ENVIADOS PAPALES

Publicado: 23/07/2014 06:06 por jotaefeb en PAÍS: lo que nos quebranta

Antes que buscar culpables  los integrantes de la jerarquía eclesial paraguaya lo que debe de hacer es un mea culpa por todo lo que está ocurriendo en la actualidad, que triste que la visita de dos ilustrísimas personalidades de la Iglesia de Roma se deba a la investigación de irregularidades acontecida en el Este del país. En efecto ayer a  tarde con una  misa organizada por la Diócesis del Alto Paraná y Canindeyú, a cargo del obispo de Ciudad del Este, monseñor Rogelio Livieres Plano, la feligresía esteña se aprestaba a recibir al  cardenal Santos Abril y Castelló y el monseñor Milton Luis Tróccoli, ambos enviados por el papa Francisco para ver que está ocurriendo en el obispado y en especial con el manejo del seminario de dicha ciudad. Sin embargo los visitantes no llegaron para el oficio religioso.

El que trató rápidamente de sacar ventaja de la presencia de los enviados papales a Paraguay fue el Obispo Livieres Plano, que en ocasiones más parece esos politiquillo mentiroso y oportunista ante que un pastor de la Iglesia. Tal es asi que en misa de vigilia  de recibimiento al Cardenal Abril Castelló y monseñor Milton Luís Trócoli  Livieres resaltó que la llegada de los religiosos obedece a una “visita apostólica” y que “solo se puede esperar cosa buenas” de ellos. “Vienen a llevar informes que venimos proporcionando cada año y recibimos la respuesta en un mes”, añadió. Es decir no vinieron a investigar lo que está pasando en su diócesis, que sepamos desde que tenemos memoria muy pocas veces se llegaron cardenales al Paraguay, o sea muy de rutina no es.

En la misa nuevamente Monseñor Livieres Plano no perdió  ocasión para abogar por su defendido, aunque para ello tenga que cuestionar a la prensa, en efecto  monseñor no hesito en atacar a los medios de comunicación con tal de defender al que se erige como la piedra del escándalo. En su arenga el prelado  afirmó que las publicaciones hechas contra el sacerdote Carlos Urrutigoity de la Diócesis de Ciudad del Este son mentiras utilizadas solo para aumentar las ventas. “De esa manera vil, calumniosa, mentirosa nos tratan de tontos. Nosotros no debemos ser tontos y creer en esas cosa que dice la prensa”, fueron las textuales palabras del Obispo, es decir ahora ya no solamente ataca de homosexual a su par Monseñor Cuquejo, sino da bastonazos de ciego a quien se cruce en su camino.

Ardua tarea espera al Cardenal Abril Castelló y al Monseñor Trócolli,  que el supremo ilumine las acciones de estos varones de la Iglesia Católica y que finalmente encuentren la verdad y la luz en medio de tanta oscuridad y ordinariez en que se desenvolvió la Iglesia paraguaya en los últimos tiempos.  Es hora que  el desprestigiado clero   nacional retome sus mejores momentos y vuelva a ser la institución rectora de la conducta cívica y la moralidad de la sociedad paraguaya. Cuanto añoramos sacerdotes  de la talla del padre Domiciano Ramírez, Américo Ferreira, Juan Cassanello,  Ernesto Pérez Acosta, Obispos como Ismael Rolón, Juan Sinforiano Bogarin, Aníbal Maricevich. Alejo Ovelar y tantos otros que cimentaron el buen nombre de la Iglesia tan venida a menos en los últimos tiempos.

Andrés Granje

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