Con mayor asiduidad se dan enfrentamiento entre grupos de campesinos y agentes del orden por el tema de la protesta  de los labriegos por el uso indiscriminado de agrotóxicos principalmente en la zona norte de la región oriental, este es un conflicto donde lamentablemente se ve como la justicia y la fuerza del orden siempre están a favor de los grupos poderosos o sea los sojeros, pues por sus protestas los campesinos son reprimidos a veces con mucha violencia y luego procesados en cambio los productores sojeros no son molestados  judicialmente al contrario siempre encuentran jueces y fiscales amigos que rápidamente libran oficios para  velar por “la propiedad privada”, en cambio los jueces y fiscales del medio ambiente nunca aparecen para defender los intereses de la comunidad.

No queremos caer en el juego ideológico de enfrentamiento entre  ricos y pobres, ni pregonar la lucha de clase o al ataque a  las plantaciones de soja. No estamos contra el cultivo de la soja, pero si contra el avasallamiento sostenido que realizan muchos sojeros contra poblaciones humildes de campesinos queriendo con estas prácticas violentas, la fumigación indiscriminada de  extensos cultivos  que  alcanzan  núcleos poblacionales como  escuelas rurales, sin medir las consecuencias  o bien con mucha premeditación buscando desahuciar a  los humildes moradores con la idea de que vendan  esas propiedades con el fin de extender las fronteras agrícolas  en detrimento de la gente que deben emigrar hacia sitios menos hostiles.

No es posible que organismos del estado como la SEAN o el propio Ministerio de agricultura y Ganadería no hagan algo contra esta práctica criminal del uso indiscriminado de agrotóxicos , no se trata solamente de las poblaciones pobres, sino también de nuestros recursos naturales entre los que se encuentran los cauces hídricos y la extinción de nuestros bosques. La fiscalía y la justicia en general, debieran recordar la frase atribuida a Rousseau, quien afirmaba que si la recta vara de la justicia debiera torcerse debía ser  a favor de los más pobres, sin embargo tenemos una administración que actúa de verdugo de los humildes y protectores de poderosos.

No es posible que en todo este tiempo y con cientos de denuncias formuladas en contra de productores irresponsables que utilizan prácticas que atentan contra la salud de la gente no haya un solo detenido por mal uso de estos productos, en tanto las comisarias y las cárceles se llenan de personas con conciencia social  y cívica que comprenden que las manifestaciones, las marchas y las protestas es la forma de visibilizar  esta situación totalmente irregular que compromete no solamente la salud de estas comunidades, sino que pone en riesgo el futuro de la nación. Autoridades con anteojeras, venales que solamente ven el lado de las frías letras de las leyes en defensa de la fuente de producción, sin querer ver como estas fuentes de producción  daña el medioambiente y pauperiza la calidad de vida de la población.

Andrés Granje

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