Hay casos que indican que algo aunque de forma leve esta cambiando en el Poder Judicial a influjo de la presión que ejerce los medios de prensa y la opinión pública que se a poco se esta formando en el país y que comienza a incidir en el orden publico nacional. A la renuncia del  juez de la Niñez y la Adolescencia, Guillermo Pereira Saguier  denunciado por acoso sexual, por la modelo Gabriela Wolscham. La mujer presentó pruebas que demuestran la actitud que tuvo el magistrado a través de fotografías y mensajes de texto. En el juzgado de Pereira Saguier se estaba llevando un caso que la modelo mantiene con el padre de su hijo, por un régimen de visitas. La mujer denunció que desde hacía meses el magistrado la acosaba con mensajes de texto y llamadas.

Otro caso escandaloso aunque en esta no con tinte sexual o pasional, es  él que involucró al  fiscal Rubén Villalba, a quien también le hicieron renunciar, fue imputado  y le dieron prisión domiciliaria  y no libertad ambulatoria que era lo que su defensa pedía,  a pesar de las triquiñuelas jurídicas que sus abogados presentaron para enlodar el proceso. El agente del Ministerio Público es investigado tras ser sorprendido cobrando coima tiene poderosos padrinos políticos. Sin embargo Villalba promete dar pelea y no reconocerá fácilmente su culpabilidad a pesar del cumulo de evidencias, filmaciones y grabaciones del acto en donde recibía coima para no procesar a un comerciante dedicado a la venta de automotores.

Se dio igualmente un fallo ejemplificador un asistente fiscal de la Fiscalía de Villarrica fue condenado a 8 años por intento de coacción sexual y dar un mordisco a su novia, el mordisco en el labio significó que a la mujer se le desprendiera 3 centímetros de carne que tuviera que recurrir a cirugía estética aun así perdió sensibilidad y funcionalidad, es probable que la recuperación total del órgano ya no sea posible, según el informe médico. Este caso aunque se trate de un caso quizás menor, indica que de a poco se van acabando los feudos de los intocables, los que nunca son molestados por la acción judicial porque están por encima del bien o del mal, formando parte de una clase privilegiada que siempre ha salido libre y sin culpa de toda investigación.

Esto demuestra dos hechos contundentes, primero, la gran corrupción reinante en el Poder Judicial, inaceptable para una sociedad que quiere tener la garantía que los órganos de la justicia esta  para  velar y hacer cumplir las leyes vigentes en la republica y segundo que  la indignación de la población paraguaya está surtiendo efecto la ciudadanía perdió el miedo a denunciar los graves casos de corrupción. Las autoridades del Poder Judicial toman nota de lo hastiada que está la gente, tomando las medidas pertinentes, aplicando los castigos penales correspondientes, Dios quiera que no se trate solamente de un barniz sino que sea el comienzo de un proceso tendiente a limpiar las anquilosadas estructuras de un poder carcomido por la corrupción y la desidia.

por Andrés Granje.

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