Amnistía Internacional ha instado a las autoridades paraguayas a devolver sus tierras a un grupo de indígenas amenazado a raíz de la sentencia judicial condenatoria por el trato dispensado por el gobierno a esa comunidad marginada.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió el pasado 24 de agosto una tercera sentencia sobre la violación de los derechos de los pueblos indígenas en Paraguay en la que identifica una serie de violaciones sufridas por la comunidad Xákmok Kásek y ordena al Estado paraguayo tomar medidas para reparar los daños sufridos. Según la Corte, Paraguay ha violado, entre otros, el derecho a la vida y a la integridad personal, el derecho a la propiedad comunitaria, el derecho a las garantías judiciales y la protección judicial, los derechos del niño y ha incumplido su deber de no discriminar.

 

Durante años, la comunidad Xákmok Kásek ha reclamado al Estado su derecho a vivir en su territorio tradicional. Tras 20 años de infructuosos trámites internos en el país, esta comunidad se vio obligada a elevar su reclamo para el reconocimiento de sus tierras ancestrales ante los organismos internacionales de derechos humanos.

 

Mediante su sentencia, la Corte Interamericana se pronuncia a favor de los reclamos de la comunidad, y deplora la actuación de los órganos del Estado encargados de dar una respuesta a la reivindicación territorial de la comunidad, señalando que ésta "se caracterizó durante todo el procedimiento administrativo por la pasividad, inactividad, poca diligencia y falta de respuesta de las autoridades estatales".

 

Paraguay es el único país bajo la jurisdicción de la Corte Interamericana que ha sido condenado tres veces por la violación de los derechos de los pueblos indígenas. Además, Paraguay ha asumido una serie de obligaciones en relación con los derechos de los pueblos indígenas al ratificar el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

 

Amnistía Internacional recuerda a Paraguay que los más de dos millones de miembros de la organización en todo el mundo están atentos a los pasos que va tomar para responder a esta nueva sentencia. Con una serie de obligaciones asumidas voluntariamente por el Estado, y tres llamados de atención de la Corte Interamericana, ya no hay excusas que valgan para que Paraguay cumpla con los derechos de los pueblos indígenas.

 

En el 2005 y 2006, la Corte emitió sentencias a favor de las comunidades indígenas Yakye Axa y Sawhoyamaxa. A pesar de que las órdenes de esta Corte tienen carácter vinculante, el cumplimiento en relación con estos dos casos ha sido ínfimo.

 

Amnistía Internacional recuerda al Estado paraguayo que la supervivencia de las comunidades indígenas está estrechamente vinculada a la recuperación de sus tierras ancestrales y al uso y disfrute de los recursos naturales que se encuentran en ellas.

 

Según estadísticas oficiales de 2008, la comunidad indígena Xákmok Kásek está formada por unas 60 familias. La comunidad reclama una extensión de 10.700 hectáreas que se encuentran en el interior de una estancia privada, en el Chaco paraguayo.

 

 

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