Cada vez se ahonda más  la crisis entre médicos y autoridades  de la salud pública, las posiciones son intransigentes, tanto el ministro de Salud Antonio Barrios quien cree que los sindicalistas buscan cualquier motivo para llevar adelante la huelga general fijada para el 30 de setiembre y el 1° y el 2 de octubre, como los sindicalistas que desnudan los desembozados recursos con que la secretaria de estado pretende romper la huelga de los médicos, primero según los gremios, fraguando una asamblea en la vía pública con directores de hospitales y gente que estaban vestidas de blanco  pero que no eran médicos y que supuestamente levantaron la medida de fuerza queriendo confundir a la opinión pública y al gremio en particular.

Lo cierto es que antes que llevar adelante una campaña de confusión lo que el Ministro debiera intentar es un dialogo serio con los gremios despojado de la arrogancia que exhibe en la actualidad, buscando el único objetivo que también deben buscar  los galenos que es el mejoramiento integral de la medicina en el Paraguay. Esto comprende básicamente una mejor asistencia en todos los hospitales y centros sanitarios  nacionales, que se haga carne la gratuidad de la asistencia médica al pueblo y obviamente también una remuneración justa a los profesionales que trabajan en los centros asistenciales, el salario que perciben deben estar acorde  a  la calidad profesional y las horas que están en sus puestos de trabajo.

Lamentablemente el campo de la salud fue inficionado también por la politiquería barata, los nombramientos no siempre se hicieron sobre la base de la capacidad profesional y la idoneidad moral y ética de los nombrados sino en el amiguismo y el nepotismo, en consecuencia en varios puestos y centros de salud, están como directores y funcionarios superiores en funciones  médicas  no los mejores sino los que prestaron servicios políticos a los partidos del signo gobernante que fuera sin importar su trayectoria como médico. Esta es la práctica que debe terminar si queremos tener una atención de primera para la ciudadanía.

El otro gran inconveniente en el campo de la salud se relaciona con la falta de medicamentos en los hospitales lo que hace que la salud no sea gratis en el país, ya que el calvario para el pobre comienza con los pequeños aranceles cobrados a los pacientes, después los medicamentos que deben comprar, lo que en ocasiones se torna dramática para las familias pobres, teniendo que hacerse colectas en los barrios entre vecinos y amigos para solventar estos gastos, se suman la necesidad de que los pacientes se  realicen costosos estudios que hacen inviable la gratuidad de la medicina, el resultado es  tener un deficiente servicio  de salud, llegando a índices intolerables con indicadores de mortandad y enfermedades evitables  muy altos  en el Paraguay.


por Andrés Granje.

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