• Aníbal Pablo Barreto*

Ante un contexto internacional testigo de un proceso de creciente concentración de la propiedad de los medios de producción en manos de las organizaciones financieras trasnacionales, el mismo concluiría en que hasta el último centímetro del planeta y sus riquezas pase a depender de prolijos especuladores que manipularían vidas, recursos y patrimonios como simples fichas en medio de un voraz juego especulativo. De esta forma el interés local desaparece para dar lugar a intereses foráneos que interpretarán por nosotros cómo debemos vivir, consumir y trabajar o no.

El fenómeno mundial del sobredimensionamiento del sector financiero ya superaría de esta forma su verdadero papel de intermediación entre ahorristas e inversores, para pasar a ser el único dueño de la mayor parte de las propiedades de las empresas, reservas naturales y bienes inmobiliarios. Este poder queda lejos de toda reglamentación estatal, constituyendo un poder en sí mismo que se desliga de la economía real que es aquella que produce bienes y servicios, para concentrarse en la generación de un mayor volumen de papeles especulativos. Aquellas economías con menores capacidades de defensa servirán al festín de estos auténticos depredadores de recursos que imponen la uniformidad productiva planetaria a un reducido centenar de productos denominados commodities. Este proceso de commoditización atenta contra la diversidad productiva y la propia biodiversidad de lo que lamentablemente suponemos como “nuestros” territorios. El sector financiero internacional pasa a ser un factor de desestabilización económica, un verdadero problema, en lugar de ofrecer soluciones razonables para la economía real. La crisis financiera detonada en Estados Unidos da prueba de ello.

 

Otro factor condicionante del contexto internacional es la escasez cada vez más palpable del petróleo que a su vez es determinante de la producción mundial de alimentos. La crisis energética y alimentaria es una situación deseable para algunos grupos financieros trasnacionales ya que ello elevaría la cotización de commodities energéticos no renovables junto a un mayor poder de decisión en todo el mundo. Sencillamente las ganancias agrícolas y petroleras terminarían en sus manos sin agregar mayores beneficios en las economías productoras. Este esquema es el que tanto Bolivia, Ecuador o Venezuela intentan hacer frente y de allí es la reacción de los medios masivos de comunicación contra estos países y sus gobiernos, develando una clara interconexión entre estos medios y los grupos financieros.

 

¿Cómo enfrentar semejante problema desde un país con innumerables carencias urgentes que afecta una importante parte de su población? La respuesta está en implementar nuevas reglas de juego que alteren aquellas que someten el país a la pobreza. La erradicación de la misma requiere tiempo, realismo, planificación y acciones concretas e ininterrumpidas. ¿Se podría lograr un genuino cambio económico social con el apoyo de los medios masivos de comunicación? La respuesta no es optimista con este sector mientras permanezca atado a intereses foráneos o tradicionales que sustentan conservadoramente el actual estado de situación.

 

El problema financiero debe resolverse cambiando la raíz propietaria del sistema. El  ejemplo asiático, especialmente Malasia, señalan la conveniencia de este planteo. Los propietarios del sistema deben ser primordialmente locales, el estado nacional y grupos nacionales mixtos, especialmente cooperativos que mediante el sistema mutualista ya demostró la capacidad de respuesta financiera para inversores en muchos países.

 

El paradigma del nuevo modelo de desarrollo paraguayo, centrado en la aplicación de nuevas formas de organización productivas inspiradas en las Estancias de la Patria, puede disponer una amplísima respuesta en este sentido para miles de productores rurales e industriales del país. Un relativamente nuevo y positivo factor internacional a considerar es la nanotecnología, con aún insospechadas aplicaciones que permitirían abaratar y mejorar la calidad de la producción nacional. Este factor positivo resultará provechoso si existen los canales apropiados para incorporar inteligentemente las innovaciones para adecuarlas tecnológicamente en el país.

 

El nuevo marco institucional generado desde estas empresas nacionales y un marco regulatorio socialmente moderno que oriente el sistema financiero nacional, permitirá adaptarlo a su país brindando solidez, fortaleza económica respaldada en producción, exportaciones de mayor valor, sustentabilidad ambiental y mercado interno consolidado.

 

 *Colinas de Vélez Sarsfield – Córdoba

anibalbarreto@yahoo.com.ar

Comentarios  Ir a formulario



No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.