El Obispo de Coronel Oviedo Monseñor Juan Bautista Gavilán puso el dedo en la llaga en la homilía del séptimo día del novenario, en las festividades de la Virgen de Caacupé,  este jueves cuando de vuelta volvió a mencionar la precaria situación económica y social que padecen la gente en el campo por eso afirmó con mucha propiedad "El dinero no puede seguir siendo herramienta de dominación sino herramienta de trabajo. Por eso que piden los campesinos las condonaciones a cada tanto, pero el dinero no es herramienta para el progreso de los más humildes, es una herramienta de despojo de sus tierras, de sus bueyes, de sus carros, entonces no es herramienta de trabajo", señaló el prelado insistiendo en un tema recurrente de la Iglesia en toda las homilías pronunciadas hasta el momento, la inequidad social y sobre el cual volvió a insistir este viernes Monseñor Valenzuela.

La preocupación de la Iglesia Católica es la misma que demuestra gran parte de la sociedad paraguaya que  ve las tremendas asimetrías que existen en el país, situación que se agrava cada vez más, a pesar del crecimiento de los números macros de la economía paraguaya, del cual se ufanan en el sector oficial, sin embargo, esos beneficios no llegan o llegan muy poco a la gente común, no se generan fuentes de trabajo en la cantidad que se necesita, los grandes proyectos viales y de otras índoles que se afirmaban iban a ser propiciadora  de empleos no comienzan, pasa el tiempo la gente se desespera, por eso en el campo los labriegos salen a las rutas exigen atención del gobierno, quizás mucho de los pedidos sean imposibles de cumplir, pero en el fondo, lo que piden a gritos es que desde las esferas oficiales del poder se les preste la atención que reclaman.

El campo pauperizado para la agricultura minifundiaria es la gran expulsora de familias que desesperadas se acercan a las urbes en busca de trabajo o medios de subsistencias, infelizmente no siempre pueden acceder a un mejor nivel de vida y lo que le ofrece la ciudad, es poco, por no decir nada, entonces levantan sus precarias viviendas a la vera del río o en zonas de extramuros en los llamados asentamientos, dedicándose a actividades de la construcción los más afortunados, los otros se hacen de medio empleos o subempleos, que no es otra cosa que la mendicidad disfrazada bajo el rotulo de lava autos, cuidadores de coches, limpia vidrios y algunos recurren a actividades que creen será más lucrativo e incursionan en la delincuencia generando este estado de inseguridad nacional.

En síntesis el problema del campo es real los campesinos viven mal, habrán avivados y oportunistas que quieran sacar provecho político de esta situación, eso es indudable, sin embargo cuando la misma iglesia tiene como centro en sus homilías en la celebración religiosa más importante del país, es porque efectivamente la situación es dura y tiene que tener respuesta efectiva por parte del estado, que por el momento y a pesar de los discursos oficiales de preocupación por el tema no hace nada hasta el momento para revertir esta penosa situación. Creemos que el gobierno debe tener otra actitud para lograr revertir esta realidad. Si no se producen las grandes transformaciones esta frustración e indignación que se traduce en cierres de rutas y manifestaciones pueden derivar en actos de mayor violencia que no se desea que ocurra.


por Andrés Granje

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