• Jorge Rubiani

Al filo de cualquiera de las jornadas comiciales que nos ha regalado la democracia en los últimos tiempos, uno puede saber quien ganó y quien perdió. Sin conteo por "boca de urna" o algo que se le parezca, bastará -sencillamente- cotejar las declaraciones de los contendientes para tener la respuesta. Así, el que se sabe ganador dirá por ejemplo, que tienen datos fidedignos de su propio centro de cómputos, para afirmar "sin temor a equívocos, que el pueblo ha tomado una decisión"... que el acto eleccionario "no se ha ensombrecido con ningún incidente", que la "fiesta cívica ha sido completa" y que "se registró una gran participación", aunque ésta no llegara al 30%. Seguidamente, ya seguro de su triunfo y consagrado por "las mayorías populares" hará un dramático llamamiento para superar los enconos que dejó la campaña y unir al Partido (alrededor de su figura lógicamente) con un discurso pleno de sensatez, el que diferirá notoriamente de las descalificaciones que hasta hacía unas horas, le prodigara a quien se atreviera a contenderle en las urnas.

El que perdió, afirmará que "espera confiado los resultados oficiales"; denunciará "presiones a sus partidarios en distintos locales de votación"; acusará a sus adversarios por "el despliegue de recursos económicos del Estado", o peor: "de dudoso origen". Insistirá en esperar los cómputos definitivos "...porque tiene datos ciertos" y aquí enumera una serie de bastiones propios, en los que su lista ha salido ganadora "por amplio margen...".

Todos estos detalles se han repetido en las recientes elecciones de colorados y liberales, especialmente. Y todas las fórmulas expuestas tuvieron -las mas de las veces- la dolorosa condescendencia de los reporteros como respuesta. Atentos a los guarismos, a las novedades que arrojara "la jornada cívica", ninguno de ellos hizo preguntas comprometedoras. Ninguno ha confrontado la hostilidad de los meses anteriores con la actitud de estudiada tolerancia en el momento de la victoria. Ejemplos: en la última interna liberal, se ha escuchado enaltecer la "asistencia record". Nadie mencionó que también por primera vez, el PLRA votó en situación de poder (de hecho, ganaron los partidarios de Lugo). Y los cargos se cuidan, tanto como se desean los que fueron prometidos...

 

El ya declarado candidato del liberalismo para las elecciones municipales en Asunción, el Ing. Franklin Boccia insistió, durante la campaña y después de la victoria, que ofrecería la dirección de los asuntos sociales a la izquierda "porque ellos saben manejar este tema". Nadie aclaró que la izquierda y el partido liberal (que es un partido de derecha aunque algunos se manifiesten un tanto desorientados a ese respecto), tienen una concepción diametralmente opuesta sobre "este tema". Nadie le recordó al candidato que ya apelaron al mismo criterio cuando "unidos para la victoria" con el Encuentro Nacional, le dieron al sector de Filizzola la Dirección de Asuntos Sociales de la Municipalidad y se la manotearon después, olímpicamente, cuando se percataron que tal dependencia posibilitaba el "contacto con las bases". Nadie dijo hasta ahora que la oferta tiene un fuerte tufo a demagogia pretendiendo -de paso- anular la posición de izquierda frente a una eventual alianza.

El mismo candidato ha declarado también que ellos (los liberales) están capacitados para gobernar. Nadie le ha espetado que ya "gobernaron". Que ellos fueron la Administración Burt, que fueron la de Cabral en Lambaré y la de Ferrás en San Lorenzo, todas de pésimo recuerdo. Que la misma esposa de Boccia fue Directora de Recursos Humanos en la "era Burt" y factor político fundamental en ese gobierno. Tampoco le recordaron que su consorte estuvo en los denunciados mecanismos de provisión de leche a la Gobernación de Central (también bastión liberal).

 

Si todo esto fuera poco -como diría un locutor de calesita- será el cuarto mandato que Augusto Wagner (Nº 1 en la lista) asumirá como Concejal llegando en su momento, a ser presidente de la Junta Municipal con votos colorados. Tampoco le recuerdan que la alternancia es buena para la democracia, como los azules le reclamaban insistentemente a los colorados. Y que durante cinco años el Sr. Wagner fue Director de Obras Municipales de la administración liberal. Precisamente él y su deficiente labor hicieron que el citado Intendente saliera por las trastiendas del edificio municipal con el impresentable mote de "bache Burt". Si de la demagogia e ineficiencia colorada, ya estamos hartos... ¡pavada de cambio se avizora si ganan los liberales...!

 

 

Comentarios  Ir a formulario



No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.