¿SOMOS INCOHERENTES?

Publicado: 31/03/2011 09:49 por jotaefeb en PAÍS: lo que nos quebranta

  • por Cinthia López

El pasado martes, según los reportes periodísticos en los noticieros, pasaron con bombos y platillos lo ocurrido en Ciudad del Este. Hablaron de que la ciudadanía ya perdió la paciencia hacia los niños de la calle que cada vez son más violentos, ya que crecen en población ante la nula acción de las autoridades.

Hablan de una situación de caos, de una pérdida de “PACIENCIA”, en la que un conductor de un vehículo disparó con un arma en la pierna a un niño de 13 años que se le había acercado a pedir unas monedas en un semáforo.   

En Ciudad del Este existe una situación caótica, de extrema pobreza en esta población olvidada por las autoridades del Estado, niños, niñas y adolescentes en las calles, a quienes le venden drogas, quienes son sometidos a la prostitución y a quienes se les enseñan a cometer delitos menores y otros graves.

 

De hecho, existe una complicidad ya que unos lucran y otros consumen. Hablan también de que ha aumentado la peligrosidad cada día en la ciudad y que estos menores ponen en un cháke! a la ciudadanía, que ya no quiere soportar más esta situación.   

 

Resulta que la ciudadanía está supuestamente cansada, que perdió la paciencia hacia los niños pobres que están en las calles, son intolerantes ante estas situaciones.   

 

Pero resulta que esa misma ciudadanía no está cansada del libre comercio, del contrabando, de la mafia organizada en Ciudad del Este, de los narcotraficantes que vienen a imponer sus negocios a distribuir sus drogas y sus armas ilegales. Matando gente, manipulando con coimas generosas a los funcionarios del Estado, quizás a los más altos representantes del gobierno, a los políticos también.   

 

Resulta que esta ciudadanía no exige a sus autoridades municipales que implemente un programa para ayudar a estos niños y a sus familias, no buscan soluciones comunitarias.   

 

Resulta que esta ciudadanía no reclama otros derechos, no colabora para cambiar la situación denunciando y exigiendo una vida digna, respeto, mejores condiciones laborales, una sociedad más justa para todos.   

 

Resulta que ahora van a justificar la prepotencia hacia un niño de 13 años por estar en las calles, por no tener una familia que los contenga, por no recibir respuesta del Estado ante la falta de políticas públicas.   

 

Resulta que el problema va más allá de los programas emblemáticos de la Secretaría de la Niñez; no solo se necesitan de hogares, albergues y una construcción como la que inauguraron en San Lorenzo, Reducto, el Centro de Convivencia Pedagógica “Ñemity”, con dinero de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea.   

 

Resulta que lo que se necesita son más fuentes de trabajo para que los adultos, para que los padres puedan generar ingresos, acceso a la salud pública, a la educación, no pasar hambre y el derecho a una vivienda.   

 

Y resulta que nos quieren vender una imagen violenta hacia un chico para justificar reacciones arbitrarias ante una ciudadanía que está cansada de estos niños en las calles y no está cansada de la corrupción que no se fue con Fernando Lugo y que sigue instalada.   

 

Ante la falta de una reforma agraria para el sector del campesinado, ante la falta de industrias, y las pocas que hay pierden por la entrada de mercaderías sin pagar impuestos. Paraguay es el único país de la región que no tiene una ley sobre el impuesto a la renta personal.   

 

Y encima resulta que la fiscala de turno Emilce Ovelar deriva la responsabilidad a otra institución del Estado, para no investigar quizás, para no imputar.

 

¿Es así como se hace una patria grande?...

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