La situación nacional es una muestra evidente que ninguna fórmula es exacta, nada es absoluto o tiene vigencia siempre, mas en nuestro país, fíjense que el Presidente Horacio Cartes, tuvo que cesar a uno de los componentes de su selección nacional, el Dr. Hugo Roig, Director del Instituto de Previsión Social, por la ineficiente gestión que le cupo al profesional, con la dramática situación de falta de medicamentos e insumos en los hospitales de la previsional, lo que causaba preocupación y angustia en los asegurados que acudían hasta estos centros asistenciales y se encontraba con un creciente desabastecimiento y carencias dentro de prestaciones  consideradas de primera necesidad dentro de los tratamientos que reciben como pacientes.

Muestra que no es cierto que solamente los profesionales técnicos puedan manejar un país sin la intervención de los agentes políticos, tan criticados y vilipendiados. Lo que queremos desacralizar son las aseveraciones maniqueistas de buenos y malos, en el sentido que siempre los paraguayos descalificamos a un grupo y ensalzamos a otros, sin pensar que en cada uno de estos sectores pueden existir elementos de valía que sirva para el objetivo final de lograr un país mejor. Así es fácil escuchar expresiones como que “los políticos son unos plagas”, “no sirven para nada”, “son unos corruptos”, cuando es posible ver que puestos en funciones también profesionales que no provienen de la política incurren en hechos de corrupción.

Por eso creemos que la verdadera diferencia habría que hacer solamente entre honestos y corruptos, capaces e incapaces, sin mirar el sector de la sociedad de donde provienen. Lo mismo sucedió con el combate al Ejercito del Pueblo Paraguayo (EPP), se afirmaba que solamente los militares podrían combatirlos con éxito sin embargo una vez modificada la ley, se permitió la participación de componentes de las Fuerzas Armadas en la lucha y los resultados no fueron mejores que en el tiempo en que solamente los policías debían lidiar con los irregulares. No se dieron resultados sorprendentes, no hubo las detenciones anunciadas y los hechos violentos continúan enseñoreándose de la zona norte de la región oriental.

Está bien la idea de la selección nacional formada por Cartes como una manera de integrar a los más capaces dentro del esquema de gobierno, para que trabajen en favor del pueblo. Sin embargo cuando esta selección está formada por gente amiga, ya sea por componentes del entorno familiar o del circulo de negocios que uno frecuenta y no se extiende al amplio espectro de la sociedad en general, se corre el peligro de caer en estas equivocaciones que ahora se lamenta, nombrar a gente no apta para cargos de gran envergadura dentro de la administración de gobierno. Sin embargo esta situación no debe mirarse desde un aspecto trágico y fatalista desde el momento que el gobernante tiene la facultad de remover a los que no cumplen por otros que puedan obtener resultados más positivos para el país.


Andrés Granje

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