En las tres últimas décadas, la población urbana  de América Latina se ha incrementado un 240 por ciento, mientras que la población rural lo ha hecho sólo en un 6.1 por ciento. Como consecuencia de este fenómeno conjunto, la población urbana pasó de representar en 1990 el 71 por ciento de la población total, a constituir el 77 por ciento en 2007, convirtiendo a la región en una de las zonas más urbanizadas del planeta. Países como Argentina, Chile, Uruguay y Venezuela exhiben tasas de urbanización superiores al 86 por ciento.

América Latina posee un patrón de urbanización acelerada y no planificada. Ya en 1990 tres de las diez principales mega ciudades del mundo estaban localizadas en América Latina: Buenos Aires, Sao Paulo y Ciudad de México.

 

América Latina ha experimentado un enorme crecimiento demográfico: en 1950 se registraron 167 millones de habitantes y en 2007 la población de la región se incremento hasta 572 millones.  Las personas en situación de pobreza pasaron de 180 a 189 millones en 2009 (34,1% de la población), mientras que las personas en situación de indigencia aumentaron de 71 a 76 millones (13,7% de la población).

 

Se estima que la población urbana de la región será de 607,7 millones en el 2030 y el grado de urbanización será de 81 por ciento en el 2015 y de 84 por ciento en el 2030. De acuerdo a los ritmos actuales de crecimiento, las megaciudades se estiman en 6 en el 2015 (Buenos aires, Rio de Janeiro, Sao Paulo, Bogotá, México y Lima). .

 

Este incremento en la urbanización, al no estar acompañado por suficientes

 

oportunidades de empleo, particularmente para las mujeres y los jóvenes, ha dado origen a un fuerte aumento del empleo informal. En algunas ciudades de la región, tales como México DF, Lima y Quito, más del 40 por ciento de la población se emplea en el segmento informal de los mercados de trabajo.

 

América Latina con un nivel de urbanización de 75 por ciento ejerce una enorme presión para cubrir las necesidades de provisión de servicios de agua y saneamiento. Aunque el porcentaje de población sin servicio no es tan alto como en otras regiones del mundo, su número sí es importante a nivel regional y local; en las áreas urbanas existen 20 millones de pobladores sin acceso a servicios mejorados de agua potable y 65 millones sin servicios mejorados de saneamiento.

 

Las grandes ciudades de América Latina se caracterizan por presentar un desordenado crecimiento, reflejo de las profundas causas de orden económico, social y de la falta de planificación urbana

 

El rápido crecimiento de la población urbana y la expansión física de las ciudades en todos los países de la región han tenido impactos variados para la población humana y el medio ambiente de los países latinoamericanos. Algunos indicadores sociales, como la esperanza de vida, los niveles educativos y el ingreso per capita son por lo general más altos entre residentes urbanos que entre sus compatriotas rurales.

 

Sin embargo, y particularmente entre los habitantes más pobres de las ciudades, la urbanización está cada vez más asociada a problemas sociales significativos y persistentes. Por ejemplo, la población de áreas urbanas y periurbanas sufre de severo déficit habitacional, subempleo, falta de servicios básicos, problemas de salud y ruptura de la familia y las normas sociales.

 

América Latina y el Caribe tiene una de las tasas de urbanización más altas del mundo. Entre el 2000 y 2030, la población urbana de América Latina y el Caribe aumentará de 394 millones a 609 millones. Además, Naciones Unidas prevé que en 2020 el porcentaje de la población que habitará en zonas urbanas de esta región superará el de los países desarrollados, convirtiéndose en la más urbanizada, con casi el 80 por ciento de sus 600 millones de habitantes viviendo en ciudades.

 

Según el Relator Especial de Vivienda para Hábitat ONU, entre los años 1990 y 2000, el déficit de vivienda en América Latina aumentó de 38 a 52 millones de viviendas. Este es en parte causado por la disminución del gasto público en vivienda social en ciertos países de la región. Sin embargo, hablar del “déficit” de viviendas en América Latina, quiere decir que muchas personas tienen donde vivir, pero carecen de elementos como tenencia legal de la tierra, espacio suficiente y acceso a servicios básicos como agua potable, alcantarillados y salud, para vivir seguras y en paz.

 

Apenas el 60 por ciento de las familias en la región posee viviendas adecuadas. La tasa de crecimiento anual de los asentamientos precarios muestra una tendencia expansiva, por lo que resulta previsible un agravamiento de la situación. Esto se debe a tres factores básicos: el precio de la vivienda (representa entre tres y seis veces el ingreso promedio anual de las personas de menores ingresos), la falta de sistemas aptos para acceder al financiamiento (excepciones: esquemas de financiamiento basados en subsidios directos a la demanda, el ahorro previo y el financiamiento hipotecario) y la progresiva escasez del suelo urbano. 

 

 

 

Fuentes: CEPAL y Programa de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Urbanos (ONU- Hábitat)

 

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