Cnel (R) ANDRES HUMBERTO ZARACHO

Señor Director:

El secuestro del ganadero Fidel Zavala no es un hecho aislado de la guerra revolucionaria iniciado de un tiempo a esta parte por el Ejército del Pueblo Paraguayo, brazo armado del Partido Patria Libre. Solo que en esta acción el EPP ha utilizado una de las técnicas de lucha destinada a infundir el miedo (TERRORISMO) entre los miembros de la Policía Nacional y en los pobladores del lugar. El armatrampa o “cazabobo” que abatió a los dos policías al abrir la portezuela del vehículo del secuestrado revela que los subversivos han sido adiestrados por instructores extranjeros expertos en explosivos.

 Las acusaciones del Obispo de Concepción monseñor Zacarías Ortiz contra su excolega Fernando Lugo –publicadas en todos los medios de comunicación social- señala que el gobierno fortalece la “existencia de grupos que optan por la violencia en procura de imponer cambios sociales y políticos” al repartir dinero entre los campesinos sin conocerse el destino de dichos fondos, y al fomentar la ocupación sistemática de tierras privadas que se encuentran dentro de un régimen de producción económica, es decir, que no constituyen latifundios. Añadió que esto ha provocado que muchos laicos católicos han ingresado a la Organización de Campesinos del Norte (grupo intermedio con el EPP). Las manifestaciones del alto dignatario de la Iglesia (conocedor de la realidad imperante en la zona de conflicto) no deben caer en la desidia atendiendo a la gravedad de las imputaciones. Su palabras confirman que en el norte del país se encuentran operando grupos subversivos armados con objetivos políticos, y hasta el propio Ministro del Interior ya admite ésta no deseada realidad. Ahora bien, siendo el EPP un grupo armado de ideología marxista cuyo objetivo es el de alcanzar el poder político para imponer un estado totalitario en nuestro país, el actual gobierno tiene la responsabilidad de cumplir con su obligación de impedirlo para conservar a la democracia como sistema de gobierno. Es de tenerse en cuenta que las organizaciones guerrilleras que operan en áreas rurales -como el EPP- adoptan una estructura militar con una organización celular, que en su accionar emplean la fuerza subterránea (clandestina) tales como espionaje, asesinatos, secuestros, extorsiones, robos y asaltos a bancos y financieras, terrorismo. En la guerra interna la guerrilla constituye la expresión militar que ejecuta las operaciones abiertas del movimiento revolucionario. Su fuerza de sustentación son los elementos de los Comandos Revolucionarios de áreas; y éstos tienen la misión de obtener y organizar el apoyo de la población civil al movimiento revolucionario. No siempre se ajusta a una táctica operacional clásica de una guerra convencional; y su éxito está basado en el factor sorpresa atacando y defendiendo alternadamente por medio de acciones violentas, rápidas y decisivas. A nivel táctico su manera de operar se produce mediante el engaño, la astucia y la emboscada. Como elemento armado de un movimiento revolucionario la guerrilla tiene como objetivo: a) minar la moral de las fuerzas de seguridad y acelerar el proceso revolucionario, b) conseguir el apoyo de la población civil en general, y c) provocar la caída del gobierno legal. De los diferentes operativos efectuados por el EPP se colige que éste es un movimiento político armado que aplica la estrategia y táctica de la guerra revolucionaria. Por ello si el gobierno de Lugo no adopta medidas eficaces el conflicto irá en aumento hasta convertirnos en un Estado fallido. La Policía Nacional nunca tuvo los recursos humanos ni materiales para enfrentar conflictos armados de este tipo, ya que sus miembros no están adiestrados para el combate sino para el mantenimiento del orden público. Por otro lado, en los Estados más desarrollados el mantenimiento de la seguridad interna es siempre confiado a las FFAA,  debido a que esta institución tiene unidades formadas y capacitadas para enfrentar esta clase de amenazas. Entonces se torna urgente que el Gobierno impulse el procedimiento previsto en la Constitución orientado a declarar el Estado de Excepción en la zona de conflicto por un lapso de noventa días, y disponga de inmediato el empleo de las Tropas Especiales del Ejército hasta restaurar definitivamente el orden interno. Estas deben estar bajo un mando operacional militar y no policial como ocurrió en la Operación Jerovia, y no deben apartarse del ordenamiento jurídico nacional. Esta es, Señor Director, mi apreciación de la situación generada por el secuestro del ganadero Fidel Zavala, y mi propuesta para un atisbo de solución.

 

Asunción, 19 de octubre de 2009

 

Doctor en Desarrollo y Defensa Nacional

 

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