La cobarde agresión a una trabajadora de prensa de parte del político Ángel Chamorro, hermano del  precandidato a intendente de Hernandarias Freddy Chamorro, es una cuestión que reviste una extrema gravedad.

No por el hecho de agredir a una trabajadora de prensa que de por sí es grave, sino que no contento con la agresión, el sujeto en cuestión procedió a robar y secuestrar la memoria de la cámara que contenía las fotografías de la agresión a los jóvenes que intentaban limpiar de propaganda política la ciudad.

El hecho en sí constituye un gravísimo atentando contra la libertad de expresión y de prensa y constituye una muestra que en nuestra sociedad todavía existen sectores y personajes que todavía no aprendieron a vivir en una sociedad civilizada y pretenden seguir imponiendo la brutalidad y la prepotencia, porque no pueden sostener una discusión civilizada ni soportan que exista personas que piensen diferente.

A los políticos con pensamientos retrógrados y totalitarios les molesta que aparezcan jóvenes que empiecen a cuestionar y como no pueden permitir que existan personas que piensen diferente, recurren a la fuerza y la prepotencia para infundir miedo. Para que nadie se atreva a cuestionar sus privilegios y corruptelas en la administración pública.

El peor enemigo de los políticos corruptos y prepotentes es la prensa libre y la ciudadanía pensante. Por ello no pueden soportar que aparezcan cuestionamientos ni mucho menos que se publiquen sus fechorías.

La cuestión pasa por el simple retiro de carteles. El gesto de los jóvenes es una expresión del descontento ciudadano contra la clase política, que no solo ensucia las ciudades con su grosera propaganda política, sino que ensucian la misma estructura social con su corrupción y podredumbre. La cuestión no pasa por el robo de una cámara y una memoria, por el grave atentado contra uno de los principios fundamentales de nuestra constitución nacional y de los Derechos Humanos, que es la libertad de expresión de prensa y de pensamiento.

La democracia se fortalecerá en el país en la medida en que la ciudadanía vaya identificando para desterrar a los orangutanes de la política, que pretenden seguir disfrutando de sus privilegios, a costa del erario público y sus negociados y que desean mantener sometida a la sociedad con el recurso de la fuerza, la prepotencia y el miedo. Con una ciudadanía crítica y una prensa libre se fortalece la democracia y la convivencia civilizada en una sociedad.


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