20101115132558-china-yuan-bm-vermi-587137g-1-.jpg

 

  • Chester Swann

El académico y periodista británico Martin Jacques ha publicado recientemente un libro que tiene el revelador título When China Rules the World (Cuando China gobierne el mundo), en el cual sostiene que si alguien piensa que China se integrará dócilmente al sistema neoliberal del capitalismo internacional sionista y neoliberal, se llevará una gran sorpresa.

 China no sólo será una superpotencia económica en las próximas décadas, sino que el orden mundial que construirá, será basado en sus propias experiencias.  Ante todo será muy diferente al implantado por Estados Unidos y sus aliados europeos de la OTAN e Israel.

Los europeos y estadounidenses suponen ingenuamente que China replicará el modelo económico vigente a medida que su fluctuante y pujante economía se desarrolle y su población acceda a mayor consumo “al estilo occidental”.

 

Sin embargo, eso es solo una ilusión. Los chinos tienen una concepción distinta de la sociedad y la política: se centran en la comunidad más que en el individuo, en el estado más que en un sistema liberal, en el autoritarismo más que en la democracia. China tiene 4.000 años de historia como civilización con características propias de las cuales puede sacar fuerzas. No se doblegará sencillamente bajo los valores e instituciones occidentales, a las que abomina desde los tiempos de la Guerra del opioi, en que fue humillada y colonizada por Gran Bretaña.

 

Martin Jacques coincide en varios aspectos con el informe Global Trends.

 

Un orden mundial centrado en China reflejará los valores y ètica chinos, y es muy probable que Hong Kong, Shanghai o Pekìneclipsen opaquen a Nueva York, Zürich o Londres y el cine chino tenga más taquillaque Hollywood, sin hablar que el yuan se hará más sólido que el dólar o el “amero” (nueva moneda de la Uniòn Norteamericana formada por Canadà, EE.UU. y Mèxico).

 

De esta misma manera, los niños del mundo aprenderán sobre los viajes del almirante Zheng He (1421) por la costa oriental de África hasta las Antillas, tanto o más que sobre los viajes de Vasco de Gama o Cristóbal Colón.

 

Tambièn dará prioridad a la ecología, justamente por revertir la excesiva contaminación que es el coste pagado por la carrera industrial y el neoconsumismo actual.  De hecho ya están haciendo esfuerzos en busca de fuentes de energía “limpias” que sustituirán a los combustibles fósiles en un no muy lejano futuro.

 

No debemos olvidar que China tiene una vastísima cultura de respeto a la naturaleza, heredada del  taoísmo (restablecido tras la fallida “revolución cultural” de Mao Tsè Tung en los años sesenta) y, pese  a la implantación del comunismo, no ha cedido a renunciar a sus valores ancestrales y a sus herencias históricas.

 

Por otra parte, la tecnología actual de China nada tiene que envidiar a las de occidente, pese a que en el siglo XIX eran considerados por los europeos con el despectivo mote de “coolies” (sirvientes o lacayos).

 

Es de esperar entonces que China  sea consecuente con sus antiguos valores y, como en 1421, busquen descubrir pueblos sin ánimos de conquista, tal el legado del legendario almirante Zheng He Zheng He, quien al zarpar en 1420 hacia el oeste llevara en las bodegas de su flota, valiosos regalos para los pueblos y naciones situados más allá del ocaso.

 

De acuerdo al historiador norteamericano H.L. Menzies, pudo haber descubierto América décadas antes de Colón.

 

 

Comentarios  Ir a formulario



No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.