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Por: Francisco Lucas sscc

Como sabrás, nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños.

Todos los años se hace gran fiesta en mi honor y creo que este año sucederá lo mismo.

En estos días la gente hace muchas compras; hay anuncios en la radio en la TV. y en todas partes no se habla de otra cosa, sino de lo poco que falta para que llegue ese día.

La verdad, es agradable, que, al menos un día del año algunas personas piensen un poco en mi.

Como sabes, hace muchos años empezaron a festejar mi cumpleaños.  Al principio no parecían comprender y agradecer lo mucho que hice por ellos, pero hoy en día casi  nadie sabe de qué se trata.

La gente se reúne y se divierte mucho, pero no saben de qué se trata.

Recuerdo el año pasado. Al llegar ese día hicieron una gran fiesta en mi honor. Había cosas muy deliciosas en la mesa; todo estaba decorado y recuerdo también que había muchos regalos. Pero ¿sabes una cosa? Ni siquiera me invitaron y Yo era el invitado de honor pues ni siquiera se acordaron de invitarme. 

La Fiesta era para mí!!  y cuando llegó el gran día me dejaron afuera. Me cerraron la puerta… y Yo quería    compartir la mesa con ellos……

Cierto que no me sorprendí, porque en los últimos años todos me cierran la puerta. Y, como no me invitaron, se me ocurrió llegar sin hacer ruido. Entré y me quedé en el rincón. Estaban todos bebiendo; había algunos ebrios contando chistes de mal gusto y carcajeándose. Lo estaban pasando en grande. Para colmo, llegó un viejo gordo, vestido de rojo, de barba blanca y gritando “jo, jo, jo”. Parecía que había bebido de más. Se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños corrieron hacia él diciendo:

“Santa Klaus, Santa Klaus”!  como si la fiesta fuese en su honor!

Llegaron las 12 de la Noche y todos comenzaron a abrazarse. Yo extendí mis brazos esperando que alguien me abrazara y ..¿sabes? Nadie me abrazó..  De repente todos empezaron a repartirse los regalos.

 Uno a uno, los fueron abriendo, hasta que se abrieron todos; me acerqué para ver si de casualidad había alguno para mí.

¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y a ti no te regalaran nada?

Comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta!!. Salí sin hacer ruido, cerré la puerta y me retiré.   Cada año que pasa es peor; la gente sólo se acuerda de la cena, de los regalos, de las bebidas y algunos de los vestidos. Pero de mí nadie se acuerda.

Quisiera que esta Navidad me permitieras entrar en tu vida, quisiera que  reconocieras que hace más de dos mil años vine a este mundo para dar mi vida por ti en la Cruz y de esa forma poder salvarte. Hoy sólo quiero que tú creas eso con todo tu corazón.

Voy a contarte algo. He pensado que como muchos no me invitaron a su fiesta, voy a hacer la mía propia. Una Fiesta grandiosa como la que jamás nadie se imaginó, una  fiesta espectacular.

Todavía estoy haciendo los últimos arreglos, por lo que este año estoy enviando muchas invitaciones y en este día hay una invitación especial para ti. Sólo quiero que me digas si quieres asistir. Te reservaré un lugar y escribiré tu nombre con letras de oro  en mi gran libro de invitados.

En esta Fiesta sólo habrá invitados con previa reservación, y se tendrán que quedar afuera aquellos que no contesten a mi invitación.

Prepárate porque cuando todo esté listo daré la Gran Fiesta.  Hasta pronto.

Tu amigo,  Jesús.

 

 

P. Gregorio Iriarte o.m.i. *

Un artículo polémico pero profundamente liberador.

Ya el Concilio Vaticano II nos había advertido que una de las causas del ateísmo y la indiferencia religiosa que percibimos actualmente en nuestra sociedad recae principalmente en los propios creyentes ya que, con los defectos de su vida religiosa han velado, más que revelado, el genuino rostro de Dios. (GS.19).

¿Cuál el rostro o la imagen de Dios que se revela a través de las prácticas religiosas de muchos de nuestros fieles cristianos?

¿Nos muestran, acaso, al Dios del amor, del perdón, de la misericordia, de la gratuidad, de la compasión…? Aunque esos atributos de Dios están presentes, de algún modo, en el subconsciente de nuestro pueblo cristiano, sin embargo, no son esos atributos los que prevalecen. Muy al contrario, la imagen que predomina es la de un Dios enojado por nuestros pecados,… un Dios severo, justiciero y cansado de aguantar los pecados del mundo. Es la imagen del Dios que castiga en este y en el otro mundo, el Dios enemigo del cuerpo, del placer, de la sexualidad… Gran número de las prácticas religiosas, aún en personas de notable formación religiosa y verdadera piedad, tienen como finalidad la de aplacar la "ira" Dios, que lo ven como ofendido permanentemente por tantos pecados.

Como podemos percibir, la imagen del Dios del temor prevalece sobre la imagen del Dios del amor. El Dios de la justicia se sobrepone, en la conciencia de muchos cristianos, al Dios de la misericordia!!!!

De ahí que el miedo a la muerte y, sobre todo, el miedo al juicio final sea una constante en su vida religiosa.

Es muy común, dentro de ese marcado pesimismo que predomina en tantas personas piadosas, el pensar que la sentencia que se dictará en ese juicio personal será dentro del marco de una estricta justicia divina Se piensa, partiendo de esa "religión del miedo y del terror" que la mayoría de nosotros seremos destinados a sufrir penas temporales en el Purgatorio, mientras otros serán condenados al Infierno para sufrir horribles tormentos por toda la eternidad.

Quiere decir que para estas personas la idea que tienen de Dios no parte del mensaje que Jesús vino a revelarnos: no es el Dios "amigo de publicanos y pecadores", el Dios de las parábolas de la misericordia, el Dios que por amor al mundo se encarnó y murió en la Cruz…. No es el Dios que con su resurrección nos liberó, venciendo a la muerte y al pecado en todos nosotros y garantizándonos, con sus méritos, nuestra eterna salvación.

Lo que más llama la atención es que esa falsa imagen de Dios, justiciero y decepcionado con la conducta humana, no les cree problemas de fe a la mayoría de nuestros cristianos. Siguen creyendo, con la mejor buena voluntad, en un Dios que no es el Dios de Jesús, y que, por lo tanto, no es el Dios de los cristianos. No llegan a percibir la total contradicción que hay entre esa imagen de un Dios que castiga sin conmiseración y el Dios que es "amor y bondad por esencia ", entre el Dios que condena al infierno y el Dios que es pura misericordia y compasión.

Lo sorprendente es que creen, a la vez, en un Dios infinitamente bueno y en un Dios vengativo y mal humorado; en un Dios lleno de bondad y de poder pero que necesita ser aplacado con penitencias, sacrificios y limosnas!!!!

Es aún más desconcertante el que gran número de predicadores y catequistas presenten al pueblo cristiano esa imagen totalmente deformada de Dios, con la idea equivocada que cuanto más miedo se meta, la gente ha de ser mejor. No toman en cuenta que con ello tergiversan y traicionan lo más profundo del mensaje evangélico.

Con relación a esa creencia tan arraigada de que Dios castiga con penas temporales o eternas, el Papa Benedicto XVI ha escrito con gran precisión y claridad: "Dios es amor totalmente gratuito, fiel, radical, universal y eterno. Dios en su eternidad no hace más que dos cosas: amar y perdonar"

En el amor a Dios y al prójimo encontramos la síntesis de toda la Ley (Mt 22, 34-40).

Jesús vino a mostrarnos a Dios como Padre-maternal; un Dios que es misericordioso y compasivo…que hace salir el sol sobre justos y pecadores… que nos quiere a todos, principalmente a los más pequeños y débiles…que es amigo de publicanos, de pecadores y de pecadoras…. Él es el Dios que quiere establecer una alianza de amor en el mundo entero.

 Por lo tanto, el miedo a un Dios que nos amenaza con castigos no tiene razón de ser. Sin embargo, hemos escuchado muchas oraciones y muchos cantos religiosos que pretenden aplacar a ese Dios enojado. Recuerdo, sobre todo, aquel conocido canto popular: "Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo, perdónale Señor. No estés eternamente enojado, perdónale Señor."

Parecería, según esta canción, que el enojo de Dios con el mundo pecador es una característica permanente en Él…. No obstante, aún venerables presbíteros e ilustrados catequistas lo entonan con gran entusiasmo y aparente convencimiento.

No es difícil comprobar que esa imagen terriblemente deformada de Dios está vinculada, no solo a prácticas piadosas de la religión popular, sino que se nutre de una equivocada teología y de una catequesis oficial.

Es evidente que no es fácil para cada uno de nosotros el superar totalmente esa falsa "teología del terror y del castigo divino" que nos han inculcado desde la infancia. La imagen del Dios severo que se enoja y que nos sanciona por todo lo malo que hacemos y que pensamos, la tenemos metida en lo más profundo de nuestro subconsciente. Tanto en el hogar, como en la catequesis y en gran número de sermones y de pláticas espirituales nos lo han inculcado y repetido infinidad de veces.

El amor de Dios y el amor humano.

Quizás la causa principal que genera ese grave error teológico esté en que proyectamos sobre Dios nuestros propios sentimientos, reacciones y tremendas limitaciones. Comparamos, instintivamente, al amor de Dios con nuestras propias expresiones de amor, siempre tan limitadas e inconsistentes.

La diferencia entre el amor humano y el amor de Dios es insondable y su distancia es infinita. Es cierto que existe una remota analogía entre ambos amores pero eso nos debe llevar al error de asimilar y a cotejar el amor de Dios con nuestras experiencias del amor humano.

Si intentamos comparar el uno con el otro percibimos que esas diferencias son insondables:

El amor de Dios es pura gratuidad y el nuestro suele ser, sobre todo, conveniencia…. Nosotros amamos a quien nos ama y Dios ama a todos por igual… Perdonamos en algunas ocasiones, pero Dios perdona siempre y a todos…. Dios nos ama sin exigirnos respuesta alguna. No se resiente ante nuestra indiferencia o infidelidad. No disminuye ante nuestro rechazo y nunca nos castiga por nuestras infidelidades…. Nuestro amor siempre es personalizado… el de Dios es universal…. Nosotros preferimos a las personas mejores… el amor de Dios privilegia a los pobres, a los pecadores y a los más necesitados….

El amor es la clave para entender el mensaje de la Biblia. Es su principio unificador. No se puede ser cristiano sin amar a Dios y al prójimo.

Es lo que nos dice el Apóstol Juan en su Primera Epístola:

"El amor viene de Dios"… "Quien no ama no ha conocido a Dios, ya que Dios es amor"…"En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados".... "Nosotros hemos conocido y hemos creído en el amor que Dios nos tiene"... "Dios es amor: quien conserva el amor permanece con Dios y Dios con él"… "En el amor no cabe el temor, antes bien, el amor desaloja al temor, porque el temor se refiere al castigo y quien teme no ha alcanzado un amor perfecto"… "El mandato que nos dio es que quien ama a Dios ame también su hermano." (Ep.I Juan 4, 7-2l).

* Teólogo

 

 

Hay personas de las que nadie siente compasión porque su existencia parece satisfecha y exitosa, sin embargo…

Sentimos una compasión casi natural ante huérfanos, ancianos, enfermos, pobres, encarcelados. Mil aventuras de la vida han llevado a muchas de esas personas a situaciones de abandono o de necesidad. Su dolor suscita en nuestros corazones un deseo natural de hacer algo por ellos.

Los “últimos” y desheredados de la vida invocan, con su sola existencia, ayuda. Pero hay otros “últimos” que quedan de lado, sin asistencia, sin cariño, porque nadie conoce sus penas, porque son considerados personas felices o satisfechas, o porque no quieren darse cuenta de la “miseria” en la que viven.

Estos “últimos” pueden ser poderosos que avanzan de victoria en victoria, en el mundo del dinero, del espectáculo, de la política. O egoístas que construyen a su alrededor una barrera de autosuficiencia que les hace creer que son felices con sus sueños y su aparente libertad sin interferencias. O personas físicamente bien dotadas, con salud, con belleza, con simpatía, que dilapidan su fulgor del momento (que dura a veces muchos años engañosos) para conseguir aplausos o placeres. O intrigadores que mueven los hilos de la historia humana, a través de grandes planes internacionales o de cotilleos de salón que arruinan a familiares, amigos o compañeros de trabajo.

Pueden ser también prestamistas que abusan de la miseria ajena para crecer en sus negocios y dominar así sobre cientos de ingenuos caídos en sus trampas. O médicos que no quieren saber si existe diferencia entre el bien y el mal, que deciden sobre la vida y la muerte de embriones, fetos, recién nacidos, niños, adultos o ancianos con la presunción de que sus actos no serán nunca descubiertos. O profesores e investigadores que reciben premios internacionales mientras rechazan valores profundos y desprecian las vidas de otros seres humanos (pequeños, pobres, enfermos) que sólo valen si encajan en su ideología o sus experimentos. O tantos otros tipos de personas que, una vez llegados a la cumbre, a un puesto de prestigio, se fían de su fuerza para imponer sus gustos, sus vicios, sus sueños de grandeza y de dominio.

Son personas de las que nadie siente compasión porque su existencia parece satisfecha y exitosa. Cuando, quizá, carecen de cariño, no tienen paz en sus conciencias, viven abrumados de aplausos, rodeados de aduladores, incapaces de sentir cariño, de dar y recibir amor sincero.

Son “últimos olvidados”. Necesitan, a veces más que un pobre o que un enfermo, una palabra de aliento, un consejo sincero, una sonrisa verdadera, un perdón que sane heridas del pasado, una señal de alerta que les despierte de su letargo y sus engaños. Y nadie se los da, porque no lo piden, o porque pocos conocen el drama de sus corazones, la amargura de sus triunfos de pirotecnia.

Jesús mismo quiso ayudarles, porque también vino para ellos. Les habló a veces con dureza, como a los fariseos. Les explicó que las riquezas no son capaces de garantizarnos un día más de vida. Les presentó, como a todos (Jesús comía con ricos y pobres, con fariseos y pecadores) su programa, su mensaje, su sueño para una humanidad un poco más buena: el respeto de los mandamientos, la renuncia a los bienes pasajeros, la confianza en la providencia, el amor hasta dar la vida por los amigos.

Sus palabras resuenan fuertes y claras, también para el mundo moderno. “Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque tendréis aflicción y llanto! ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas!” (Lc 6,24-26).

Son palabras capaces de despertar a más de un corazón engañado. Podrá así romper con el espejismo de sus “triunfos” para descubrir un mundo nuevo, el de las bienaventuranzas, el de la sencillez de espíritu, el de la justicia embellecida por la misericordia, el de quien pide perdón y rompe con el pecado, el de quien decide vivir sólo para ser humilde servidor de sus hermanos…

Autor: P. Fernando Pascual L.C. | Fuente: Catholic.net

 

Para festejar la llegada del Papa Benedicto XVI, el Museo Wallraf-Richartz de Colonia, Alemania, presenta una espectacular exposición que documenta la manera en que los artistas han representado el desconocido rostro de Jesús en los últimos 1.600 años.

Es de imaginar el temblor de los artistas al empuñar el pincel e imaginar cómo darle contornos al desconocido rostro de uno de los hombres más importantes de la historia.

Desde aproximadamente el siglo IV comienza, a pesar del mandamiento bíblico que dice "no te harás imágenes de Dios... " (Éxodo 20.4), la enorme empresa de darle una figuración a Jesús.

En esa época surgió la leyenda del Mandylion, una imagen de Cristo que, algunos creen, no ha sido pintada por manos humanas.

La imagen apareció en Edessa, actualmente al sudeste de Turquía, alrededor del siglo VI.

El rostro alargado y los largos cabellos negros y lacios, la frente alta y el aire impenetrable fueron durante siglos el Canon de figuración de la imagen de Cristo.

Con los siglos, sin embargo, el rostro de Jesús se hizo más europeo, su tez más clara, sus cabellos rizados y castaños o aún rubios, y su cuerpo vaciló entre la extraña delgadez hasta una poderosa musculatura.

La actitud del Jesús representado también osciló entre el dolor y el abandono, y el triunfo sobre la muerte.

 

BBC Mundo les presenta una selección de las imágenes de la exposición "Aspectos de Cristo: la imagen de Cristo de la Antigüedad hasta el siglo XX".

Sergio Correa

Esta es la direccion... que te parece?

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_4166000/4166264.stm

 

DICE AUTORIDAD VATICANA

Al presentarse esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, las conclusiones de "Astrobiología", la Semana de Estudio organizada por la Pontificia Academia de las Ciencias y el Observatorio Astronómico Vaticano, el director de este organismo, P. José Funes, señaló que la investigación de la posibilidad de vida fuera de la Tierra es un tema muy interesante que merece atención.

El sacerdote jesuita se preguntó al iniciar la conferencia: "¿por qué el Vaticano se interesa de Astrobiología?", y respondió que si bien esta ciencia abarca "un ámbito nuevo y todavía en estudio, las cuestiones de los orígenes de la vida y de su existencia en otros lugares del universo son muy interesantes y merecen gran atención, además de presentar implicaciones filosóficas y teológicas".

De otro lado, el profesor Jonathan Lunine, del Departamento de Física de la Universidad romana de Tor Vergata (Italia); señaló que "la astrobiología es el estudio de las relaciones de la vida con el resto del cosmos: sus temas principales abarcan el origen de la vida, sus antecedentes, la evolución de la vida en la tierra, sus perspectivas futuras fuera y dentro de este planeta".

Por ello, continuó, "la Semana de Estudio brinda a los científicos de diferentes disciplinas básicas la oportunidad de comprender cómo el trabajo en sus especialidades particulares puede repercutir en otros ámbitos. Esto es evidente, más que en ningún otro sector, en el estudio de cómo se formó la vida en la Tierra y evolucionó con los diversos cambios de ambiente".

 

A su turno Chris Impey, del Departamento de Astronomía y del Observatorio de Steward, de la Universidad de Tucson (Arizona, EE.UU.) observó que "si la biología no es una exclusividad de la Tierra, o si la vida en otros lugares es distinta de la nuestra, o si incluso llegamos a entrar en contacto con especies inteligentes en la inmensidad del espacio, las implicaciones para la imagen que tenemos de nosotros mismos serán profundas".

"Es muy oportuno –continuó– que la Pontificia Academia de las Ciencias dé cabida a un encuentro sobre este tema fronterizo. La metodología y los argumentos pueden diferir, pero la ciencia y la religión consideran la vida como un logro especial en un vasto y en su mayor parte inhóspito universo. Hay un terreno fértil para el diálogo entre los expertos de astrobiología y los que quieren entender el significado de nuestra existencia en un universo biológico".

Las intervenciones concluyeron con la de la Dra. Athena Coustenis, del Observatorio de París-Meudon, LESIA/CNRS (Francia), quien explicó brevemente el avance de las investigaciones en otros planetas y satélites.

 

JESÚS...

Publicado: 16/11/2009 17:46 por javier fernandez en ECONOMÍA: asuntos del bolsillo

El hombre más grande en la historia, Jesucristo, no tenía empleados, sin embargo, le llamaban el soberano.

No tenía título, pero le llamaban Maestro.

No tenía los medicamentos, pero le llamaban Sanador.

No tenía ejército, pero los reyes le temen.

No ganó ninguna batalla militar, pero Él conquistó el mundo.

No cometió ningún crimen, sin embargo, le crucificaron.

Fue enterrado en una tumba, y vive hoy en día.

Me siento honrado de servir a un líder que nos ama!

Si usted cree en Jesucristo, cuéntalo a todos y no lo pase por alto.

Si pasa por alto, recordar exactamente lo que Jesús dijo: al negarme frente a los hombres, te negare delante de mi Padre en el cielo.

"A veces, cuando las cosas van mal estas cosas maravillosas suceden nunca que hubiera pasado si todo lo que había funcionado"

 

Resulta muy sugerente leer la última encíclica de Benedicto XVI Caritas in veritate, pensando en la crisis económica mundial. Y no porque sea el Papa Benedicto quien ofrezca recetas para las reformas económicas necesarias para salir de la misma.

Pero, sí elimina muchas confusiones sobre el verdadero desarrollo del hombre y de los pueblos, y desenmascara algunas de las nuevas ideologías que se convierten en lastre de ese desarrollo; como el tercermundismo que continúa contraponiendo al Norte con el Sur, o el ecologismo desviado que atribuye derechos a la naturaleza cuando sólo las personas son sujetos de derechos.

Podría decirse que esta encíclica sienta las bases de una auténtica civilización de la economía en tiempos de globalización; y aunque no niega la economía de mercado rechaza que ésta funcione sólo con sus propias leyes sin condicionamientos morales.

Particularmente la idea que más me ha impactado es ésta: "La fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad".

Recomendaría a todos nuestros políticos y economistas que la leyeran detenidamente; aunque dudo que muchos de ellos lo hagan por prejuicios ideológicos.

¡Lástima!

Albert Masó Portabella

 

1-Dios no te preguntara que modelo de auto usabas; te preguntara a cuanta gente llevaste.

2-Dios no te preguntara los metros cuadrados de tu casa; te preguntara a cuanta gente recibiste en ella.

3-Dios no te preguntara la marca de ropa en tu closet; te preguntara a cuantos ayudaste a vestirse.

4-Dios no te preguntara que tan alto era tu sueldo; te preguntara si lo ganabas limpiamente.

5-Dios no te preguntara cual era tu titulo; te preguntara si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.

6-Dios no te preguntara cuantos amigos tenias; te preguntara cuanta gente te consideraba su amigo.

7-Dios no te preguntara en que vecindario vivias; te preguntara como tratabas a tus vecinos.

8-Dios no te preguntara por el color de tu piel; te preguntara por la pureza de tu interior.

9-Dios no te preguntara por que tardaste tanto en buscar la salvacion; te llevara con amor a su casa en el cielo y no a las puertas del infierno.

10-Dios no te preguntara a cuantas personas compartiste este mensaje ; simplemente te preguntara si te dio verguenza hacerlo.....

Jesucristo dijo: ’ Si tu me niegas frente de tus amigos, Yo te voy a negar frente a mi Padre’

“No eres más porque te alaben, ni menos porque te critiquen; lo que eres delante de Dios, eso eres y nada más”

Padre Nuestro que estás en el bosque,

en el mar, en el desierto y en la ciudad.

Santificada sea tu Creación,

pletórica de desarrollo, fuerza y vida.

Venga a nosotros tu sabiduría,

para proteger y desarrollar la belleza que nos has dado,

que está en la flor y en el arco iris, en el agua,

y en la fértil madre tierra, en el cálido aliento del sol

y en la fresca oscuridad del descanso.

Hágase Señor tu voluntad,

para que seamos personas humanas

a tu imagen y semejanza, los que asumamos el reto

de mantener el proceso vital de tu creación.

Danos hoy el verdor de cada día,

en el prado y en el monte,

en el jardín y en la tierra que agoniza.

Perdona nuestra irresponsabilidad,

al no cuidar lo que nos has dado.

Como nosotros por tu amor

perdonamos a los contaminadores,

y les instamos con vehemencia

a que abandonen su trabajo de destrucción.

Y no nos dejes caer en la desertificación,

que a la muerte conduce,

que niega tu obra y aniquila la vida.

Y líbranos del conformismo,

para que se transformen nuestras vidas

en fuerza dinámica, que reproduce la vida.

Amén.

* Una oración enviada por un franciscano desde España, para los que, de alguna forma, debemos enseñar a cuidar esta tierra que Dios nos regaló.

 

Por Sebastián Dozo Moreno

El norteamericano Tomás Monaghan vendió su imperio de pizzerías, Domino´s Pizza, en mil millones de dólares y, con parte de ese dinero, compró un campo de tomates de 2000 hectáreas para edificar allí una "ciudad de Dios", es decir, un sitio en el que la universidad, las farmacias, las escuelas y los hospitales, sean católicos, al igual, claro está, que los habitantes de las 11.000 viviendas que se construirán en ese predio.

¿Qué es una universidad católica? Un centro de estudios en el que se enseñan principios cristianos. ¿Y una farmacia católica? Un lugar en donde no se venden pastillas anticonceptivas ni preservativos. ¿Y un hospital católico? Un lugar en donde no se practican abortos, fecundaciones in vitro, ni nada que la religión considere inmoral. ¿Es esto algo malo o pernicioso? No para el hombre religioso que mira con desagrado todo aquello que atente contra el orden natural. ¿Cuál es el problema entonces con el proyecto que Tomás Monaghan lleva a cabo a 150 kilómetros de Miami?

El problema no es el catolicismo de la universidad, la farmacia y el hospital, sino el hecho de que esos establecimientos vayan a funcionar dentro de una ciudad católica. ¿Por qué motivo? Porque hablar de "ciudad católica" es incurrir en una contradicción, ya que católico significa "universal", y una ciudad regida por determinados principios religiosos tiene más bien un espíritu cerrado que abierto, y sectario que universal.

La noción de "country religioso" es absolutamente contraria al cristianismo, en tanto que traiciona el espíritu del Evangelio, en cuyas páginas puede leerse: "Ya no hay judío ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo".

Ciertamente, antes del Evangelio, nadie había puesto al hombre (o a cada persona más bien) por encima de las ideas, las razas, y los credos en pos de un ideal de fraternidad cósmica. Y he aquí la razón de que Jesús haya sido el primer gran subversivo de la historia: subversivo porque subvirtió los valores antiguos, y grande, porque realizó esa subversión en armonía con su prédica pacífica, contraria a toda clase de intolerancia y discriminación. De modo que las palabras citadas bien podrían ser completadas con otras como éstas: "Ya no hay católicos ni protestantes, musulmanes ni budistas, occidentales ni orientales".

"¡Ah!, eso sí que no", vociferarán los partidarios de una sola religión verdadera, sin advertir que el partidismo religioso es justamente lo contrario al mensaje evangélico. ¿Significa esto que la religión católica no es verdadera? No, sino que no es la única depositaria de verdades espirituales, y que si en ella existe algún tipo de superioridad es, precisamente, en virtud del espíritu universal que la alienta. ¿No acaba de renunciar Benedicto XVI al título de Patriarca de Occidente, en aras del ecumenismo tan anhelado? Es de esperar que éste sea el motivo de su renuncia.

Un católico genuino, en suma, es aquel que cuanto más católico es, menos lo parece, por su apertura hacia todos los hombres, culturas, razas y religiones. De aquí el contrasentido de que se vaya a edificar una ciudad sólo para católicos, que es algo tan absurdo como construir un cuartel para pacifistas, o un prostíbulo para puritanos.

Y a propósito de prostíbulos. Jesús, ¿no pasó su vida entre ladrones y prostitutas, usureros y bebedores, que eran los más necesitados de su acción sanadora? ¿Cómo es entonces que Tomás Monaghan y los suyos dejarán fuera de su ciudad a los mal vivientes de la Tierra? Y los pobres, por los que Jesús tuvo predilección, ¿tendrán cabida en una ciudad tan ilustrada y selecta? ¿Se permitirá la entrada a los niños descalzos y a los mendigos hambrientos, o se los expulsará de ese paraíso terrenal que costará a su dueño 400 millones de dólares? Y en cuanto a los 30.000 Adanes y Evas que poblarán la ciudad "Ave María", ¿andarán desnudos como inocentes criaturas, por no sufrir la contaminación del mundo que abandonarán por inmundo y herético?

Ironía aparte. Creemos que el señor Monaghan haría bien en leer al poeta nacional de su país, Walt Whitman, que, como ningún poeta de la historia (con excepción de Francisco de Asís), estuvo imbuido de un espíritu auténticamente cristiano, universal y democrático. "El único panteísta cristiano que conozco", dijo G. K. Chesterton del gran poeta yanqui.

Whitman, en sus Hojas de Hierba, que es el Evangelio de la literatura, expresó con celo fraternal que no hay "enseñanza más profunda" que "la admisión sin preferencias ni rechazos", y en cada verso suyo reafirma su credo humanitario, declarando que: "Mi actitud no es la del censor ni la del que todo lo niega", y por eso: "Todo es aceptado, todo ha de ser acogido con amor por mí". Y aún va más allá, y en un rapto de amor desmedido, exclama: "¡Desnúdate!, ante mí no eres culpable, ni estás decrépito, ni has sido descartado", y proclama a viva voz los derechos de los "deformes, vulgares, simples, tontos, desdeñados". Y por si hubiera dudas de que la religión y la filosofía están al servicio del hombre y no lo contrario, afirma, como un David que no cree en gigantes: "Esta cabeza mía es más que las iglesias, las biblias, y todos los credos".

He aquí un hombre de espíritu universal. Un católico sincero. Un profeta de la democracia en el más amplio sentido. Y, sin embargo, hombres como Walt Whitman y el mismísimo Jesús, si ingresaran en esa ciudad serían declarados por las autoridades de Ave María "personas no gratas", por su bondad para con los pecadores, los marginados, y hasta los criminales.

Ahora bien, ¿esto justifica que a Tomás Monaghan se lo condene moralmente? No, porque se adoptaría, también, una actitud excluyente como la que se reprueba. "No juzgar", es el lema admirable de los hombres superiores, es decir, ser tolerante con el intolerante, pacífico con el violento, dadivoso con el avaro, compasivo con el inquisidor. Lo que no significa que deban evitarse los juicios de valor sobre las acciones y las ideas, sin lo cual se caería en un cómodo y flagrante relativismo.

Tomás Monaghan, en definitiva, erigirá una ciudad mal llamada "católica" para albergar allí a personas con determinados principios y creencias. Esto, sin duda, no contribuirá a hermanar a los hombres de distintos credos y culturas. Pero valga decir en su favor que lo que hizo este millonario norteamericano, acaso sin notarlo, fue cambiar de "rubro" sin transformar su mentalidad cuando pasó del negocio de las pizzerías al de la religión. ¿Y cuál fue el resultado? Una nueva variedad de catolicismo dentro de la sociedad norteamericana. Rotundo, rígido, y troglodítico. En suma, una especie de catolicismo? "a la piedra".

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=788769

 

Este espectacular gráfico describe las 12 horas de agonía de Jesucristo. Lo hizo Nelson Fernández, infografista de la editora EPASA, Panamá América, en la ciudad de Panamá. Con ayuda de un ilustrador tardaron cuatro días en realizarlo. Merece la pena que le echén un vistazo porque es una obra de arte del periodismo:
 

 

Compruébelo contrastando su pensamiento con estos 25 puntos...

Existen los ateos razonables, dialogantes, abiertos, respetuosos y cordiales.

 Y existe otro tipo de personas: los ateos fundamentalistas.

¿Cómo saber si es usted un ateo fundamentalista? Repasando el siguiente -y divertido- test.


Puede que usted sea un ateo fundamentalista si:

·      1 - Usted piensa que si un cristiano no responde a sus argumentos, es porque le asustan y no sabe contestarlos; pero si el cristiano responde a sus argumentos es porque “se siente amenazado” por ellos

·      2 - Usted piensa que los misioneros que dejan su comodidad para ayudar a los hambrientos, empobrecidos y perseguidos del Tercer Mundo son “corruptores con dogmas religiosos occidentales de antiguas culturas tribales”; usted piensa esto mientras está sentado en casa quejándose del precio del Kentucky Fried Chicken.

·      3- Usted piensa que cualquier cristiano que afirme haber sido antiguamente ateo está mintiendo o “nunca fue un verdadero ateo”

·      4 - Usted afirma que los crímenes y caídas de algunos cristianos que actúan de forma inconsistente con las enseñanzas de Cristo descalifican al completo edificio del Cristianismo, mientras que los crímenes y fallos de algunos ateos (que actuaron consecuentemente con el hecho de que el ateismo no ofrece una base para una moralidad objetiva) no deben tenerse en cuenta contra la filosofía del ateísmo.

·      5 - Usted afirma que no existen categorías absolutas de bien y mal, que toda moral es meramente personal, una construcción social o evolucionada; a continuación pasa usted a describir el cristianismo y a los cristianos como absolutamente inmorales, repugnantes, malvados y un peligro para la humanidad. Usted no nota ni por un segundo la hipocresía ni monumental falta de lógica de su postura.

·      6 - Usted echa en cara a todos los cristianos cualquier noticia estrambótica sobre cristianos que circule este mes por la prensa, mientras vive con el engaño de que no existen “frikis” ateos por ahí.

·      7- Usted SABE que la religión causa violencia y se lo repite a todo el mundo, esperando salvar la humanidad; por supuesto, piensa que la violencia en TV no afecta para nada a la violencia en el mundo.

·      8 - Para mejorar su factor fundamentalista usted ha decidido no estudiar ciencias sociales. Usted está seguro que los sociólogos son fundamentalistas cristianos camuflados, intentando potenciar una visión religiosa del mundo.

·      9- Usted piensa que tomarse la Biblia en serio es la obsesión de una franja marginal de extremistas cristianos de ultraderecha que no representan la visión de la Iglesia histórica ni del “cristianismo” liberal, ilustrado, escéptico, que según usted es el que llena las iglesias. Curiosamente, estos “cristianos verdaderos”, políticamente correctos, serían los que piensan lo mismo que usted.

·      10 - Usted asegura que las teorías de ciertos académicos liberales son verdades absolutas, pero se niega a debatir esos datos con cualquiera que esté igual o mejor documentado que usted.

·      11- Usted se enfurece cuando algún cristiano le sugiere que usted va a ir a un sitio que no cree usted que exista.

·      12- Usted está convencido de que la gente sólo cree en Dios por miedo al infierno... a pesar de que si no hay Dios, probablemente tampoco hay infierno.

·      13- Usted siempre critica que los cristianos pidan apoyo financiero, pero no ve problemas en que los “misioneros del ateísmo” o del laicismo radical hagan lo mismo.

·      14 - Para usted, la “declaración de propósitos” de una web cristiana demuestra prejuicios ideológicos tan fuertes que invalidan toda la documentación y argumentación de la web; en cambio, la “declaración de propósitos” de una web atea glorificando el materialismo, naturalismo o el racionalismo exclusivista le parece neutra y aceptable.

·      15- Cuando un grupo de académicos de la Universidad de Sydney, Australia, incluyendo un historiador, firman un documento diciendo que “Jesucristo es una de las grandes figuras de la historia” y que su reclamación de ser Hijo de Dios “se sostiene bajo un escrutinio de cerca”, usted se enfada porque es un abuso de su posición académica. Pero si el misionero ateo Richard Dawkins usa su cargo como profesor de Oxford para pontificar sobre ateísmo, religión y asuntos filosóficos ajenos a su campo (comportamiento animal), eso le parece un uso responsable de la libertad académica.

·      16 - Usted piensa que los cristianos son estrechos de miras por creer sólo en una religión, en un Dios o una verdad. En cambio, los ateos son de mente muy abierta porque no creen absolutamente en ninguna.

·      17 - Usted piensa que el cristianismo le discrimina, porque para pertenecer a esa religión se le pide ser miembro de su religión.

·      18 - Los cristianos que entran en foros y chats ateos vienen “a meternos su religión por la garganta”, mientras que los ateos que van a foros cristianos van “sólo por educar”.

·      19 - Piensa usted que una prueba magnífica contra Dios es preguntarle por qué Él no acaba con tantas cosas horribles (violaciones, guerras, catástrofes...) pero usted evita preguntarse por qué Dios permite las maldades o pecados que usted causa, ya que, después de todo, ¡usted no cree en Dios!

·      20 - Está usted enfadado con el libro del doctor Paul Vitz “La fe de los sin padre: psicología del ateísmo”, porque un académico de la psicología ha relacionado el ateísmo con una condición psicológica. Pero a usted no le molesta decir a los creyentes que son el producto de un lavado de cerebro, condicionamiento psicológico y “pensamiento deseado” (wishful thinking).

·      21 - Usted cree que la teoría de Freud de que todas las experiencias religiosas son autoengaños es la más revolucionaria y verdadera de todos los tiempos. Pero cuando le recuerdan que Freud abusaba de la cocaína insiste usted en que “no se puede demostrar”.

·      22 - Usted está convencido de que todos los cristianos son idiotas. Cuando usted encuentra un extraño caso de cristiano que es evidentemente inteligente, usted deduce que los idiotas le engañaron para que creyera.

·      23 - Usted piensa que las palabras “cristiano” y “mentalmente sano” se excluyen mutuamente.

·      24 - Usted está satisfecho de carecer de todo prejuicio, no como el típico cristiano sociópata.

·      25 - Usted dice que los satanistas son cristianos, “porque adoran a un dios cristiano, ¿no?”

SI USTED PIENSA ESTAS COSAS, PROBABLEMENTE ES USTED UN ATEO FUNDAMENTALISTA.

Basado en un divertido listado en inglés en http://www.tektonics.org/parody/fundyath.html , hemos eliminado algunos puntos muy ligados a la cultura norteamericana y retocado un poco la redacción para facilitar la lectura del lector hispano.

Forum Libertas, 21/05/08 -

Vicente Durán Casas, S. J. *


Hago mías estas palabras del teólogo católico Hans Küng: "Existen suficientes motivos psicológico-biográficos que nos permiten comprender por qué ciertos contemporáneos ilustrados siguen rechazando la religión, calificándola de oscurantismo, superstición, entontecimiento u opio del pueblo... Es un hecho empírico, que hombres no religiosos disponen de una orientación ética fundamental y son capaces de conducirse moralmente en la vida" (Proyecto de una ética mundial, Trotta, Madrid 1996, pág 56). Sobre eso no debe quedar la menor duda. Pero también es cierto que la crítica de la religión, a su vez, puede ser sometida a la crítica. Si los creyentes debemos comprender y respetar a los no creyentes, no es menos cierto que nos está permitido observar y analizar con ojos críticos su modo de pensar y expresarse, sobre todo cuando este se presenta ante la opinión pública. La caridad jamás suprime la crítica, por el contrario, esta última hace más sincera a la primera.

Fernando Vallejo no cree que Dios no exista. Él sabe -y predica- que no existe. Necesita esa certeza, requiere de una seguridad metafísica que lo cobije, de un dogma incuestionable que le permita existir en el mundo. Esa es la base de sus sermones. 

Cuando uno ha nacido en el seno de una típica familia antioqueña, católica y conservadora -Siquiera se murieron los abuelos...-, en donde lo que priman son las certezas y las seguridades que ofrecen el dogma religioso y la autoridad política, el acto de fe, la confianza y la esperanza en Dios, fácilmente dejan de ser virtudes y se convierten en algo ridículo y despreciable. Y cuando la aldea de los abuelos se desmorona en las transformaciones ambiguas pero ineludibles de la modernidad y la secularización, lo mejor, lo más seguro, es cambiar de credo o inventarse uno nuevo. Si Dios no resulta siendo el protector de esa infancia que definitivamente ya nos abandonó, lo más cómodo es reemplazarlo por la certeza de que nada vale realmente la pena y de que, por tanto, todo es una mierda. 

La asimilación del mundo moderno no le es fácil a todos los mortales. Hay quienes no aguantan que el mundo nos decepcione. Alguien tiene que asumir la culpa, y Dios aparece entonces como el único responsable del desastre.

Sólo así se explica uno que la Iglesia Católica deje de ser la comunidad de los creyentes y pase a ser La puta de Babilonia, así, de pronto, como testimonio del poder incontenible e incontrolable de la voluntad. Solo así entiende uno los feroces ataques y el desprecio de Vallejo por íconos no ideológicos de la modernidad, como Galileo, Newton, Darwin, Maxwell y Einstein, así como su peculiar y original admiración por figuras políticas como Laureano Gómez. Donde no hay verdad tampoco tiene por qué haber contradicción. Se supone que eso también es libertad. 

Vallejo quiere dejar de ser colombiano, pero no lo puede expresar con paz y sensatez. Tiene que acompañar sus decisiones con agresividad y resentimiento. Algo le duele, algo que no ha sanado y que no se quiere ni se permite que sane. Y es que para dejar de ser colombiano Vallejo primero tendría que salirse de Medellín, o mejor, del barrio Boston en el que creció, cosa que todavía no ha logrado. El entorno cultural de su infancia y juventud todavía lo domina y lo oprime. Todavía se siente víctima, y es muy probable que lo sea. Pero no ha crecido y evolucionado con Medellín. Por eso la odia. En el fondo intuye que ella le ha ganado la partida. 

Al decir que renuncia a la ciudadanía colombiana, Vallejo se entierra aún más en una existencia que no es la de un ciudadano, sino la de un aldeano, que ante la ambigüedad del mundo moderno se siente engañado, frustrado y triste. Nunca creí que para él ser colombiano fuera tan importante. Somos muchos los que creemos que los propios orígenes no son más que algo fortuito y casual, que uno puede apreciar o no, pero nunca negar.

Vallejo parece amar a los perros. Yo lo dudo. Mis ideas y mi experiencia sobre el amor son bien distintas. Una característica de aquellos que padecen y sufren la añoranza de un orden dado de valores, y que además se sienten traicionados por él, es que se construyen uno a su arbitrio, y ello para demostrarse a sí mismos que el mundo no los ha vencido del todo. Vallejo, el implacable destructor, algo tiene que construir para poder seguir viviendo -y vendiendo-. Y allí es donde sus perros entran en escena: también se convierten en sus víctimas pues no tienen cómo defenderse de esa voluntad arbitraria que los coloca en la cúspide del nuevo orden de valores. 

Vallejo quiere ser creador de valor y verdad, de belleza y de orden. Quiere ser Dios. Pero todo se reduce a que tiene nostalgia de Dios, del Dios de su infancia antioqueña, católica y conservadora.

Director ’Revista Javeriana’ *