• Por Manuel Ferreira Brusquetti 

Nuevamente se ha aprobado el Presupuesto General de Gastos de la Nación. Nuevamente, el presupuesto está desfinanciado. La módica suma de 608 millones de dólares es lo que les falta a los ingresos para alcanzar a los gastos, que, obviamente, son superiores. Esto es lo que le pasa el Honorable Congreso de la Nación al Ministerio de Hacienda para que ejecute.

¿Qué es lo que puede hacer el Ministerio de Hacienda? La situación es relativamente sencilla: O se suben los impuestos que, según informaciones que salieron a la prensa, es lo que Dionisio Borda parece haberles planteado a un grupo de parlamentarios, o se gasta en lo que se puede y en el resto directamente no se gasta.

El planteamiento tributario es gravar las exportaciones de soja y carne, que son los dos sectores exportadores más importantes de nuestra economía. Obviamente estos dos sectores están atravesando un buen momento, por lo cual este gravamen podría resultar en una atractiva y sencilla recaudación para el Ministerio de Hacienda. Como estos productos tienen precios internacionales, el efecto de esta medida sería bajar los precios internos al productor.

La segunda medida es gastar en lo que obligadamente hay que gastar y dejar de gastar en lo que no es estrictamente obligatorio, ya que no se estaría, en este último caso, violando contrato alguno. ¿Cuál es el gasto obligado? Son en general los sueldos de los funcionarios y las deudas de las entidades públicas. Los sueldos son gasto corriente, no gasto de inversión. Y las deudas son, en general, también gasto corriente, ya que las principales deudas que se tienen son las de cortísimo plazo por servicios (luz, agua, teléfono, combustible, etc.) A estas deudas también se suman las de largo plazo por inversiones. Pero cabe destacar que a la hora de pagar deuda la de cortísimo plazo es superior a la de inversión, ya que esta última está colocada a largo plazo y a tasas bajas en general. No olvidemos que a medida que se tengan más funcionarios, se incrementará esta deuda de cortísimo plazo por mayores servicios y se necesitarán más gastos para darle instrumentos a este personal contratado, como equipos, muebles de oficina y otro gasto necesario al tener un funcionario empleado.

¿Qué es lo que podría pasar? Subir impuestos nunca es tarea sencilla. Los grupos interesados siempre se manifiestan en contra y tienen grandes posibilidades de trabar las negociaciones y de frenar los impuestos. Lo que sí va a ocurrir es que el Ministerio de Hacienda va a elaborar un Plan Financiero donde se van a priorizar los gastos obligados y se van a tener que eliminar los no obligados. Estos gastos no obligados son, en general, rutas, puentes, aeropuertos, escuelas, hospitales. Es la infraestructura necesaria para producir o la infraestructura necesaria para formar ciudadanos que puedan tener las condiciones que les permitan aprovechar oportunidades.

Los gringos cuando hablan de economía dicen que "no hay almuerzo gratis", alguien tiene que pagar por lo que se hace. Al cortarse los gastos de inversión los que pagamos el almuerzo somos todos los ciudadanos que no trabajamos para el Estado y que nos quedamos sin la ruta, el puente, la escuela o el hospital que tanto necesitamos. 

Con políticas como la que relatamos, el Estado no puede cumplir con su función de proveer bienes públicos que beneficien a todos sus ciudadanos. El resultado es un país con un Estado que no es protagonista de su futuro y su desarrollo, ya que lo único que se garantiza es que los funcionarios contratados van a seguir cobrando. Si sirven o no para sus funciones, es un detalle sin importancia.

El almuerzo, no es gratis.

Comentarios  Ir a formulario



No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.