Los empresarios del transporte público permisionarios de los itinerarios urbanos firmaron un compromiso con la Intendencia Municipal de Asunción, para que se le reajuste el precio del pasaje a 2400 guaraníes, lo mismo que cobran las líneas interurbanas, se comprometieron a tener frecuencias en el horario denominado nocturno que va de  21:00  a 04:00 horas. El nuevo precio del pasaje entró a regir desde la víspera sin mayores sobresaltos pues los usuarios esperaban que en cualquier momento esto se regularice desde el momento que el pasaje a 2000 para el área urbana cuando se acabó el subsidio de las interurbanas era una medida muy populista y que era muy difícil de sostener de los concejales de la Junta Municipal de Asunción, aparte que son apenas media docena de líneas las beneficiadas con esta medida.

Llama la atención  el hecho que habiendo prometido que cumplirían con  frecuencias regulares aunque espaciadas de 45 a 60 minutos  en  horas de la noche, los transportistas  el primer día de la entrada de vigencia del nuevo precio de pasaje ya incumplieron lo que ellos mismos asumieron sin que nadie les pusieran una pistola por la sien, con lo que se ve la informalidad y el poco apego a las normas de la ética y la conducta recta que muestran estos empresarios del transporte, porque si no estaban en condiciones de cumplir no hubieran prometido. Mucho menos se puede esperar que honren sus otras promesas como la de renovar el parque automotor, con unidades de hasta 20 años de uso.

Si tuviéramos ómnibus toda la noche, nuestra urbe dejaría de ser la ciudad aldeana cuyos parroquianos   a las 20 o 21 horas ya deben apagar las luces y predisponerse a dormir, si uno no  posee automóvil particular o en última instancia no cuenta con las peligrosas motocicletas. Por culpa de los transportistas se resiente la economía en todos los órdenes, la vida nocturna con sus actividades artísticas, culturales, sociales y deportivas se restringe ostensiblemente por  la ausencia de un sistema de transporte eficaz, los empresarios debieran comprender que si no arriesgan trabajando a perdidas en los primeros meses no extenderán el negocio ya que prácticamente 8 horas del día es desatendida y la gente perdió la costumbre de tener vida nocturna por la falta de medios para movilizarse.

 

Ante esta situación los organismos punitivos tanto de la comuna como del gobierno nacional tiene que ponerse en movimiento y sancionar a los que incumplen esta medida, que aparte del compromiso de los transportistas está en la resolución municipal la obligatoriedad del cumplimiento de las frecuencias del turno noche. Si  se precisa que efectivos policiales acompañen a las unidades de las líneas en horario nocturno por motivo de seguridad se debe tener ese respaldo, lo que no podemos seguir permitiendo que las actividades concluyan a las 20:00 horas no por voluntad de los ciudadanos sino por una imposición injusta y arbitraria de los transportistas que olvidan que es un servicio a la ciudadanía y no solamente negocio y ganancia.

Andrés Granje

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