Es un vicio, o sea en la dependencia física y psicológica del producto. El día en que se la legalice, cualquiera podrá apostarse frente a un colegio, y decir que vende solamente drogas de venta legalizada y solamente a los mayores de edad. Con el poco respeto que se tiene a la ley en el Paraguay, ¿quién puede creer que serán solamente las drogas menos nocivas y a los mayores de edad? Tenemos el antecedente de las bebidas alcohólicas, prohibidas a los menores, que las compran de una manera alarmante. Si no podemos con los alcoholizados, ¿cómo podremos con los marihuanizados? Suponiendo que se trate solamente de marihuana.

¿Qué pasará si creamos la Industria Nacional de la Marihuana (INM)? ¿Vamos a dejar la empresa en manos de Neneco Acosta, Cristina Villalba y otros héroes y héroas? ¡Che, Dios! Bastante corrupción tenemos con las instituciones existentes como para crear una más, dejando el negocio en manos de los más capaces (en ese tipo de negocio).

A nivel local tenemos un ejemplo de que no da tanto gusto con la legalización. En un pueblo paraguayo de cuyo nombre no quiero acordarme, los vecinos decidieron hacer la vista gorda a la producción de marihuana, considerando que eran pobres y necesitaban ese dinero. Al cabo de un tiempo, ellos mismos pidieron la intervención policial, porque la vida en la comunidad se hacía imposible a causa de la mala conducta de los narcos y sus clientes (asaltos, violaciones, jekutu, etc.); ni el que peca por la paga, ni el que paga por pecar son gente recomendable.
El argumento de que todo se reduce a una cuestión de mercado es de un determinismo económico insostenible.

Comentarios  Ir a formulario



No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.