• Andrés Granje.

Hugo Richer, nuevo titular de la SAS, Secretaria de Acción Social, hizo declaraciones a la prensa refiriéndose a las anormalidades que encontró en la  administración anterior de Pablino Cáceres, “Partimos de la base de que hay muchísimos problemas y estamos tratando las causas de esos problemas. Hay que tomar medidas muy efectivas porque las denuncias son muchísimas. Efectivamente, existen personas que no necesitan y están cobrando", reconoció Hugo Richer, al ser consultado sobre las irregularidades detectadas en el departamento de San Pedro. Esto es dentro del proyecto de asistencia monetaria conocido con la denominación de Tekoporä, donde cobran una concejala municipal de Lima, ganaderos y comerciantes de la zona.

Es el método perverso con que se desnaturalizan los más altruistas proyectos que puedan surgir en el seno de las instituciones, dando razón a los que piensan que el subdesarrollo de nuestro pueblo tiene como emblema el divorcio entre la tesis y la práctica, las disposiciones y los hechos. Esto sucede por la ineptitud, la venalidad e irresponsabilidad de las autoridades que deben aplicar las disposiciones emanadas, pero que luego en los hechos se tornan ruines, por la maraña de la burocracia tercer o cuarto mundista que nos gobierna y la corrupción existente. No puede ser que un proyecto de ayuda social en un país con carencias tan notorias y lacerantes en las capaz humildes, fracase por las irregularidades  propiciadas por la prepotencia de algunos, los intereses creados, casi siempre de tinte político y la pusilanimidad de otros.

 

No vayan a creer que Hugo Richer será mejor que su antecesor Pablino Cáceres, cuya administración pone en tela de juicio, cumplido su tiempo en el cargo, el que venga a reemplazarlo formulará las mismas denuncias, que también como esta,  probablemente caerá en saco roto y todo porque nuestras instituciones contraloras  no funcionan como debieran. Ni la Contraloría General de la República, ni la Secretaria de la Función Pública, menos los órganos jurisdiccionales de la justicia realizan un trabajo exhaustivo, presentando pruebas irrefutables de las irregularidades cometidas en las administraciones, de tal forma que no puedan ser desestimadas con alegatos pueriles por los abogados de los abyectos beneficiados de los programas.

 

Indudablemente las denuncias de Richer son fuertes, merecen una investigación a fondo de la fiscalía de delito económico, también de la contraloría, pero esencialmente lo que la ciudadanía espera es que los fiscales y  jueces tomen con seriedad el caso, de tal forma a castigar a todos los que se beneficiaron mancillando las originales buenas intenciones del proyecto, de asistir económicamente a sectores con carencias materiales. De esa investigación no se deben escapar los funcionarios de alto rango, incluido Pablino Cáceres, después los usurpadores que se adueñan de un rubro que no les corresponde, luego los dirigentes campesinos que propician estas anomalías, porque la sola denuncia periodística ya no basta, la impunidad es la mejor forma que la corrupción campee en nuestras actividades diarias y que el pueblo pierda confianza y credibilidad en los procesos.

Comentarios  Ir a formulario



No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.