LA INFALTABLE Y BENEFICA FLOR DE COCO

Que la Navidad paraguaya tiene aroma a flor de coco es indiscutible. La práctica se remonta a los tiempos en que los misioneros españoles evangelizaban a los indígenas. Aunque la venta del penacho dulzón pareciera una depredación, su extracción beneficia a los cocoteros. Su presencia no solo identifica nuestras fiestas, sino permitirá más que un pan dulce en los hogares pobres.

En varios puntos de la ciudad, pero especialmente en la calle  Teniente Fariña y Perú, en  pleno Mercado 4, desde hace dos meses hay abundante  aroma navideño. Varias familias provenientes de la compañía Kokue Guasu de Areguá ofrecen productos típicos para el pesebre paraguayo.   

María Gloria Meza, junto a sus tres hijos, ofrece flor de coco a 5.000 guaraníes. Además ofrecen karanda’y poty, ka’avove’i, pastos y muchos otros productos recolectados.  “Todos somos de la misma zona en Areguá. Nos dedicamos al cultivo y venta  de frutillas especialmente, pero en esta época del año traemos productos para el pesebre”, comenta.   

 

Todo este tiempo se quedan a dormir en las veredas, pues tienen que ofrecer sus productos entre las 06:00 y las 23:00 todos los días.   

 

Arnulfo Caballero (38) es otro de los aregüeños que espera vender sus mercancías navideñas. En su caso, fabrica casitas con techo de paja y horcones de palo llorón (yvyra jahe’o) en el mismo lugar donde se encuentra. Este rubro está a su cargo desde hace unos diez años y los precios van desde G. 10.000 a 150.000.   

 

“Venimos con mucha antelación para agarrar lugar y así poder vender nuestros productos. Nos quedamos siempre hasta las fiestas. El resto del año me dedico a la macatería”, refiere.   

 

Comentó que en años anteriores las ventas ya eran muy buenas hacia la festividad de Caacupé, pero este año se está retrasando un tanto, aunque mantienen la esperanza de obtener buenas ventas.   

 

¿Desde cuándo la flor?   

 

A ciencia cierta no se conoce exactamente cuándo comenzó a ser utilizada la flor de coco en los pesebres paraguayos. La tradición apunta a que, como el cocotero es una planta sagrada para los guaraníes, en tiempos de los misioneros españoles, se lo ofrecieron al Niño Dios durante el proceso de la evangelización. Lo mismo pasa con las frutas de temporada como sandías, melones, piñas y uvas que se seleccionan para llenar con su aroma  los pesebres de nuestro país.

 

La leyenda cuenta que muchos indígenas se habían  salvado del gran diluvio trepados a los esbeltos tallos de los cocoteros, razón por la cual la consideran una planta sagrada. Por eso, los evangelizadores interpretaron que debían incorporar las flores a los pesebres.

 

Tradición intacta

 

La tradición se mantiene intacta hasta nuestros días y lo que más admiran y añoran los paraguayos que emigraron a cualquier parte del mundo  es la Navidad con aroma a flor de coco.

 

En vísperas del Bicentenario de la Independencia revalorizar el uso de la flor de coco ayudará a muchas familias campesinas y mantendrá la tradición. Como dice el villancico de Mercedes Jané y Esteban Morábico: Navidad de flor de coco es la Navidad del Paraguay.

 

No hay riesgo en la extracción

 

El Ing. Germán González Salema, del Jardín Botánico de Asunción, asegura que el mbokaja (Acrocomia totai) es una planta abundante en nuestro país, por tanto no hay ningún peligro para la especie, al ser comercializada la flor en esta época.   

 

“Sacarle los penachos beneficia a la planta porque esta reserva más nutrientes para el desarrollo del fruto”, apuntó, al destacar que la planta incluso se considera invasora en los cultivos y por ello muchas veces se procede a un desmonte.   

 

Otra de las características del cocotero es que en 8 años ya produce los primeros racimos de frutos y crece sin inconvenientes en cualquier lugar. Por demás es muy longevo, pues vive unos 100 años sin problemas. Prueba de ello son las plantas muy altas que siguen dando frutos por doquier. “Mucha gente incluso que ha visto de niño un cocotero, lo sigue contemplando de la misma forma cuando llega a ser adulto”, ilustró.   

 

Cada cocotero da anualmente entre cuatro y diez penachos de frutos, dependiendo la abundancia del clima y las lluvias. Sus flores pueden tener una longitud que va de 50 centímetros a un metro.

 

Lo que sí es perjudicial -acotó- para el cocotero es la extracción de todas las hojas como forraje, pues la planta queda desnuda y los frutos en crecimiento quedan al descubierto y se echan a perder en el proceso de crecimiento y maduración.

 

Actividad sustentable

 

A criterio del Ing. Germán González,   la venta de la flor de coco es una actividad sustentable porque esta comercialización ayuda a la economía de las familias y beneficia a la planta para desarrollar sus frutos.

 

Por tanto, no hay peligro de que la Navidad genuinamente  paraguaya siga oliendo a abundante flor de coco.

por Pedro Gómez Silgueira

http://www.abc.com.py/nota/el-aroma-dulzon-que-impregna-la-navidad-del-paraguay/

Comentarios  Ir a formulario



No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.