EX COMBATIENTES

Publicado: 29/09/2014 12:03 por jotaefeb en PAÍS: lo que nos quebranta

Se cumple un aniversario más del fin de la guerra del Chaco que culminó dos días después de la fecha que festejamos el 12 de junio, las hostilidades cesaron recién el 14 de junio en los cañadones chaqueños y cuenta la historia que al conocerse la noticia soldados paraguayos y bolivianos salieron de las trincheras para confundirse en abrazos festejando el fin de tan cruenta contienda, 30 mil paraguayos murieron en el campo de batalla, muchos vinieron mutilados, sin brazos, sin piernas, con la satisfacción del deber cumplido con la patria, sin broncas u odios hacia el enemigo, para tratar de rehacer una vida familiar y laboral interrumpida por la necesidad de acudir al llamado de la patria, ante la inminencia de perder gran parte del territorio nacional.

Basta solamente mencionar las palabras pronunciadas por una heroína de la guerra del chaco, la señora Sixta Insfrán de Jiménez, la heroica  y casi centenaria mujer, tiene 99 años, fue enfermera en el frente de batalla presenció la miseria de la guerra y el dolor extremo de los heridos, que aun hoy a 74  años de la contienda en la postrimería de su existencia, tiene visiones horribles de los combates.  En un acto cumplido en el Comando de Comunicaciones recordando la paz del chaco exclamó “no saben la sed y el hambre que sufrimos, yo estuve en Boquerón, como enfermera, personas sin piernas, sin brazos, nunca más el Paraguay debe participar de una guerra tan cruel”. En verdad el pueblo paraguayo debe ser consciente que el mejor camino para subsanar las dificultades y problemas de la patria es con la diplomacia y no con las armas.

Cuanta melancolía triste genera en nuestros sentimientos la partida inexorable por una cuestión generacional de tantos héroes de la guerra, si se pudiera  mantenerlo por siempre con vida, un imposible, y sin embargo los pocos mas de 900 que quedan son los últimos exponentes de una generación brillante, quizás irrepetible de paraguayos, humildes, honestos, justos, de la generación de los Karai y las Kuña Paraguay tallados en el  urundey duro de nuestros bosques, que empuñaron el arma en defensa de la patria, marcharon a la guerra sin odios, volvieron sin rencores, pelearon con fiereza sabiendo la justeza de una causa, la patria mancillada con el peligro de perder gran parte de su territorio, era el único motivo por lo que padecieron la odisea de tantas penurias en tan árido territorio.

Ex combatientes que aunque duela, tenemos que decirlos fueron tanto tiempo olvidados, marginados, humillados,  por gobiernos insensibles, crueles y una sociedad egoísta y mediocre, muchos de ellos sometidos a la triste condición de cuida coches, y otras tareas menores y denigrantes, llevando empero, con orgullo las  medallas y condecoraciones que ganaron en la contienda sobre sus raídas vestimentas, algunos manteniendo el verde olivo que vestían en los cañadones del chaco. Fuimos tan injustos con estos héroes y ahora que se van lentamente apagando las huellas de los pasos ya vacilantes de los últimos que quedan con vida debemos prometernos como una suerte de redención tardía, honrarlos siendo mejores ciudadanos, patriotas y construyendo en paz una nación mas justa y solidaria.


Andrés Granje

 

 

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