• Benjamín Fernández Bogado

La discusión en torno al rechazo al impuesto a la renta personal se ha centrado en cualquier cosa menos en la cuestión central. Los impuestos sirven para mejorar los servicios del Estado y se corresponden a un compromiso que los ciudadanos pactan con él para que les sirva en educación, salud, obras públicas, seguridad etcétera.

La pregunta es: merece el Estado paraguayo más recursos así como está organizado? La respuesta es simple: NO.

¿Un Estado que no cuida sus fronteras y permite que militares y policías bolivianos ingresen a su territorio para secuestrar a un connacional, aquel que lleva un año de gobierno y no ha empedrado ni asfaltado un solo kilómetro, aquel que administra el IPS, el mayor ente recaudador de recursos sociales, y no puede organizar una simple entrega de turnos de atención médica, no puede organizar a 200 mil funcionarios públicos, ciñéndolos a una ley que vía concurso permita el ingreso de los mismos, rompiendo vínculos nepotistas y clientelistas merece más dinero?

 

Evidentemente que no y mientras no haga cambios internos profundos, graves y verdaderos, el ciudadano debe resistirse a pagar más impuestos que los que ya paga. Dicen que la presión tributaria en Paraguay es la más baja de América Latina, ¿y...?

 

Si con ese porcentaje son capaces de robar, esquilmar, convertir a los policías en ladrones, a los militares en organizadores de eventos políticos en sus cuarteles y en establecer escuelas bajo plantas de mango... ¿qué será con más dinero en sus bolsillos?

 

Si el Estado quiere más dinero que cambie sus hábitos, maneras y dieta.

 

Este que tenemos nos cuesta demasiado y su ineptitud nos ha transformado a todos en rehenes del miedo y la inseguridad.

 

Aquellos que dicen que el Estado es así porque no tiene recursos... miente. Este Estado no ejecuta presupuestos en varios ministerios, no porque no los tenga, sino porque es ineficiente y corrupto que hasta los administradores de turno se comen los salarios de los funcionarios.

 

Son muy listos para sus intereses particulares, pero incapaces de manejar cifras sencillas y ser controlados y sancionados cuando no lo hacen. Tenemos un Estado convertido en la mayor empresa de este país con los más incompetentes administradores de turno que ha sido tomado por asalto por partidos y familias completas sin importar banderas ni clase social.

 

Sin este tipo de Estado, ¿de qué comerían los parientes del actual presidente o del vicepresidente? Tendrían que trabajar, como millones de paraguayos a los que se les pide que pongan más, que saquen más de sus bolsillos y que alimenten a los parásitos y sus familiares.

 

Así no es posible construir una patria. Si el Estado no cambia su actitud hacia la gente, esta tiene todo el derecho de resistirse a pagar más impuestos. Con los recursos que le damos... se roban casi el 60%, miren si le diéramos más.

 

La independencia norteamericana se dio cuando los colonos se resistieron a pagar más impuestos sin representación en el Parlamento inglés. Al grito de no taxation without representation iniciaron la gesta libertadora hace más de 200 años. En Paraguay hay que hacer lo mismo, no más impuestos con este mismo Estado que tenemos.

 

Si no cambian hábitos, vicios, costumbres, incapacidades e ineficiencia, no merecen un solo guaraní más. Los que dicen que sin recursos seguiremos igual, les contesto que con más recursos el Estado cachafaz, sinvergüenza y vicioso lo único que mejorará es su nivel de clientelismo, nepotismo y corrupción. No taxation without modification (no más impuestos sin cambio o modificación), debería ser el segundo grito de independencia del Paraguay.

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