nadie de modo que entre todos compitan por ser los mejores, en vez de que todos conserven el privilegio de ser cada vez los peores.

Fecha: 03/04/2011 07:55.


Alberto Vargas Peña

Elecciones uninominales

La alternativa al sistema electoral actual, rechazado por el pueblo, es el sistema uninominal mayoritario. Voy a explicar cómo funciona.

Para elegir legisladores se divide el país en circunscripciones electorales independientes. Se establece, por ley, la cantidad de electores que podrán proponer candidatos. Una vez propuesto el candidato, se lo pone a elección dentro de la circunscripción. Enfrenta a los demás propuestos y gana quien obtiene la mayoría. El elegido representa a la circunscripción, no importa de qué partido sea. Con respecto a la circunscripción para Senadores, la circunscripción es el departamento.

No hay suplentes. Los diputados representan al pueblo y los senadores a los departamentos. De este modo el Congreso representa al pueblo y no a los partidos.

Para elegir candidatos de partidos para la presidencia y vice, se llevan a cabo elecciones internas. Con este sistema electoral funciona la democracia constitucional y los electores son los dueños de los comicios.

La ley deberá establecer el número de electores, para elegir un legislador, la cantidad de circunscripciones y el número de electores capaces de proponer un candidato.

Como se ve, los partidos no tienen ninguna facultad electoral en la legislatura. El Congreso representará al pueblo, directamente.

No se elegirán suplentes y las vacancias serán llenadas con nuevas elecciones. Lo único que hay que cambiar en la Constitución es la frase y… “el sistema de representación proporcional” del art. 118.

Este sistema establecerá dos elementos: Uno, que el elector elegirá a quien desee, sin intermediarios y, dos, que las reglas para los legisladores podrían ser aplicadas sin intervención de terceros, como los partidos.

Me parece que se trata de una reforma indispensable para consolidar la democracia y hacer funcionar la Constitución.

Los padrones pueden ser automatizados sin problemas, puesto que los electores no dependerán de la inscripciones partidarias.

Obviamente desaparecerán los problemas que afectan las elecciones en la actualidad. El elector será el dueño de su voto y el elegido estará en contacto con el elector, directamente. No habrá representación de partidos y los legisladores no deberán facturas a nadie. Los cupos, debidos a la representación proporcional, desaparecerán. Las leyes tendrán como sujeto a la nación paraguaya.

Todo lo que hoy se critica y se observa, dejará de existir, y los legisladores serán responsables, per se, de lo actuado.

Este es el sistema que estableció la democracia, milenaria, de Inglaterra y que sigue aún dando el ejemplo que se requiere para solucionar en serio el problema del buen funcionamiento de las elecciones. Cuando quisieron cambiarla, Margaret Thatcher dijo “pasarán sobre mi cadáver”.

Este sistema también evitará que los gobiernos actúen como hasta ahora, que dirija la economía y busque elevar impuestos para que los paraguayos paguen sus estupideces. Los pactos ilícitos se harán imposibles.

Lamentablemente para encontrar la solución, se requiere una reforma constitucional, en un momento inoportuno.

Los ensayos son útiles, pero no son la solución. Aplaudo los esfuerzos, pero son ensayos, son una búsqueda. La solución está en eliminar el sistema de representación proporcional, que debe ser derogado.

Fecha: 03/04/2011 07:57.


Enrique Vargas Peña

Radicales y auténticos mentirosos

El 30 de enero de 2010 –según se lee en la página web “en construcción” del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA)- el “Equipo Jóven”, movimiento interno del senador Blas Llano, entonces candidato a presidente del liberalismo, lanzó una campaña de recolección de firmas en apoyo al desbloqueo de listas.


La dirección de esa página web es “http://www.plra.org.py/noticia.php?id=175” y la señalo así porque los liberales son capaces de borrarla ahora, aunque la convocatoria a la campaña fue cubierta por periodistas de todos los medios escritos, en cuyas páginas web también podrá encontrarse el material.

Se lee en la mencionada página web oficial que “Ante los medios de comunicación Iris R. González manifestó: Creemos que es mucho más democrático (sic) la elección a través de las listas desbloqueadas, y que el electorado pueda elegir al parlamentario que sienta que lo representa mejor”.

Y se lee la opinión del candidato Blas Llano: “El Líder (sic) del equipo joven Blas Llano…manifestó que representa un engaño para los electores la presentación de las listas sabanas y que las personas no tienen la oportunidad de conocer a los que la conforman; El liberal dijo que dentro de la misma existe gente oculta amparada en la tan cuestionada lista sabana. Indico que con esto se busca terminar con los representantes escombros”.
No satisfecho con lo anterior, el senador Llano agregó, siempre según la citada página del PLRA, que “…el movimiento Equipo Joven da su apoyo al proyecto que ya había sido presentado en su momento por Presidente del Congreso Miguel Carrizosa del PQ”.
Con esa bandera, la del desbloqueo de listas, entre otras, Blas Llano ganó las elecciones internas del PLRA y se convirtió en presidente del partido.

Sin embargo, el jueves pasado, 31 de marzo de 2011, los senadores liberales Robert Acevedo, Oscar Denis, Blanca Fonseca, Yoyito Franco, Zulma Gómez, Ramón Gómez Verlangieri, Gary González Erico, Rocío González, Blas Llano, Amancio López, Fernando Silva Facetti y Luis Alberto Wagner, realizaron una maniobra legislativa para evitar que se apruebe en la Cámara de Senadores el proyecto de ley de desbloqueo de listas de Miguel Carrizosa, Beto Ovelar y Hugo Estigarribia.

En efecto, el viernes 1 de abril, la senadora liberal Blanca Fonseca (que no pertenece al movimiento de Blas Llano) reveló, en una entrevista en la 9.70AM, que los senadores mencionados ya no apoyan el desbloqueo de listas porque le encontraron defectos de los que no se habían dado cuenta antes.

Los audios de la entrevista se pueden escuchar en: http://bit.ly/hwIb43 (la primera parte) y en http://bit.ly/eIMubF (la segunda).

Ayer, sábado 2, el diario Ultima Hora publicó unas declaraciones en el mismo sentido de las de Blanca Fonseca, del senador liberal Luis Alberto Wagner, que tampoco pertenece al movimiento de Blas Llano, agregando nuevos defectos al desbloqueo.

Entre paréntesis, de ser cierta esta tardía investigación de los senadores liberales sobre los problemas que atribuyen al desbloqueo de listas, que convenció a los senadores llanistas y al propio Blas Llano, revela que este senador y su equipo propusieron el desbloqueo de listas durante poco más de un año sin haberlo estudiado a fondo. Quiere decir que es un grupo poco serio, poco riguroso, muy irresponsable, al que no se debe confiar el gobierno pues, obviamente, apoyan proyectos sin el debido estudio.

Pero no creo que sea cierta esta investigación tardía. Creo que simplemente mintieron. Le mintieron a la gente para obtener apoyo y a la hora de la verdad actuaron en contra de la gente. Lo mismo hizo Horacio Cartes, quien comprometió, en entrevista conmigo, su apoyo a los cambios en el sistema electoral el 25 de febrero de 2011 (el audio se puede escuchar en http://bit.ly/gw5pCA).

El sistema de listas desbloqueadas, o de doble voto preferencial, se usa –con diversas variantes- sin problema alguno en Brasil (con urnas electrónicas), en Perú, en Panamá (Carlos María Ljubetich me dijo que cambiarán el sistema, pero revisando datos no encontré nada que indique que Panamá cambiaría su sistema). También se usa en Irlanda, India, Australia e Islandia.

Consiste en que cada elector tiene dos votos. Uno, al partido o grupo político, que determina la proporcionalidad de la representación (la suma de estos votos confiere la cantidad de bancas que cada organización política tendrá en los cuerpos colegiados). Otro, al candidato que el elector prefiere de la lista elegida por él en su primer voto (la suma de estos votos asigna los lugares en la lista con la que ingresarán los candidatos a la cantidad de bancas logradas por cada partido).

Con nuestro actual sistema de listas cerradas y bloqueadas el elector no puede premiar a ningún candidato. Está condenado a aceptar pasivamente las listas elaboradas por los afiliados de los partidos políticos (los únicos habilitados a votar en las internas de los mismos).

Con el desbloqueo de listas, el elector puede elegir realmente al candidato de su preferencia, sin importar lo que digan los afiliados de los partidos o, en su aplicación a las internas, sin importar lo que digan los caciques que confeccionan a dedo las listas de candidatos (listas sábana).

Es decir, con el desbloqueo se elimina el “engaño para los electores”, como decía Blas Llano cuando pedía votos, porque en las listas sábana, afirmaba entonces, “existe gente oculta amparada”. Con el desbloqueo, remarcaba Llano “se busca terminar con los representantes escombros”.

El jueves, el senador Llano y todos los senadores liberales excepto Alfredo Luis Jaeggli, favorecieron que se mantenga el engaño para los electores y que se mantengan los representantes escombros.

Son unos mentirosos. Mintieron en esto y tenemos derecho a pensar que mienten cada vez que necesitan para pedir votos. A los mentirosos nadie tiene por qué creerles, nadie tiene por qué votarles.

Fecha: 03/04/2011 08:00.


Anónimo

Hagamos al revés...

por Jorge Rubiani


Ya hemos escuchado a los políticos. Manifiestan implícita y explícitamente que no están dispuestos a ninguna medida que ponga freno a lo que orquestaran para sus prerrogativas y privilegios. No niegan que practican activa y generalizadamente el tráfico de influencias. Se sabe –y admiten– que negocian cuotas para la integración de los cuerpos de gobierno dañando, irremisiblemente, la constitucional como indispensable independencia de los poderes del Estado. Sin sentimientos de culpa o pesar, afirman más bien categóricos “que tienen derecho a hacerlo”. Que estos procedimientos “son necesarios para la gobernabilidad”. Y desde luego que denuestan contra cualquier mecanismo distinto para la conformación de las listas de candidatos, como si el actual no tuviera defectos. Como si en estos largos y democráticos 22 años no nos deparara sino “sangre, sudor y lágrimas”. Vaticinando poco menos que un tsunami institucional si dichas listas fueran abiertas y se votara nombre por nombre.

En pocas palabras, los colectivos partidarios no están dispuestos a cambiar de hábitos ni resignar vicios o mañas.

Es irracional, pero se saben seguros porque cualquier modificación del sistema depende finalmente de ellos. Y como pueden permitirse el lujo de hacer lo que sea sin castigos ni penalidades (siempre existirá la posibilidad de una “negociación”, de convenientes canjes, reparto de indulgencias o de últimas, dejar las sesiones parlamentarias sin quórum), se vuelve perentorio que nosotros los ciudadanos nos organicemos y desmantelemos tanto menoscabo a la voluntad popular. Como en tiempos pasados y sin alternativas, tenemos la obligación de considerar algunos recursos extraordinarios.

Para comenzar, se hace necesario asumir un defecto congénito: la única que no actúa en función al poderío de sus votos es la mayoría ciudadana. Una somera lectura de la ley que establece el Código Electoral (Ley 834/96) permite verificar que el pueblo es un convidado de piedra del sistema. Por lo que a falta de –al menos– un recurso legal para revocar los mandatos defraudados, tendríamos que expresar de alguna manera nuestra voluntad disconforme. Como lo hacen los sindicatos, gremios o cualquier grupo organizado que presiona por sus “derechos adquiridos” o se envanecen por “sus conquistas”.

Entonces, compatriotas: que sea al revés y en vez de callar, conceder y consentir, hagamos nuestro propio programa de gobierno y votemos a quienes se comprometan a cumplirlo. Usemos las redes sociales, los mails, las asambleas ciudadanas y todo medio de comunicación disponible para aportar propuestas y consensuar una lista de acciones, deseable al menos, para superar los vicios más arraigados de nuestro sistema político. A través de dicho documento, exijamos que en el plazo más corto posible –indefectiblemente antes de las próximas elecciones generales– el Parlamento nacional se manifieste en favor de la supresión de las listas sábana. Por antidemocrático, discriminatorio y porque no garantiza el cumplimiento de disposiciones constitucionales (artículos 2º, 3º y 117º, entre otros varios). Y si esta iniciativa no tuviera eco o no se concretara antes del próximo periodo electoral, instar a nuestros conciudadanos para votar solamente aquellas listas que se comprometan a cumplir NUESTRO PLAN DE GOBIERNO y tengan las siguientes características:

1. Divulguen los nombres de todos sus integrantes, y que estos cuenten con niveles académicos, laborales o profesionales óptimos para la misión de representar al pueblo.

2. Que si alguno hubiera sido parlamentario en periodos anteriores, haga un listado de sus proyectos presentados y cuente con una trayectoria política y ciudadana límpida y honesta como para avalar su continuidad como representante del pueblo.

3. Que ningún componente de dichas listas haya promovido, defendido o practicado el tráfico de influencias.

4. Que la lista de cada partido sea expuesta a la consideración pública, ANTES de completarse los procesos de inscripción legalmente exigidos.

Y, además de los aportes que cada ciudadano vaya sumando:

6. Que los miembros de la lista en cuestión se comprometan a desmantelar las listas sábana en favor de un sistema democrático abierto y libre, en el que el ciudadano pueda votar a sus representantes, nombre por nombre.

Como pueden notar, no pedimos que se vayan todos.

Necesitamos que se queden los buenos pero exigimos que la relación pueblo-representante sea justa.

Para que cuando asuman el compromiso de representarnos, nosotros tengamos la posibilidad de demandarlos, como lo exige el juramento de rigor...

Fecha: 05/04/2011 10:58.


Marco Aurelio González Maldonado

Listas sábana: ¿un mal necesario?


Recientemente se ha venido haciendo eco la pertinencia de aprobar el proyecto de ley que busca reformar el Código Electoral, el cual busca innovar el sistema electoral paraguayo con listas desbloqueadas para la elección de los representantes ante el Congreso nacional. Esta iniciativa se presenta ante la sociedad como la herramienta para permitir que los electores castiguen a los candidatos que consideren deshonestos, ineptos, inescrupulosos o haraganes; pues, al permitir al ciudadano cambiar el orden de los candidatos en las listas de los partidos, se apuntala una mejor calidad en la representación y se hace respetar la “voluntad popular”. El debate periodístico ha alcanzado ribetes de difusión muy altos y ha conseguido instalar en la opinión pública este tema tan espinoso. Además, las voces de adhesión al proyecto de ley destacan el parecer favorable de una gran mayoría de los ciudadanos, el que puede percibirse por las diversas manifestaciones realizadas (redes virtuales, llamadas a las radios, encuestas y otras formas de manifestación). Pero esta reforma ¿en realidad beneficiará la calidad de la representación? Veamos algunos aspectos.

Existen políticos a los que se les endilga una muy baja popularidad y que ocupan un lugar dentro del Congreso. La declaración que días pasados hiciera el presidente del Congreso –“con la aprobación de este proyecto muchos no vamos a ingresar más”– parece dar la razón a quienes propugnan una depuración representativa y transluce el principal motivo del fracaso del proyecto de ley en cuestión (recuérdese que ya ha sido rechazado el año pasado).

Ahora, con el proyecto propuesto ¿en realidad mejorará la calidad representativa?, ¿qué consecuencias puede traer su efectiva implementación? Estas son algunas dimensiones que no se escuchan en los debates sobre el tema y sobre las cuales se debe prestar la suficiente atención.

Téngase presente que una de las posibles consecuencias es una fragmentación de los intereses, desde el momento en que los diversos candidatos (al Congreso) pugnarán una lucha encarnizada por hacerse con la simpatía de los ciudadanos (lo que es conocido en la doctrina como “canibalismo político”) y ello trae aparejada una sectorización de las diversas candidaturas. Es decir, cada candidato se jugará la cabeza y esto puede implicar la formación de grupos de intereses en torno a cada uno de ellos; basta con ver la experiencia internacional para percatarnos de esta dinámica y recordar la onerosidad de las campañas electorales. Esta sectorización de las candidaturas al Congreso, a su vez, debilitará la obediencia interna de los partidos, dado que sus legisladores deberán sus cargos más a los grupos de interés que los apoyaron que a su partido.

Ante tal escenario, puede vislumbrarse un Poder Legislativo fragmentado, lo que constituye un obstáculo para llegar a acuerdos institucionales que permitan una convivencia pacífica entre el ejecutivo y el legislativo, pues los diálogos deberán incluir a muchas personas (hasta ahora son canalizados a través de los partidos políticos) y esto generalmente incluye “intereses” contrapuestos, por lo que las mayorías serían circunstanciales y los problemas de gobernabilidad, constantes. Bien sabemos que todo tipo de “entendimiento” político pasa por el reparto de cargos y, al fraccionarse aún más los grupos de presión política, resultará más difícil lograr acuerdos y, con ello, se dificultará aún más la gobernabilidad democrática. Si se piensa en términos de resultados, fácilmente se percibe esta lucha encarnizada.

Basta que el lector recurra a grandes autores que tratan este tema sobre la base de estudios comparados y estadísticos en Latinoamérica, como Scott Mainwaring, Dieter Nohlen o Manuel Alcántara, para entrar en un debate más objetivo, darse cuenta del inmovilismo u obstruccionismo político al que nos puede llevar una alta sectorización (fragmentación) de los representantes en el Congreso y de que la gobernabilidad democrática (facilitada por la unificación de intereses a través de los partidos políticos) es un precio muy alto a sacrificar. Es cierto, las listas desbloqueadas mejoran la calidad de la representación, pero en una sociedad donde los ciudadanos votan a conciencia y sus representantes toman las mejores decisiones, aun en contra de los intereses particulares (como en la República de Platón); pero ¿estamos a la altura de las circunstancias en el Paraguay? ¿Por qué la gran mayoría de los países mantiene un sistema de listas cerradas?

Al introducir estos elementos de análisis no se niega la deficiencia en la representación; se pretende mirar el problema desde todas las aristas, sopesar los intereses y posibles consecuencias en juego, para así tomar la decisión que más convenga a nuestro sistema político. Muchas veces, la corriente o la “moda”, si no se la maneja, puede arrastrar hacia lo desconocido, con lo cual se hace más vigente que nunca el viejo adagio más vale un mal conocido que uno por conocer.

Marco Aurelio González Maldonado, cursa el Doctorado en Derecho Constitucional y el Máster en Democracia y Buen Gobierno, en la Universidad de Salamanca, España. Becario de la Fundación Carolina

Fecha: 05/04/2011 10:59.


Anónimo

La ciudadanía debe insistir para desbloquear las “listas sábana”


Formalmente, las instituciones democráticas son concebidas como medios primarios para la obtención y ejercicio de la autoridad política. Las elecciones son el procedimiento para legitimar ese poder. Por esa razón, después de la Constitución, la Ley Electoral es la más importante y fundamental, porque establece el mecanismo por medio del cual los ciudadanos ejercen su derecho a elegir libremente a las autoridades del poder público. Lamentablemente, en el Paraguay la ley electoral es un adefesio jurídico que no solo atenta contra los derechos políticos de los ciudadanos consagrados en el Capítulo X de nuestra Carta Magna, sino que en la práctica prostituye miserablemente la esencia misma de la democracia representativa en ella consagrada.

Aunque el Bicentenario de la Independencia Nacional encuentra hoy a nuestro país regido por un sistema democrático de gobierno que ha logrado la estabilidad política indispensable para que el pueblo pueda disfrutar en paz y libertad de sus derechos individuales y celebrar así con regocijo la magna conmemoración –a diferencia de lo que ocurrió en ocasión de su bochornoso primer centenario–, no por eso puede decirse que en el Paraguay exista hoy una genuina democracia. Como hace 200 años, hasta ahora el corrupto poder político nacional viene denegándole al pueblo su más elemental derecho democrático, cual es el poder ELEGIR libremente a las autoridades que lo representen en el gobierno de la Nación.

Contradictoriamente, tras la caída de la dictadura de Stroessner en 1989, el poder político pluripartidista instalado en el Parlamento al amparo de la libertad aprobó una ley electoral nominalmente inspirada en la nueva Constitución democrática en vigencia, pero que en la práctica retenía los mismos vicios que sin solución de continuidad han venido negando a los paraguayos, hasta hoy, el derecho democrático de elegir a sus representantes en el poder público. En tal sentido, hace casi un siglo un connotado político liberal, el doctor Teodosio González, denunciaba que: “La ley electoral vigente es sencillamente criminal; es el resultado de un complot entre dos partidos políticos, para monopolizar en su provecho exclusivo, la industria del sufragio en este país, aprovechando la facilidad que para ello les prestaban circunstancias favorables ocasionales”. Obviamente, hacía alusión a los dos partidos tradicionales, el Colorado y el Liberal.

Aunque supuestamente la actual ley electoral está inspirada en los principios de la democracia representativa consagrada en la Constitución Nacional, disponiendo “elecciones” libres y transparentes, en realidad ella retiene perversamente el cerrojo que impide al ciudadano elegir por quién votar. El fraudulento mecanismo legal adoptado para el efecto es el de las antidemocráticas “listas sábana”, que vino a sustituir así a la de los “Delegados” electorales de los partidos de antaño, nombrados en asambleas regionales a gusto y paladar de los caudillos, tal como lo hacen actualmente los “dueños” de cada partido para confeccionar sus nefastas listas, bloqueadas absolutamente a la libre expresión de la voluntad popular.

Pese a la creciente disconformidad ciudadana con tan perversa modalidad electoral, los parlamentarios y líderes de casi todos los partidos políticos paraguayos, sean ellos de centro, derecha o izquierda, defienden ferozmente la vigencia de la tramposa ley, con el falaz argumento de que el desbloqueo de las mismas traerá consigo la desnaturalización de los partidos políticos y su gradual debilitamiento, lo que supuestamente dañaría a la democracia. ¡Pamplinas!

Por su parte, la Justicia Electoral, en vez de tomar la iniciativa de propiciar la reforma de la ley que el pueblo reclama, ha optado por tomar partido a favor del Congreso y de la élite política liderando la oposición a tal medida. No es de extrañar entonces que, aunque vituperables para las auténticas democracias del mundo, en el Paraguay las “listas sábana” sigan gozando de buena salud. Es que debajo de ellas la desvergonzada clase política nacional prostituye impunemente a la democracia, sin que los electores tengan la posibilidad de hacer valer sus derechos para poner fin al ultraje.

Los argumentos esgrimidos por los defensores de las “listas sábana” carecen de toda gracia en cuanto a legitimidad y de todo sentimiento de verdad, aunque esto no parece importarles. Es que nuestros legisladores no representan a nadie; son representantes más bien de un flagrante y antidemocrático sectarismo político contrario al libre ejercicio de la voluntad popular. Consecuentemente, nada cabe esperar de ellos en lo que concierne al desbloqueo de las fatídicas listas electorales, pues, al final de cuentas, como los popes de la Justicia Electoral, ellos son los mayores beneficiarios de la rampante corrupción generada al amparo de la infame ley. Por tanto, no causó extrañeza que el Senado, por falta de los votos necesarios, archivara el jueves pasado un proyecto para desbloquear las “listas sábana” y darle al pueblo la autonomía necesaria para elegir a sus representantes.

De cara a tan vergonzoso déficit democrático y al revés sufrido recientemente en el Congreso que compromete el porvenir de la Nación, la ciudadanía no debe dejarse amilanar, sino, por el contrario, debe aunar voluntad y esfuerzo para crear una realidad democrática con cualquier sustancia, activando desde ahora una cruzada mediática en el seno de la sociedad para forzar el desbloqueo de las listas de candidatos y posibilitar la elección de los mismos uninominalmente, según la preferencia de cada elector. De esta forma, serán relegados al basurero de la historia política del Paraguay individuos corruptos, despreciados y hasta aborrecidos por gran parte de la sociedad, como Juan Carlos Galaverna, Oscar González Daher, Nicanor Duarte Frutos, Víctor Bernal, Víctor Bogado y muchos otros impresentables de nuestra fauna política contemporánea.

Para las movilizaciones políticas reivindicatorias del fundamental derecho democrático de ELEGIR –no meramente votar–, la ciudadanía debe buscar una forma de coordinación que conduzca a una conciencia pública compartida por todos; vale decir, buscar que cada ciudadano del grupo entienda la importancia del reclamo y sepa que los demás también lo entienden. Desde el momento en que este reclamo no va a encontrar eco en el Parlamento, ni en los estamentos superiores del Gobierno, menos aun en el seno de los partidos políticos, o de la corrupta Justicia Electoral, los medios sociales de comunicación pueden constituirse en eficaz instrumento para propagar la campaña reivindicatoria de la ciudadanía a través de los mensajes de texto y de otras herramientas de probada eficacia disponibles actualmente en dichas redes comunicacionales.

Para que valga la pena el esfuerzo ciudadano, la modificación de la antidemocrática ley electoral debe lograrse antes de las elecciones generales del 2013. Por eso, la movilización en tal sentido se la debe iniciar YA.

http://www.abc.com.py/nota/la-ciudadania-debe-insistir-para-desbloquear-las-listas-sabana-507/

Fecha: 06/04/2011 10:03.


Anónimo

El PLRA está a favor de la continuidad de los políticos mediocres e inescrupulosos

La actitud vacilante del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) para apoyar las inquietudes de la ciudadanía no le permitirá ser una opción para el 2013. En su momento, y reiteradamente, había anunciado que iba a apoyar el proyecto de ley de desbloqueo de las listas cerradas y, a la hora de votar, los senadores no se pronunciaron ni a favor ni en contra. Huyeron de su compromiso. El mensaje al electorado atento a su posición es claro: como los colorados y oviedistas, sigue apoyando la mediocridad de la representación parlamentaria.

Uno de los escollos más graves para el avance de la democracia y sus instituciones es la pésima calidad de las autoridades electas que entregan las urnas. En cada oportunidad, el nivel de los legisladores es más lamentable. Sin preparación intelectual ni compromiso para dar respuestas a los grandes temas nacionales, algunos de ellos están directamente vinculados a la corrupción.

Como carecen de preparación, no les queda más salida que ser títeres de sus partidos o de intereses particulares que les reportan beneficios.

Una de las causas de esta situación es que los políticos han armado la normativa electoral de tal modo que el elector no tenga opciones para elegir. El Código Electoral vigente le condena a votar por un bloque cerrado, que en la jerga popular se ha dado en llamar "lista sábana".

En democracia no hay nada más dictatorial que obligarle al sufragante a optar por un grupo donde no todos son de su agrado. Esa imposición es una rémora de la partidocracia que condena al electorado a votar, pero no a elegir a los candidatos de su predilección.

El proyecto de ley del Partido Patria Querida (PPQ), que se rechazó en el Senado, pretendía un mínimo avance en la materia al proponer que el votante pueda cambiar el orden en la lista que se le oferta. No postulaba un cambio revolucionario, aunque -de haber prosperado- hubiera sido un paso importante para plantear otras conquistas en el mismo sentido.

La adhesión o el rechazo implican una toma de postura que va más allá del simple resultado de las votaciones en el recinto parlamentario: muestran quiénes quieren que el país progrese y cuál es la identidad de los que lo prefieren atado a la corrupción, el clientelismo, la falta de respeto a los ciudadanos y el abuso de poder.

El PLRA parecía haber optado por acompañar el deseo de elevar la calidad de los congresistas al ser votados por sus nombres y no por sus listas. Es obvio que, de ese modo, los peores quedarán atrás y los mejores ocuparán las primeras posiciones.

Sin embargo, a la hora de dar la cara, el partido de Eligio Ayala se inclinó por lo que pretendieron se leyera como una posición neutral. Olvidó que aquí la neutralidad es tan nefasta -y acaso más grave porque es cobarde- como el abierto rechazo de los colorados y de los del Unace. Lo más probable es que ante el nuevo intento del PPQ -que presentó ayer un nuevo proyecto con el mismo espíritu que los dos que le fueron rechaza- dos-, el PLRA no modifique su pensamiento.

Con ambigüedades que, de hecho, son una clara apuesta al viejo país, el PLRA no podrá ser una opción de cambio en el Paraguay. Está más que comprobado que su aspiración es reproducir desde el poder los viejos vicios del Partido Colorado. Si no favorece el deseo mayoritario de contar con políticos capaces y comprometidos, otro nuevo fracaso le espera.

Fecha: 07/04/2011 06:34.


Anónimo

PPQ presentó nuevo proyecto para el desbloqueo de las listas “sábana”
La nueva propuesta puede aplicarse de manera opcional por los partidos políticos, no así en las generales, aclaró Marcelo Duarte.
Los senadores del Partido Patria Querida (PPQ) presentaron ayer en conferencia de prensa, un nuevo proyecto para el desbloqueo de las listas “sábana”. Tras el revés sufrido el jueves pasado, cuando liberales, colorados y oviedistas, mandaron al archivo el primer proyecto, los patriaqueridistas vuelven a insistir para permitir a la ciudadanía elegir al candidato de su preferencia en el Congreso.
El senador Marcelo Duarte precisó los alcances de la propuesta legislativa, mencionando que las diferencias con los demás proyectos presentados y archivados por la Cámara Alta radican en que el desbloqueo puede aplicarse de manera opcional por los partidos políticos, no así en elecciones generales, además permitirá al elector depositar su voto por el candidato de su preferencia.

De no prosperar el proyecto, el elector no tendrá la oportunidad de elegir libremente a sus autoridades en el Congreso Nacional y deberá votar en bloque dando vía libre a que varios impresentables sigan estando en el Parlamento, impuestos por los partidos políticos.

El proyecto unificado (anterior) no se especificó el tipo de urnas a ser utilizadas. Sin embargo, en este nuevo, se deja en manos del Tribunal Electoral arbitrar los mecanismos para la implementación de sistema de votación y escrutinio.

En lo que se refiere a la distribución de los escaños, la propuesta sigue siendo la misma. De acuerdo a la cantidad total de votos obtenidos por el partido o movimiento, se determinará el número de bancas.

Sin embargo, el orden se dará de acuerdo a los votos preferenciales, así el que obtiene la mayor cantidad de votos, estará en primer lugar. En caso que los votos preferenciables no sean lo suficiente para cubrir el número de escaños obtenidos, se utilizará el orden establecido en la lista cerrada.

Al respecto, el senador Miguel Carrizosa, explicó que este sistema es el que garantiza realmente el desbloqueo de las listas y la participación de la ciudadanía a la hora de elegir a sus representantes. El desbloqueo de listas será solo para los cargos colegiados, no así para los cargos unipersonales.

Fecha: 07/04/2011 08:33.


Anónimo

Los incapaces se esconden debajode las sábanas


Mario Rubén Álvarez

Cuando se toca la olla -en realidad, un verdadero barril sin fondo- de los políticos que se creen dueños de su partido y del país, es obvio que reaccionen en defensa de sus intereses.

¿Que la patria primero? ¿Que lo general tiene que estar por encima de lo particular? ¿Que la opinión pública...?...

Nada de lo que hoy en día es aceptado como "políticamente correcto" les convence ni les interesa. Saben que ceder terreno para que otros ocupen sus lugares es lo peor que les puede pasar porque el siguiente paso ya es que rueden sus cabezas quién sabe hasta qué orificio del infierno.

Por eso es que los políticos tradicionales -con toda la carga negativa que implica la conexión de esos dos términos- quieren seguir manteniendo las listas sábanas. Y no desean que los jóvenes, automáticamente, al cumplir los 18 años, sean electores.

Mientras haya listas cerradas, seguirán cerradas las listas a los preparados, a los que tienen algo en la cabeza, a los que quieren asumir la política como un servicio y a los que no planifican cuánto robar en cada periodo de gobierno.

En contrapartida, permanecerán abiertas las puertas a los lápi mbyky, a los kaigue, a los vividores de la política, a los que por una coima van a vender hasta el alma de su madre, a los mondaha disfrazados de honorables, a los juru akua de cuarenta mil suelas.

Estos últimos forman parte de un poderoso grupo donde nadie viste la camiseta de su partido, sino que son todos iguales en intenciones: seguir beneficiándose y condenar al Paraguay a la pobreza. Ha'ekuérante ho'use la hova kyrakue: no toleran que ni las migajas caigan para el resto de la población.

Dar la posibilidad de que dentro de las listas de senadores y diputados, por ejemplo, el votante pueda convertirse en elector estableciendo su propio orden -que el primero, por sinvergüenza e incapaz, sea relegado al último lugar y, viceversa: que el último, por honesto y capaz, acumule la suficiente cantidad de apoyo como para encabezar la lista electa- sería comenzar un proceso de cambio.

No es aún lo óptimo, pero algo es algo, he'i aipo tataindy pabilo-pe oñemoakângytava'ekue. Todavía serán candidatos los partido jára, los que tengan más plata, los que mientan mejor y los hijos de los mbaretécho, pero el Soberano podría ubicarles en el agujero que se merecen. Y como de los postulados no todos entrarán, quedarán hablando solo con sus compinches vetados.

Pensando desde el lado de los posibles afectados por la "reelaboración" popular de las listas, la actitud de rechazo de los partidos políticos y legisladores es totalmente congruente. Su lógica de hierro es que nadie, en su sano juicio, le pasa a otro su cuchillo para que desparrame sus vísceras.

El Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), al "demostrar" que el conteo en el sistema de listas desbloqueadas acabaría en una eternidad, se alió a sus aliados de siempre. Llamando a todos los planilleros, comisionados y tekorei que cobran sueldo de su presupuesto se agilizaría el recuento. También está la opción de las urnas electrónicas.

Desde la misma perspectiva de no abrir ni un hoyo al actual estado de cosas, tampoco puede ganar terreno una ley que impida a los políticos colocar a sus korreli, amigos o parientes en el TSJE. La inscripción automática sería un suicidio. ¿Qué prebendas atadas a lealtades electorales podrían repartir más los parlamentarios y líderes de sus partidos?

Con el actual panorama, así como el dengue vino para quedarse, hay listas cerradas y planilleros para rato. No se avizora ningún contrapoder que obligue a sus beneficiarios a cavar su propia tumba.

Fecha: 08/04/2011 08:51.


Anónimo

Lista sábana e inscripción gratuita

Señores legisladores: lo único que cabe decirles es que el pueblo no es bobo, y eso ustedes lo saben muy bien. Ambas cosas son muy aplicables desde el punto de vista práctico y procedimental. Tal vez tenga un costo mayor, pero con creces se estaría economizando al poder elegir a las mejores autoridades, las que sin lugar a dudas, honrarán el cargo al que fueron electos, y no meterán la mano por largos 5 años, siendo que esto sí resultará más caro a las arcas del Estado. Pero me pregunto cuánto más caro puede ser, si se despilfarra mucho más en otros rubros. Sean sinceros con la ciudadanía y acepten que sus partidos (cualquiera de ellos) no permiten su implementación solamente por razones oscuras. No existe otra argumentación. Es necesario que la democracia sea ejercida por el pueblo, y no entre cuatro paredes, con planes de componendas, de negociados, de nepotismo, y sobre todo de impunidad. No importa que se demore 16, 26, 36 ó 46 horas en el conteo, sí después debemos aguantar a mediocres durante 5 años. Dejen que el pueblo soberano elija a sus autoridades y dejen de poner el palo en la rueda.

Alejandro Alarcón

Fecha: 09/04/2011 07:30.


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