“Resistir la injusticia es un deber del individuo para consigo mismo, porque es un precepto de la existencia moral; y es un deber para con la sociedad, porque tal resistencia no puede verse coronada por el triunfo más que cuando es general. Para que el derecho y la justicia florezcan no basta con que el juez se halle dispuesto a ceñir la toga o la policía se halle dispuesta a desplegar a sus agentes. Es preciso, además, que cada uno contribuya por su parte a tan gran obra, porque todo ser humano tiene el deber de pisotear, cuando le llega la ocasión, la cabeza de esa víbora que es la arbitrariedad”. 
Rudolf von Ihering, el autor de la cita, llamaba a esa actitud comprometida “la lucha por el derecho”

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