El Presidente del Partido Liberal Radical Autentico, Miguel Abdón Saguier protesta en contra del gobierno del Presidente Horacio Cartes, por lo que cree es  una persecución la que sufren sus correligionarios que son corridos de los puestos públicos, dando cabida a los cargos para los simpatizantes del partido gobernante que es el colorado, inclusive  habló de llegar con sus reclamos si no encuentra eco en el plano local, a nivel internacional, lo cual parece una amenaza incumplible porque lastimosamente las reglas del juego señala que esta remoción es normal en el plano político nacional.

Lo ideal es que los que accedan a las instituciones públicas lo hagan por capacidad no por clientelismo político o nepotismo como sucede en la actualidad. Si se respetaran los concursos de meritos y aptitudes, nadie se escandalizaría si los cargos técnicos o de poca trascendencia fueran ocupados por ciudadanos de afiliación colorada, liberal o socialista, pero como la gran mayoría ingresaron solamente por prebendarismo, entonces cuando llega el nuevo gobierno y comienza la razzia todos pegan el grito al cielo, quejándose del inicuo proceder del que manda en contra de pobres e inútiles funcionarios públicos, cuando que lo ideal sería que sean los funcionarios que ostentan los cargos de confianza quienes son entrañados con el cambio de gobierno.

Este afán de permanecer aun sin ninguna aptitud en el cargo o de tratar de meter gente en las mismas condiciones es la constante en el país, sino como se explicaría este exabrupto grosero del Senador Colorado Silvio Ovelar que fue a pedir cargos para sus correligionarios a la ministra de Educación Marta Lafuente, ofuscado levantó la voz, golpeó la mesa y hasta amenazó a la secretaria de estado porque está rechazó sus peticiones señalando que los candidatos propuestos no llenaban el perfil que se precisa para los cargos de supervisores.

Somos conscientes y así funciona,  que si llega un radical al gobierno en la Argentina, todos los cargos de confianza de los peronistas  tienen que ser ocupados por gente  del nuevo gobierno, así con los demócratas o republicanos en los Estados Unidos de Norteamérica, es la regla y nadie se escandaliza por ello, los otros cargos no, porque forma parte de la carrera que hace un funcionario público,  en nuestro país y ante la falta de capacitación de los admitidos estos pasan a ocupar la lista de planilleros, compuestos por gente sin ninguna formación que accedieron a los puestos por medio de recomendaciones y no por aptitudes  profesionales.

Por eso este rasgarse las vestimentas del Presidente Liberal no es más que   una forma de presionar para que el desbande no sea total de parte de los funcionarios, lo que sucederá seguramente en aquellos contratados  azules, cuyo vinculo laboral  son muy precarios y temporales y están hecho precisamente para que los políticos avivados dueños de estos cargos roten  a activistas y simpatizantes de acuerdo a sus necesidades y a las lealtades  exhibidas, hasta que las elecciones estipulen nuevas prioridades de acuerdo al signo político ganador y al encumbramiento  de nuevos políticos. Por eso se debe dignificar estos cargos por medio del concurso de meritos y aptitudes tornándolos en empleados permanentes y no dadivas políticas que paga todo el pueblo.

 

 

Andrés Granje

 

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