• HERIBERTO OZUNA

Se cuenta que la caída del reino franco de Jerusalén se explica por la lepra padecida por el rey Balduino IV, que derivó en una crisis. El rey Balduino sabía que no iba a vivir mucho, por su enfermedad. Para garantizar el equilibrio de poder en el reino de Jerusalén logró que los miembros de su corte aceptaran y juraran que el valedor o regente del enfermizo niño Balduino V, hijo de Sybilla, iba a ser nombrado por una comisión conjunta del rey inglés, el rey francés y el Papa. Todo apuntaba a que por su experiencia militar, conocimiento político, conocimiento de la lengua árabe, amén de su riqueza, el regente iba a ser el conde Raimundo III de Trípoli. Muerto el rey, codiciosos conjurados engañaron al conde Raimundo, haciéndole ir hacia Tiberiades en lugar de Jerusalén una vez muerto el rey.  El vacío de poder, las intrigas y rivalidades que se sucedieron a continuación determinaron finalmente una grave derrota en la batalla de los Cuernos de Hattin, el 4 de julio de 1187.

Cuando en Paraguay la salud de Stroessner empezó a declinar, también su poder decayó con él. La unidad granítica que había construido en torno a su propia figura empezó a corroerse, y la razón biológica anunciaba a los gritos el fin de un ciclo.

Algo similar parece suceder con el cura Fernando Lugo, quien abruptamente parece haber perdido el favor del poder mediático y de la justicia politizada y servil.

El primer síntoma de que las cosas ya no marchan sobre rieles para Lugo luego del anuncio de su grave enfermedad, es que los mismos medios identificados con el luguismo han empezado a reconocer la abrupta caída de su popularidad, en una muestra de olfato para adecuarse a la coyuntura.

La popularidad del presidente Fernando Lugo ha descendido vertiginosamente en el último año, reconocen. De un 62% inicial, cayó hasta 35%, a días de cumplirse dos años de su mandato.

El reconocimiento, sugestivamente, coincidió con el anuncio de la grave enfermedad de la que se encuentra aquejado, un linfoma maligno muy avanzado que según todos los indicios, ya hizo metástasis.

Otra señal no menos sugestiva provino del Poder Judicial. En lo que podría considerarse un hecho llamativo se ha ordenado un análisis de ADN a Lugo para el 24 de agosto luego de haber dilatado el proceso por evidentes presiones del poder. El poder luguista, paulatinamente, va desapareciendo sin dejar rastros.


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