SALAMANCA. Desde hace unas dos semanas me vengo preguntando qué se le debe haber perdido a Fernando Lugo en Vietnam, para que haya tenido que ir a buscarlo. De lo contrario, no encuentro una explicación racional posible. Pero no solo estuvo en Vietnam sino además visitó el museo que recuerda la larga guerra que mantuvo este país con Estados Unidos.
Dicen que en una oportunidad, los periodistas le preguntaron a Chou En-lai (Zhou Enlai en la nueva grafía), primer ministro de China desde 1949 hasta su muerte en 1976, qué pensaba de la Revolución Francesa y respondió parsimoniosamente: “Aún es muy pronto para poder hablar de ella”. Lugo tendría que haber leído a Chou En-lai antes de dejar escrito en el libro de visitas ilustres de dicho museo que es en los “Estados Unidos donde a los criminales de guerra llaman héroes”. Si esto demuestra el nivel de inteligencia y el grado de formación intelectual que posee una persona que llegó a ser obispo de la Iglesia Católica, no quiero ni pensar cómo deben ser los que no pasaron de ser curas párrocos.
Discutiendo el tema con un amigo español, de Madrid, me dijo que no debía menospreciar a una persona que obligó al Vaticano a aceptar su criterio. “Es decir –me dijo– puso de rodillas al jefe de Estado más poderoso del mundo. No solo no le impusieron ninguna sanción, sino incluso el Papa le mandó de regalo una pluma fuente con el nombre del Pontífice grabado en ella”. Fruto de ese desconcierto ideológico que se desprende de sus discursos, ha dejado para la posterioridad, con su propia letra y firma, aquello que no debe hacer jamás ningún Jefe de Estado. ¿Cómo convencer a los vietnamitas que no todos compartimos sus ideas, ni las de derecha ni las de izquierda, según se le presente la oportunidad y que ni siquiera le hemos votado.
Para coronar su despiste ideológico, apenas llegó a Asunción, se refirió a los acontecimientos de Libia diciendo que: “Ningún tipo de violencia es justificada. Lo hemos dicho siempre. Ningún tipo de violencia o muerte se debe cernir...”. Pues sí señor, hay montones de guerras a lo largo de la historia que han sido necesarias, y las seguirán habiendo. También hubo revoluciones justificadas: la Revolución Francesa, la Revolución Americana, todas las guerras y revoluciones que nos hicieron países independientes, la I Guerra Mundial, la II Guerra Mundial. Si Estados Unidos no lo hubiera parado a Hitler hoy estaríamos todos cantando marchas militares con el brazo en alto. Bueno, quienes hayan podido sobrevivir a Auschwitz y las cámaras de gas y los hornos crematorios. ¿Por qué no condenamos entonces la revolución cubana, hecha por su líder Fidel Castro ya recurrió a la violencia y hubo muchas muertes no solo en la selva sino también contra el paredón?
“Ojalá la racionalidad, cordura, equidad y sobre todo el principio de autodeterminación de los pueblos, que son dueños de sus propios procesos, puedan ser respetados”, dijo Lugo después de lamentar que las Naciones Unidas hayan legitimado los ataques a Libia. Estoy tentado de calificar de payaso a Muamar el Gadafi si no fuera por la crueldad que ha demostrado a lo largo de sus cuarenta y dos años de dictadura, sus calabozos llenos de presos, las salas de tortura en los sótanos de su palacio de Bengasi, los asesinatos, los juicios sumarísimos para condenar a muerte a sus enemigos. Y cuando su pueblo le dijo “basta”, no tuvo empacho en mandar en contra de su propia gente, a la que llamaba “queridos hijos” en sus discursos, o bien “soy vuestro padre que os ama”, el Ejército en pleno, con aviones de guerra, artillería pesada y sus divisiones blindadas.
Procuro estar al tanto de lo que sucede en Paraguay. Pero no vi en ninguna parte que Lugo ni el Partido Comunista Paraguayo, hayan condenado esa masacre y solo se conmuevan por la intervención de la gente que acudió a auxiliar a un pueblo que estaba siendo masacrado por su propio “padre” y que en un discurso transmitido por televisión alertó que recuperaría las ciudades en manos de los rebeldes y que “no habrá piedad para con los terroristas”. Espero, por el buen nombre de todos, que no lleguemos a leer algún día en los documentos filtrados por WikiLeaks, que el Departamento de Estado le haga a su embajadora en Paraguay la misma pregunta que le hizo a su embajador en Buenos Aires: “¿Hay algún comentario sobre el equilibrio mental de la presidenta?”
La noticia impacto, aun cuando muchos rumoraban como posibilidad antes del anunció oficial, Ramón Gómez Verlangiere Vicepresidente del Partido liberal Radical Autentico fue el encargado de hablar con la prensa en nombre de un sector que el lidera, señalando que Fidel Zavala puede ser candidato a la presidencia por su partido, Gómez está trabajando en esa posibilidad, le gustaría que sea de consenso, lo que creemos difícil, en todo caso como el ganadero es afiliado al partido, al igual que toda su familia, puede presentarse a las elecciones a competir con los demás candidatos buscando ser el elegido por el pueblo liberal. La versión de Fidel no se pudo tener porque el mismo se encuentra en el exterior, aunque su hermano Diego, mas conocido que Fidel por la opinión publica, afirmó que su hermano sería un muy buen político.
Sabemos que en un país libre como el nuestro, por mandato constitucional todos los ciudadanos de la república que cumplen con las condiciones impuestas en el código electoral pueden elegir y ser elegidos, tienen también el derecho de presentarse a cargos electivos si así lo desean. Sin embargo y a pesar de estas garantías que brinda la ley suprema de la república, creemos que debemos terminar con la falta de seriedad. No creemos que Zavala tenga meritos suficiente para ser tan siquiera precandidato a un cargo electivo tan importante como el de Presidente, con esto no le restamos meritos en lo personal, se le conoce como una persona trabajadora y exitosa en su rubro la ganadería con prosapia dentro del sector pecuario pero mas de eso nada.
Si esa era la intención de un grupo de dirigentes del Partido Liberal Radical Autentico, le hubieran encargado algunos trabajos de acercamiento a las bases para que la gente por lo menos sepa como piensa, hacer lobby con la dirigencia de base, para que por lo menos conozcan el tono de su voz, antes de soltar la noticia. De otra forma será otro paracaidista más que cae en la arena política, como Cartes en el partido Colorado. No tenemos nada personal contra el ganadero, sabemos sus padecimientos cuando fuera secuestrado por la gente del EPP. Es mas creemos que el mismo Fidel Zavala al ver la magnitud del despropósito desautorizará a los dirigentes que a tambor batiente quiere llevar esta candidatura adelante.
Esto muestra también el gran déficit de formación de cuadros de los partidos políticos, cuan vaciado de contenido están, tanto los tradicionales y los nuevos o vanguardistas. De un tiempo a esta parte por la mediocridad de su dirigencia y la gran ausencia de lideres con capacidad y estatura de estadistas tienen que improvisar buscando en otros sectores, empresariales, militares y hasta en los pulpitos para encabezar su chapa presidencial, la gran cantidad de dinero que el estado facilita a los partidos pareciera que no alcanza para hacer frente con éxito las costosas campañas electorales de nuestra imperfecta democracia, entonces tienen que recurrir a sponsor adinerados que representan grupos de intereses poderosos que imponen candidatos, relegando a los genuinos dirigentes políticos.
La solución del problema del aprovechamiento de las aguas del río Pilcomayo en el lado paraguayo debe contemplar la realización de un riguroso estudio de impacto ambiental. Atañe a la Comisión Nacional del Pilcomayo adoptar las medidas para que, en el menor tiempo posible, se inicie el trabajo científico que permita adoptar decisiones que satisfagan a los sectores involucrados. Lo que tiene que garantizarse es que el líquido llegue a todos en forma equitativa.
Por cambiar de cauce en forma permanente, el Pilcomayo es conocido como un río errante. Históricamente, su itinerario de 2.500 kilómetros -originado en territorio boliviano y compartido en los límites de Argentina y Paraguay- ha conocido innumerables trazados dictados por el capricho de la naturaleza.
La disputa más constante suele darse entre las dos naciones a las que sirve de demarcación fronteriza. Ya sea por la negligencia de nuestro país que no siempre toma las determinaciones que permitan que el agua ingrese de manera suficiente a su territorio, o por las avivadas de los argentinos, el conflicto suele circunscribirse al plano diplomático.
Esta vez, sin embargo, las desavenencias se dan en el lado paraguayo debido a que algunos ganaderos -actuando unilateralmente-, en la cuenca alta del cauce hídrico, han realizado obras de represamiento que conspiran contra la justa distribución de la riqueza natural entre sus beneficiarios.
Una consecuencia inmediata es que, en la cuenca que está debajo de los que han construido obras de retención de las aguas, los productores pecuarios quedan sin la provisión tradicional que les permite desenvolver con normalidad su actividad económica. Obviamente, en términos de perjuicio, el daño causado es considerable.
Esta situación se da en un momento en que el río Pilcomayo sufre una acelerada colmatación a través de sedimentos y el arrastre de palos. Esto incide en su habitual modo de comportamiento en relación al vasto ecosistema de esterales y bañados que alimenta.
Si a la transformación causada por la naturaleza se le agrega la intervención desatinada de los que ante todo miran sus propios intereses, el peligro de causar daños irreparables al Pilcomayo se acrecienta. Y la experiencia dicta que por las agresiones al ambiente se paga un precio muy elevado. Allí están los huracanes originados en el calentamiento global de la Tierra por la emisión de gases de efecto invernadero, sobre todo por algunas de las grandes potencias mundiales.
Ni las canalizaciones compulsivas ni las presiones políticas que se ejerzan en el intento de superar el actual estado de cosas llevarán a un puerto que permita actuar con certeza. Es más: las intervenciones que se hagan al margen de un análisis preciso pueden llevar al empeoramiento de lo que ya llega a niveles alarmantes. Los daños actuales pueden ser mínimos comparados con los que podrían sobrevenir.
Es necesario, por eso, que la Comisión Nacional del Pilcomayo recurra a un estudio del impacto ambiental del río, que permita contar con las coordenadas que lleven a una acción eficaz para el uso racional de su caudal hídrico. De la sabiduría con que sus autoridades actúen en esta coyuntura, depende el futuro del errático curso de agua. Y de los que están en su área de influencia.
Emaña amoóto, me indica un joven pãi señalándome uno de los picos de la Cordillera del Amambay que rodea a la comunidad Jaguatî, al tiempo de untarme en el rostro el uruku, una tinta de tonalidad naranja con la que forma tres puntos en forma de triángulo entre las mejillas y la frente. Aguardamos algunos minutos frente a la entrada del opysy, dispuesta hacia el levante, en tanto el oporaíva realizaba los preparativos para recibirnos según la usanza pãi tavyterã. Los pies descalzos, avanzamos en línea detrás del chamán que agitaba las maracas mientras elevaba las plegarias a la tierra a fin de que nos reciba con benevolencia, nos proteja y que disfrutemos de la estancia. Ya dentro de la casa comunal, nos enseña algunos movimientos con los pies, mientras otros sabios ancianos dispuestos en hilera horizontal en los apyka frente a nosotros observan detenidamente el ritual de recibimiento.
Jaguatî, uno de los mojones del Cerro Guasu, departamento de Amambay, fue el escenario que congregó el II Encuentro de la Nación Guaraní. Yvy Marãe’ÿ Tetã Guarani Mbareteverã que –bajo las consignas de Territorialidad, Autonomía y Libre determinación– se realizó entre el 24 y 26 de marzo a fin de deliberar sobre distintos aspectos que afectan a los pueblos guaraníes en el contexto de la instalación de los Estados en sus territorios ancestrales y, más específicamente, el significado que encierran para ellos los bicentenarios de las repúblicas.
El punto cardinal fue el territorio como elemento fundamental, como tekoha guasu, como ese “todo que existe sobre el aire, la tierra, en el subsuelo. La tierra extensa donde se desarrolla el ñande reko, donde están enterrados nuestros antepasados y donde cobra vida nuestra espiritualidad”.
Así también resaltaron el espacio material del continente, Abya Yala, como un todo indivisible y transfronterizo. En este sentido, Vera Kuaray, Kaiowá, sostuvo que si Ñande Ru hubiera creado los más de 190 países existentes también tendría que haber más de 190 soles. La tierra es una sola y en tal sentido denostó contra el despropósito que implican las trabas burocráticas que se les imponen cuando quieren pasar a uno u otro lado de las líneas ficticias de los países, pues cuando los colonizadores llegaron para matar no poseían pasaportes ni acreditaciones. Por lo tanto, también reclamaron soberanía de desplazamiento y que en tal dirección sus elementos identificatorios les sirvan para trasladarse libremente por sus territorios ahora parcelados por las fronteras estatales, cuya autoridad no reconocen. El punto 5 de las exigencias de la declaración final estipula: “El libre tránsito por nuestro territorio ancestral porque las fronteras no existen para nuestros pueblos porque preexistimos a los Estados”.
En cuanto a los tratados y compromisos, reclamaron el acatamiento del Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales y de las sentencias internacionales, como la de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la restitución de las tierras a los enxet del Chaco. Por extensión, han reivindicado a la política como forma de participación democrática para el avance en la conquista de estos derechos vulnerados por el autoritarismo del modelo económico.
Cabe recordar que el Estado paraguayo ha recibido sanciones por el incumplimiento de este punto. El territorio de los enxet está ocupado por la estancia Loma Verde, de la stronista familia Domínguez Dibb, propietaria también de una red comunicacional desde la que han llamado al exterminio a lo que calificaron como residuo del neolítico en diversos artículos del diario La Nación.
Las denuncias sobre persecución y asesinatos a los líderes en el marco de la lucha por la tierra tampoco faltaron, haciéndose mención específica a los crímenes de los fazendeiros contra los indígenas. En efecto, hace unos meses una aldea pãi tavyterã fue atacada e incendiada presumiblemente como represalia por los informes facilitados por los nativos en la investigación y captura del narco José Martines Mendi Pavão, finalmente liberado, pues la fiscalía “no encontró” elementos suficientes para procesarlo. Por la impunidad imperante acordaron presentar una demanda ante la ONU para exigir un juicio de responsabilidad civil y penal a los matones del Brasil y Paraguay. Igualmente, se expresó un mensaje de solidaridad y adhesión a la comunidad Qom de Formosa, Argentina, por los hechos de desalojo y muerte ocurridos en la Comunidad Primavera, y también a favor de los mapuches, cuyos reclamos están siendo criminalizados en Chile y sus líderes juzgados con los instrumentos de la ley antiterrorista de la dictadura de Pinochet.
Respecto a la cuestión ambiental, hicieron un llamado para el cumplimiento irrestricto de las leyes que rigen en la materia con relación a los cultivos con empleo intensivo de agrotóxicos, que envenenan los cursos de agua, deterioran los suelos, destruyen los bosques y atentan contra la vida misma, produciendo enfermedades crónicas y la muerte. Esto provoca las migraciones hacia zonas urbanas en las que los indígenas no tienen otra opción más que instalarse en condiciones miserables en las calles, las plazas y los semáforos con la mendicidad como única salida para subsistir. Debido a ello han incluido la exigencia de ser consultados y que sus decisiones sean respetadas en los casos en que sus territorios sean afectados por actividades extractivas como prospección de hidrocarburos y minería. Del mismo modo, requirieron la protección de las reservas de agua como el Acuífero Guaraní.
En la declaración final también se apunta a la puesta en práctica de la figura constitucional que reconoce la existencia de los pueblos indígenas como anteriores a la formación del Estado paraguayo y que, en consecuencia, tienen la atribución imprescriptible de organizar su vida de acuerdo a códigos propios, puesto que se “sigue reproduciendo el modelo occidental transculturizador y asimilacionista violando el principio de autodeterminación y autonomía en el desarrollo de pedagogías originarias, saberes y conocimientos propios para la transmisión de costumbres, usos y tradiciones y mantener así nuestra cultura, la ética ancestral y los valores consuetudinarios”, subraya otro ítem del comunicado.
Como ampliación de esto se halla presente, asimismo, el concepto de derechos culturales, según el cual los pueblos tienen derecho a ejercer un control sobre la utilización y/o comercialización de sus conocimientos. Sobre esto refieren: “Protección y respeto al derecho colectivo sobre los saberes, espiritualidad, usos medicinales y demás demostraciones y expresiones de nuestro patrimonio cultural material e inmaterial”. Hay que destacar esta parte, pues empresas como Monsanto que se están instalando en el país algún día podrían venir a decir que patentaron la mandioca o la batata y que sin pagar la franquicia ya no podrán cultivar esos rubros. Lo mismo se aplica a la industria farmacéutica, que explota propiedades medicinales de determinadas hierbas basándose en los conocimientos ancestrales que los nativos desarrollaron al respecto, sin otorgar contraprestación alguna por ello.
En otro capítulo, dado que este encuentro fue organizado por la Secretaría Nacional de Cultura como parte de los festejos del Bicentenario de la Independencia del Paraguay, resolvieron que no hay nada que celebrar, pues “para nuestros pueblos solo fueron 200 años de despojo, discriminación, humillación, avasallamiento, persecución, saqueo y muerte”. Esto debido a que la sociedad nacional dice enorgullecerse de sus raíces, pero desprecia, margina e impide el cumplimiento de sus derechos como personas reproduciendo los mismos paradigmas de la colonia, de acuerdo a lo enunciado por Ángel Vera, del Consejo Guaraní de Paraguay. Igualmente rememoró las cacerías humanas, especialmente contra los aché, durante la dictadura, provocando el genocidio, o los genocidios, de los tantos que hubo. En otra parte de su intervención mencionó el remate de las tierras en el Chaco a la empresa Carlos Casado para la explotación de los bosques de quebracho para la extracción de tanino, desarrollándose en estas tierras una explotación cruel y sostenida.
Asimismo, se debatió sobre la posibilidad de crear una instancia de participación indígena dentro del Mercosur, cuestión que fue rechazada, puesto que la prioridad es fortalecer la organización interna y recién allí se analizaría la posibilidad de participar en los estamentos nacionales e internacionales.
Celso Padilla, guaraní de Bolivia, fue firme en su afirmación al sostener que entrar al Mercosur sería venderse al precio de gallina muerta. Siguió fundamentando su negativa en que el Mercosur es un bloque exclusivamente económico-comercial y que si dentro de los propios Estados miembros no hay competencia ni relación equitativa, por el poder diferencial de los países que lo componen, mal harían los indígenas en integrarse en condiciones sumamente desfavorables que solo garantizarían la pérdida de soberanía en sus decisiones, al quedar supeditados a la voluntad estatal.
Finalmente, frente a las presiones asimilatorias y etnocidas han reafirmado su deseo de seguir siendo lo que son, pues, según expresiones hechas por el tekoruvicha avá-guaraní durante las danzas nocturnas, “takuapu, maraka, ayvu mante ome’ê jeýta ñandéve ñande yvy. Pearã namombarete vae’rã ñande reko”. Solo el bambú ritual, las maracas, las palabras han de restituirnos nuestras tierras. Pero para ello debemos fortalecer nuestro modo genuino de ser.
No fue una gran explosión, pero las manifestaciones del miércoles sirvieron para demostrar lo que se venía.
En cuanto fue pública la decisión de Setama de solicitar del gobierno la ratificación presidencial para la suba del pasaje de colectivo a la rebuscada cifra de guaraníes 2547, muchas voces se alzaron, en lo íntimo y en lo público contra ese despropósito. Y todo hubiese salido de maravillas para los autodenominados “empresarios” del transporte sino es por que, inmediata y espontáneamente, el pueblo asunceno salió a la calle a gritar NO.
Es cierto, no fue una gran explosión, pero las inmediatas salidas de aquel miércoles de noche sirvieron para demostrar lo que se venía.
Un mito: facebook, es cierto que ahí se crearon grupos y eventos contra el alza. Pero a la primera asamblea en la facultad de filosofía la gente que llegó vino convocada de voz a voz o por mensajitos de celular antes que nada. Y a esa asamblea llegó gente que se representaba a si misma o a organizaciones.
Otro mito: una acción de jóvenes y estudiantes. Desde esa asamblea quedó claro que la lucha no era un tema exclusivo de jóvenes o estudiantes, trabajadores, desempleados, activistas de todo tipo estuvieron presentes ahí y, sin desmerecer la importancia numérica y anímica de lxs estudiantes, la lucha fue presentada como un movimiento de todxs lxs usuarixs.
Desde esa misma noche se multiplicaron las estencileadas, pintatas, volanteadas. Circularon originales de volantes y esténciles por facebook y otras redes. Buena parte de la ciudad recibió esta lluvia de información y convocatoria. El mercado 4, ya para la mañana del viernes estaba completamente volanteado.
Surgieron otras convocatorias y llamados, otros -como los encuentros de los sábados en el panteón al alero del Pa’i Oliva- se sumaron a luchar contra esta nueva amenaza a la dignidad y al bolsillos de la gente del Gran Asunción.
Una verdad: Esta lucha se ha realizado preferentemente desde una perspectiva sin partido. Lo que no quiere decir que lxs militantes y los partidos hayan estado fuera de esta lucha. Han estado, y desde el primer momento. Pero la dinámica asamblearia ha permitido que las voces individuales y colectivas se escuchen por sobre y por fuera de las dinámicas propias de los partidos.
Otra verdad: Las asambleas, constantes desde el mismo sábado de la primera marcha, han permitido que se expresen voces nuevas, diferentes y en este caso sí, preferentemente jóvenes y también ha permitido que se exprese una dinámica distinta y urbana de acción: se habla, se discute, se conversa todo el tiempo que sea necesario. Pero no se deja de salir a la calle a manifestarse, interrumpir el tránsito, “cazar chatarras” e interactuar con el pueblo que, sobre todo, espera a las chatarras en las paradas del centro.
La marcha del sábado 19 de marzo marcó el comienzo de esta nueva dinámica y, para ello, fue necesario quebrar algunas convenciones. Desde el panteón de los héroes y por Cerro Corá hasta llegar a Mariscal López y Perú la marcha fue.. convencional. En esa esquina la acción fue adquiriendo otro matiz. Jóvenes encapuchadxs y no hicieron pintatas por las paredes de esa esquina. Se quemó simbólicamente un colectivo de isopor y cartón. Y cuando algunos dirigentes de oenegés acordaron con la policía el fin de la manifestación.. el pueblo simplemente les pasó por alto. Y se hizo retroceder al primer colectivo, y al segundo y al tercero y cuando la policía intento detener a quienes pintaban los colectivos con la consigna “Fuera Chatarras”, el pueblo allí reunido les defendió y libró.
Desde allí y ya en plena cacería de chatarras se subió por Perú hasta el mercado 4. Espontáneamente. Pero en la asamblea de filosofía ese trayecto ya había sido propuesto. La manifestación tomó allí la contundencia de la acción directa.
Un logro: La asamblea se ha potenciado en la acción directa. El accionar directamente contra los colectivos, con fuerza pero sin violencia, el salir a la calle e incidir sobre el cotidiano de casi todxs quienes se mueven por el centro de la ciudad ha multiplicado la capacidad de la palabra de esta asamblea. Y quienes han participado de esta acción han reconocido en sí y en la lucha unida un nuevo potencial y una nueva fuerza. Gente, mucha de ella, que no había tenido este tipo de experiencia. Una lucha emientemente urbana y social.
Otro logro: Con asamblea, acción directa, facebook, redes y multiplicidad de convocatorias se incidió en la coyuntura y se detuvo algo que ya era costumbre en el panorama económico: Setama proponía y el gobierno acataba. Con la salida a la calle, con las expresiones virtuales, con la diversidad de convocatorias, se pudo frenar al gobierno, primero en manos de Franco y hasta ahora, en manos de Lugo.
Este accionar no ha sido fácil ni gratuito. Acostumbrados al dirigentismo, la asamblea debe ratificarse cada vez. No siempre se logra consenso y los métodos propuestos chocan entre si. Anoche la asamblea estuvo a un tris de quebrarse. Prácticas políticas anticuadas frente a otras nuevas se enfrentaron francamente. Por supuesto, a táctica elegida también conlleva riesgos. Ayer uno de lxs manifestantxs fue arrollado por un colectivo que aceleró al ver que se le intentaba detener. Otrxs manifestantes casi fueron heridos por ese colectivo. La policía ha intentado reprimir varias veces. Por suerte, y dentro de los logros, el rescate de lxs compas secuestradxs por la policía ha sido efectivo hasta ahora.
Más logros: Se ha logrado que se discuta sobre el transporte público. Es, por estos momentos, tema de conversación en todos lados. Incluso algunos se han permitido historiar y/o soñar nuestro sistema de transporte urbano. ¡qué vuelva el tranvía! se gritaba ayer y ¡no al subsidio! se grita hoy. El mismo gobierno se ve en la obligación de imaginar soluciones que no afecten directamente el bolsillo de lxs usuarixs. Aunque, un subsidio, nos afectará indirectamente.
Este escrito no puede terminar hoy porque la lucha está sucediendo ahora. En el Panteón hay asamblea y por las calles circulan todavía las chatarras.
Los manifestantes queman simbólicamente una pancarta. Foto: Magalí Casartelli
La incautación de 190 kilos de cocaína de alta pureza (cotizada en 17 millones de dólares) y la detención de tres integrantes de una banda de narcotraficantes con ramificaciones en Hong Kong y Alemania muestra, una vez más, el papel que nuestro país juega en el tráfico internacional de drogas. A su ya conocido rol como uno de los mayores productores de marihuana del continente, a Paraguay hay que incluirlo también entre un país de intenso tránsito de otro tipo de sustancias, como la cocaína. Este último operativo –realizado, dicho sea de paso, por el Departamento de Antinarcóticos de la Policía sin intervención de la Secretaría Nacional Antidrogas– evidencia además que existen grupos de narcotraficantes que eligieron nuestro país como punto de salida de la droga rumbo a otros continentes. Según las investigaciones, la cocaína en cuestión es de origen colombiano, pasó por Perú y Bolivia, hasta el Puerto Suárez, frente al departamento de Alto Paraguay.
Esta nueva ruta, por vías terrestres o fluviales, vino a sustituir a los transportes aéreos debido al fuerte aumento de los controles en los cielos, especialmente por parte de la aviación brasileña.
Si bien esta operación ha sido un golpe muy duro al narcotráfico, no caben dudas de que éste continúa actuando y quizás en proporciones cada vez mayores en nuestro país. No solo se constata el tránsito de grandes volúmenes de droga a través de Paraguay sino también la capacidad que tienen estos delincuentes de adaptar eficazmente sus métodos y rutas en función de evadir los controles y a las fuerzas de seguridad. Es necesario tomar nota de estas señales, antes de que el narcotráfico crezca todavía más en magnitud de envíos, influencias, capacidad operativa y potencia de fuego. El tráfico de drogas y las organizaciones transnacionales que lo promueven y administran son uno de los mayores peligros para la democracia. Allí están los ejemplos de Colombia y México, países en los cuales el combate a los narcos es ya de vida o muerte para la institucionalidad y la convivencia democrática.
Muy particularmente México –nación hermana hoy desgarrada por una violencia que no cesa– enfrenta un tiempo decisivo en el que se verá si la sociedad y el Estado son finalmente capaces de imponerse a los muchos y poderosos carteles que actúan en su territorio. Para llegar a esa etapa son precisas fases previas, sin embargo. Estas fases pueden resumirse en un solo concepto: el progresivo apoderamiento por parte de los narcotraficantes de las instituciones públicas por la vía del soborno y el amedrentamiento, pero sobre todo a través de la inyección de dinero en la política. El financiamiento de candidaturas –de cualquier partido o ideología– es un paso obligado en el proceso de expansión del negocio de las drogas. A medida que aumentan la actividad y los intereses de los traficantes se va tornando cada vez más útil para ellos contar con cobertura y respaldo en el ámbito de la política.
Como un virus, el crimen organizado se va infiltrando en el aparato institucional debilitándolo y corrompiéndolo hasta que no queda nada de él más que la fachada. De ahí la necesidad de transparentar decididamente el origen de los recursos con los que se solventan las campañas y los movimientos políticos en nuestro país.
El Gobierno va acercándose a los tres años en el poder. La semana pasada asistimos a una movilización social y pública de considerable magnitud. La tendencia empieza a cambiar. El foco de las protestas ya está centrado en la gestión gubernamental. Los desaciertos de su política, traducidos en su inacción y demagogia ante las demandas sociales, ya crean tensiones. Pero lo importante es que, ante la falta de gobernabilidad, el pueblo empieza a reaccionar.
Una fuerza social que apoyó al presidente Fernando Lugo es la de los campesinos, los desheredados del interior. Al parecer, comprenden con desilusión que la reforma agraria terminará en simple promesa, en una cínica campaña electoral.
Pero, al margen de las cuestiones políticas e ideológicas, el Paraguay no puede continuar con la inmensa concentración de tierras. Que el 1% de la población posea más del 80% de las propiedades es una aberrante inequidad. Pero, sobre todo, un factor que agrava la pobreza, la deforestación y la destrucción del medio ambiente.
La orientación mundial redujo la extensión del espacio de producción agrícola-ganadera. Pero registra un considerable aumento de la productividad. Y señala, sobre todo, una política de soberanía alimentaria. Lo que pasa es que el éxodo rural es irreversible. Frente a esta tendencia, los estados han buscado un desarrollo integral y mejorar la calidad de vida para todos.
En nuestro caso, la migración rural-urbana se convierte en un caos. En un paisaje donde reina la precariedad absoluta y, al mismo tiempo, la especulación más despiadada. Al hacinamiento se junta la falta de infraestructura. Frente al aumento de la población periférica no hay respuesta a la demanda de trabajo. Y los servicios de educación y salud son insuficientes y malos.
La única respuesta del Estado -en especial de este Gobierno- es aumentar la dotación policial. Vale decir, que su política es combatir el efecto y no la causa. Intención, más bien, porque la violencia y la criminalidad crecen. Algunos estigmas del régimen fascista siguen vigentes, pese a la transición democrática. La razón obliga a pensar en la reducción de la pobreza.
Al no desarrollar la infraestructura, lo obvio es castigar a los ciudadanos a sufrir un pésimo transporte, hoy totalmente privatizado. Y quienes manejan este medio sí tienen una influencia política. Además, forman corporaciones, que sirven para presionar. Pero la paciencia del pueblo ya no puede dormir en el silencio. Las protestas sociales toman las calles.
Pero, entonces, los conflictos se agravan y agravarán. El círculo del descontento se amplía e incorpora a terceros, que sienten la agresión contra su derecho de libre movilidad. El espiral va en aumento y da cuenta de la ausencia de gobernabilidad.
Gobierno significa aparato de servicio legítimo para emplear los medios y recursos del Estado con arreglo al interés del bienestar general. Una parte del pueblo ya entiende esto a medida que el desorden le afecta, pero no el actual régimen. La tensión se incrementará si seguimos con la inutilidad, la improvisación y la demagogia de esta Administración.
Puede revertirla si jerárquicamente comienza a demostrar contracción al trabajo, seriedad y eficiencia para ofrecer soluciones. Pero si ante la crítica quiere un cerco electrificado para los periodistas, al país solo le queda aprender a arreglar sus problemas pese al Gobierno que tiene.
Los proyectos anunciados recientemente por el presidente del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), ingeniero Eugenio Alonso, son los básicos para toda intención política sincera, real y práctica de solución del problema de distribución de tierras agrícolas en nuestro país.
Los proyectos son: un censo rural de colonias y lotes ya adjudicados y su estado actual; licitaciones para compra de tierras para futuros asentamientos; y construcción de obras públicas básicas y servicios para los mismos.
De estos temas se estuvo hablando durante décadas en nuestro país, en plena conciencia de que solamente con la concreción programada y eficiente de estos pasos previos podría alcanzarse una reforma rural efectiva, y llegar así a la tan manoseada y trillada “reforma agraria”, haciendo, de paso, que este gastado término dejara de ser un simple eslogan de doctrinas y propaganda política electoralista para convertirse en lo que nunca debió dejar de ser: un objetivo concreto y mensurable para el trabajo de los técnicos al servicio del Gobierno del Estado.
Hay ejemplos cercanos que pueden ilustrar y aconsejar a los que tienen que desarrollar estos proyectos. Desde hace muchas décadas Argentina y Uruguay no tienen problemas de campesinado sin tierra o de tierra laborable sin nadie que la trabaje. Brasil los está solucionando pausada pero gradualmente, a base de metodología, técnica moderna y eficaz, sin permitir que el clientelismo partidario, religioso o de otra índole inficione y frustre el éxito del proceso.
Si es cierto que en el Paraguay los campesinos sin tierra no alcanzan la cifra de cien mil, significa que estamos ante un problema que está lejos de ser verdaderamente grave y, menos aún, insoluble. En la Región Oriental de nuestro país existe actualmente tierra agrícola laborable suficiente para este número de campesinos, y aún para más; las dificultades vinculadas al caso son de otra índole: obtener los recursos económicos, elegir el procedimiento correcto para adquirirla y distribuirla, e impedir que la corrupción y el clientelismo lo vicien.
Para lograr este último fin es importante contar con la información acerca de quiénes ya recibieron tierras del Estado anteriormente y las perdieron por abandono, vendieron sus derechos sobre ellas o las mantienen ociosas por ineptitud o impericia. Estas personas nunca más deben recibir lotes agrícolas, más aun sabiéndose que habrá muchas otras que las están esperando y tienen condiciones para hacerlas productivas.
Además, hay que tener en cuenta que, aún adquiriendo inmuebles y produciendo lotes en la medida suficiente para satisfacer la actual demanda social de ellos, dentro de 10 ó 20 años habrá una nueva generación de jóvenes campesinos “sin tierras” que planteará nuevamente el problema y presionará por su solución. Es necesario prever para ellos una reserva adecuada o generar condiciones para crear abundantes fuentes de trabajo en el interior del país.
No obstante, tenemos que lamentar no estar sintiendo en este momento exultante entusiasmo ante estos anuncios, por cuanto lo hemos escuchado tantas veces en el pasado reciente, para luego ser seguido de silencios de años, que no queda más que expresar el optimista deseo de que esta no sea otra ocasión en que tan estupendos proyectos queden flotando en el discurso político electoralista.
El actual Gobierno tiene en sus manos concretar anhelos tan antiguos; posee acceso a los recursos económicos indispensables, dispone de personas adecuadas para ejecutar los proyectos y tiene suficiente tiempo para darles inicio, pues aunque no alcance a verlos concluidos, la historia le asignará el mérito singular de haber puesto la piedra fundamental para la construcción de un porvenir próspero, exento de las frustraciones del largamente postergado y conflictivo ámbito rural paraguayo.
Con 100.000 desempleados en 2008, los inmigrantes ecuatorianos en España representan, tras la marroquí, la segunda comunidad más afectada por la crisis.
Desde 2005 hay en España cerca de 80.000 ecuatorianos menos. Volver a su país supone para muchos la única vía de escape.
Volver a un país que ya no es el mismo, dejar otro en el que se han dejado la piel, volver sin nada.
*Segun el informe " Inmigracíon y mercado de trabajo", Ministerio de Trabajo e Inmigración y la asociación Rumiñahui
Graficos:Chiqui EstebanVideo y fotografía:Caroline Ventézou
El sábado 27 de marzo de 1999, Paraguay lloró sangre. Siete jóvenes muertos, centenares de heridos y un país indignado por lo que vio en las imágenes de la televisión y los diarios: La Policía reprimiendo sin parar, con sus cascos azules golpeando, sub-oficiales utilizando petardos y la Agrupación Montada bastoneando a jóvenes, mujeres y ancianos.
Pero la resistencia fue mayor. La muralla humana contra la barbarie homicida, ciudadanos indefensos que se pusieron en frente a las balas asesinas, manifestantes que cayeron en medio de la humareda, personas que fueron blancos móviles para aquellos que desenfundaron sus armas para asesinar a su pueblo.
Víctor Hugo Molas, Manfred Stark, José Miguel Zarza, Henry David Díaz, Armando Espinoza, Tomás Rojas y Cristóbal Espínola son los mártires que cayeron. Coraje, valor, resistencia, dignidad. Paraguayos.
El país no durmió, y Asunción amaneció con un aspecto dantesco. La capital quedó con sus calles regadas de destrozos, vehículos calcinados, vidrieras rotas y la sangre joven esparcida por doquier.
Alrededor de las 13 horas, continuaba el proceso de destitución en el Congreso. Los abogados del presidente Raúl Cubas Grau impugnaron el proceso del juicio político por considerarlo ilegal. En tanto, el comandante de la Policía, Niño Trinidad Ruiz Díaz fue destituido por los enfrentamientos del viernes.
Vea en estas imágenes los destrozos en la capital, la movilización ciudadana que continuó firme, y las declaraciones alrededor del juicio político a Cubas.
Casi todos los dirigentes políticos que hablaron sobre el tema dijeron que estaban a favor de la inscripción automática de los ciudadanos en el Registro Electoral. Los diputados aprobaron de entrada el proyecto en general señalando la necesidad y las virtudes de la propuesta legislativa. Llegó el momento de estudiar en particular y, primero, no hubo quórum y, segundo, la mayoría votó en contra de analizar el tema y chutaron la pelota a las calendas griegas. Un ejemplo más de que se dice una cosa y se hace otra.
El “hagan lo que yo digo, pero no lo que yo hago” es una práctica antigua en nuestra sociedad. Frente a las cámaras de televisión, los micrófonos y los flashes de los fotógrafos, todos somos grandes demócratas y líderes ejemplares, dignos de dar clases de educación cívica incluso a los parlamentarios europeos. Výro rei la Lincoln y Mandela. Para más, si el que habla es medianamente inteligente y es pico de oro, ahí ya tendremos a la democracia personificada.
Pero la cruda realidad diaria nos muestra hechos distintos, a veces contradictorios, con lo expuesto en público. Quien denuncia casos de corrupción cobra ilegalmente dos o tres salarios públicos. Quien pregona la política como servicio al pueblo colocó 50 “planilleros” en la Justicia Electoral. Quien llegó al poder para combatir los negociados y restaurar la honestidad administrativa compró miles de kilos de coquitos al triple del precio del mercado. Quien preside un poder del Estado hace subvalorar todas sus propiedades para pagar menos impuestos. El entonces presidente Lula prometió revisar el Tratado de Itaipú y luego se olvidó del tema.
La enorme lista incluye no solo a políticos. Los taxistas encargados de transportar a personas no quieren someterse a una verificación técnica de sus vehículos. Los guardiacárceles introducen celulares, bebidas alcohólicas y damas de compañía para los presos VIP. Muchos policías andan uniformados correctamente de día y se transforman en oscuros robacoches por la noche. Algunos educadores que se llenan la boca con su gran tarea de formar a los niños en valores, en la clandestinidad abusan sexualmente de los menores. Algunas madres “aman” tanto a sus hijos que no pueden separarse de ellos y los usan como ganchos para pedir limosnas frente a los semáforos.
La única verdad es la realidad, han dicho grandes pensadores. No debemos olvidar esta frase surgida de la dura experiencia cotidiana. En la práctica significa que no importa nada lo que dicen los dirigentes públicos, las bellas palabras de los discursos o mensajes escritos. Lo único que nos debe interesar es ver qué hacen. Por sus frutos los conoceréis. Las palabras las lleva el viento en tanto los hechos cercenan nuestros derechos, nos excluyen injustamente o castigan nuestros bolsillos.
Cuando un juez proclama que va a impartir justicia, atención con los afectados que la vara puede castigar a los buenos y liberar a los malos. Cuando un legislador dice que quiere mejorar y democratizar los medios de comunicación, cuidado, quizás lo que busca es silenciar a los que lo critican.
Las palabras y los escritos siempre nos prometen el cielo y la felicidad eterna, pero las acciones concretas de las personas colocan piedras y espinas en nuestro camino.
La serie documental “El Día que Volvieron” tendrá cinco capítulos que serán emitidos por el Canal 9, desde el 1 de mayo.
Por Jimmi Peralta.
Desde el próximo 1 de mayo, en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia, José Gaspar Rodríguez de Francia, Bernardino Caballero, Eligio Ayala, Francisco Solano López y José Félix Estigarribia, se someterá a la aguda interpelación periodística de Benjamín Fernández Bogado, en el marco de la documental de 5 capítulos impulsado por Fusión Creativa, y que la realización de El Tendedero. Benjamín Fernández Bogado explica parte del trabajo que se presentará a través del SNT, destacando algunos detalles históricos, y planteando una crítica a la televisión actual.
–¿Cuál fue la dinámica en la elaboración del guión y del cuestionario? –El trabajo de elaboración histórica del guión ha sido obra del Dr. Erib Campos Caballero, al que hemos aportado visiones y aspectos de la personalidad de las cinco figuras escogidas que creíamos importante para elaborar un perfil del héroe, una dimensión humana del personaje y un contexto histórico en el que desenvolvió su tarea. Hemos adaptado los hallazgos del historiador a un lenguaje televisivo que permita ganar en dinamismo y alcance una dimensión más verosímil.
–En la disyuntiva de propiciar una celebración del bicentenario enfatizada en la cuestión artística o, en el revisionismo histórico ¿Cuál de estas aristas considera una necesidad más urgente de paliar? –Ambas. No encuentro ninguna contradicción entre lo que sugiere el Bicentenario como momento que nos interpela sobre lo que somos, nos ayuda a develar nuestro destino y por sobre todo nos alienta a recuperar valores sobre los que construir una patria más justa, decente y próspera para todos. Observo que el tamaño de la celebración y los buenos deseos no se ha compadecido ni con la planificación ni con la tarea de llevarla adelante de la mejor forma. Estoy preocupado que estando sobre la fecha principal, el año esté siendo desperdiciado en inútiles querellas particulares entre organizaciones, como parece haber sido desafortunadamente el patrón de conducta de nuestra gente.
–¿Considera, que la falta de al menos un programa que estimule algún tipo de análisis, social, político, conceptual, científico, o histórico, en la TV abierta nacional, es un proceso que tiene vuelta atrás? –Creo que la televisión está en deuda con la gente, hemos frivolizado lo serio y en su camino el espectáculo se ha convertido en la única herramienta para atraer televidentes. Hoy en ese camino los que se desvisten ante las cámaras se asustan de los escasos niveles de confiabilidad que alcanzan sus programas de noticias o la escasa credibilidad que despiertan. El degollado asustado de la soga. Hay una subestimación de la gente y se cree que lo único que vende es el morbo y lo frívolo y, creo que eso no se compadece con los millones de paraguayos que esperan programas de calidad que despierten su imaginación, estimulen su comprensión y fortalezcan su compromiso con los temas que en realidad construyen un país.
–Tanto para el ámbito intelectual, como para el ciudadano común ¿Qué aportes lleva a la pantalla “El día que volvieron”? –La posibilidad de hurgar en lo que somos, en los líderes que tuvimos, en la manera que tomaron sus decisiones. Pero por sobre todo la interpelación que el programa nos hace como protagonistas de un país singular y distinto en el mundo.
–¿Qué personaje redescubrió en este proceso de producción? ¿Qué cree que quedó pendiente o por decir? –Eligio Ayala para mí el gran héroe civil de este país junto con Carlos Antonio López -que me hubiera gustado incluirlo en la serie-, desafortunadamente en esta primera etapa solo fueron 5. Hay unos personajes interesantes como Eusebio Ayala, el Cnel. Franco, el héroe de Campo Vía, los generales Morínigo, Stroessner o Rodríguez que también hubiera sido interesante “entrevistarlos” para la historia del futuro.
“Dejar nuestra huella”
“La idea surgió hace un buen tiempo entre los que conformamos el equipo creativo de Fusión Creativa, Jorge y Daniel. Motivados por el hecho de querer dejar nuestra huella en este época especial para el país. Intuíamos que este año iba a ser un año de profundo rescate de nuestra historia y con una exposición nunca vista ni vivida por la mayoría de los paraguayos”, señala el creativo de la agencia Fusión Creativa, Delfín Peña.
La presentación en pantalla de un producto se enmarca dentro de lo cotidiano de la labor de Fusión Creativa, sin embargo esa práctica sostenida por lo general dentro de un impacto sensitivo con el televidente, buscando posesionar una idea o producto en 30 segundos. Una serie documental como la que será presentada rompe los esquemas de las publicitarias, y abre nuevos paradigmas dentro del rubro.
“El 'Día Que Volvieron' para nosotros es esencialmente una herramienta mágica, a través de la cual podremos aprender y comprender a estos 5 personajes. Por primera vez entendemos que este año poner a la historia al alcance de casi todos y se han ventilado una serie de sucesos que anteriormente eran conocidos o muy superficialmente por la gran mayoría”, agregó Peña.
El Banco Central sigue planteando el tema de la inflación y la cosa se está poniendo peliaguda. Para frenarla, ha subido la tasa de interés de las letras de regulación monetaria y ha levantado el encaje legal. Las letras son papeles que les vende el Banco Central a los bancos comerciales, y dado que son de riesgo cero, cuando las tasas de estos instrumentos son lo suficientemente elevadas, los bancos prefieren comprarlas antes que colocarles créditos a las empresas o a las personas. El encaje legal, por su parte, es una porción de todo lo que se coloca de ahorro en los bancos por parte del público y que debe ser depositado en el BCP y no puede ser utilizado para préstamos. Ambas medidas tienen por objeto retirar dinero del mercado, porque mayor cantidad de dinero representa una presión sobre los precios.
¿Por qué toma el Banco Central estas medidas? Es que la inflación, que mide el incremento de precios, ha superado los valores que la autoridad monetaria se había puesto como meta. El análisis del BCP es que con la cantidad de dinero que había en el sistema, producto de las correctas medidas del BCP para enfrentar la crisis en el 2008 (lo contrario de ahora: bajar las tasas y bajar el encaje), y el crecimiento que hubo, había una fuerte presión para que los precios suban. Es que el crédito venía subiendo muy rápido y lo que se busca es frenarlo. Y este análisis también es correcto.
¿Cuál es el problema, entonces? Es que la inflación ha venido subiendo, lo que nos dice que las medidas que se han tomado han sido ineficientes: desde octubre, en que se empezaron a tomar estas medidas, la inflación ha subido 7,1%. Pero, ¿por qué han sido ineficientes? Un primer motivo es que la inflación es de oferta. Lo que sube son fundamentalmente los alimentos: se incrementaron casi 20% en un año, mientras que los demás bienes lo hicieron menos del 5%. Es que hay escasez de alimentos porque falta hacer crecer aún más la producción, no sólo en Paraguay sino en todo el mundo, y el Banco Central no puede hacer nada al respecto.
El otro problema es que el Banco Central se equivocó grande en la tasa de crecimiento del año pasado: a fines del 2009 había dicho que Paraguay iba a crecer 3% y terminó creciendo 14,5%. Ese es un error del ¡489%! Si uno cree que la economía va a crecer poco, por ejemplo 3%, es plausible darle incentivos monetarios para fomentar el despegue: tasas de interés bajas, encaje legal bajo. Pero si cree que va a crecer mucho, por ejemplo 10%, va a monitorear los incentivos monetarios que tiene y va a empezar a sacarlos con moderación. Porque si la acción no es moderada, se afecta el crédito y al afectarse el crédito, bajan la inversión y el empleo, y se frena la economía.
Moderación fue la actitud con la que subieron sus tasas países de la región a los que les está yendo bien. Desde mayo del año pasado a la fecha, Brasil subió sus tasas de referencia casi 24%, Chile 700% y Perú 133%. En ese mismo periodo, Paraguay subió ¡2.464%!
El problema hoy es que los bancos están cobrando sus créditos y no están concediendo porque se tienen que hacer de caja para cubrir el encaje legal que hay que depositar el 1º de abril, y por esta razón no quieren dar créditos.
Hay que ser conscientes de que la inflación va a bajar por una de dos razones. O porque la producción de los distintos alimentos crece, lo cual es muy posible dados los resultados que se están empezando a ver en las campañas agrícolas, sobre todo del Mercosur, o sencillamente porque el precio de estos no puede subir más porque ya está en su techo.
Ante estas perspectivas, lo que nos falta es matizar la política y tranquilizarnos.
Mientras la gestión política no ayude a disminuir la inequidad social, los políticos serán el mayor peligro para el sistema democrático.
Por Oscar Ayala Bogarín
Paraguay es un país bendecido que tiene la fortuna de tener un clima benigno, sin huracanes ni terremotos, decía un amigo oriental en el transcurso de una cena en donde se estuvo comentando la tragedia que sacude al pueblo japonés. "Sí, pero tiene a políticos", le espetó, entre sarcástico y fastidiado, uno de los comensales paraguayos.
La acotación podría tomarse como un chiste o como el resultado de ese eterno negativismo o pesimismo que rodea a los habitantes del Corazón de América. Sin embargo, a juzgar por lo que la clase política está haciendo -o deja de hacer-, los efectos de la gestión política son tan dañinos como los terremotos o el tsunami japonés.
Las condiciones están dadas para convertir al Paraguay en un país rico económicamente y más justo socialmente. Existen sectores -precisamente no vinculados a la clase política- que están haciendo un formidable esfuerzo para posicionarnos positivamente en el mundo. No obstante, la riqueza que se produce no consigue reducir sustancialmente la inequidad.
Todo lo contrario, la brecha entre ricos y pobres tiende a agrandarse.
Las estadísticas oficiales hablan de una reducción de la pobreza en un 2,2 por ciento en un año extraordinariamente positivo como lo fue el 2010, pero esos índices contrastan con la ampliación de los cinturones de marginalidad en las ciudades del Área Metropolitana y de algunas capitales departamentales, con el aumento de niños en la calle, de limpiavidrios y de cuidacoches.
La clase política tiene que conseguir que ese crecimiento económico del 14,7 por ciento (el mayor incremento de PIB de toda América y tercero en el mundo) tenga continuidad y, sobre todo, fluya hacia los sectores más desposeídos.
No es posible que en un país que podría vivir sin petróleo gracias a la energía eléctrica que produce, su economía tenga que estar supeditada a los vaivenes del precio del crudo o a la ineficiencia de su endeudada petrolera.
Mientras la gestión política no ayude a disminuir la inequidad social, los políticos serán el mayor peligro para el sistema democrático y para la obtención del bienestar general.
Los líderes más lúcidos de los partidos políticos -que los hay- deben ser conscientes de que urgen reformular la gestión y actuar en consecuencia para salvar la democracia y evitar eventuales eclosiones sociales.
Es el momento de refundar la República. Lo que la clase política está haciendo es refundirla.
Por Luis Saguier Blanco Past President del Club de Ejecutivos del Paraguay
Los analistas privados pronostican que la economía superará este año el crecimiento previsto por el Gobierno de 4% para el 2011, situando dicha cifra más hacia los niveles del 6% o 7%. En otras palabras, el poder adquisitivo y la demanda como un todo han venido felizmente creciendo durante todo el 2010 y se espera lo mismo para este 2011.
El problema de Paraguay es que no se ha preparado para este crecimiento. No hay cemento ni electricidad. No hay buques transportadores de nuestros productos de importación y exportación ni dragas para asegurar un tránsito de todo tiempo. Tampoco hay calles que soporten la cantidad de vehículos que circulan por nuestras avenidas, y ni siquiera desagües pluvial y cloacal que den abasto a la expansión edilicia.
No hay logística, o se encuentra totalmente colapsada. En su ausencia hay aviones repletos de carga y precios del transporte subiendo por las nubes. No tenemos un aeropuerto ni otras vías de acceso para nuestros productos de exportación e importación porque hemos sido incapaces en viabilizar la conexión a Chile y así utilizar los puertos del Pacífico en lugar de depender de Argentina o Brasil. No tenemos escuelas públicas, ni salud pública que dén abasto a la demanda de servicios medianamente razonables. Y no hemos avanzando en educación, mientras la corrupción da la sensación de ir en aumento.
Por todo lo mencionado, el crecimiento económico es entonces un problema de oferta. No tenemos esa oferta que pueda proveer bienes y servicios a esa demanda que no es otra cosa que el aumento del poder de consumo, cuando una economía crece. Convengamos en que es intolerable un Estado inútil y obeso al gastar en cosas superfluas y en planilleros. Pero el problema no es solo ese, sino que el Estado tampoco permite la iniciativa privada para solucionar estos cuellos de botella. La falta de liderazgo y de visión de las soluciones a estos problemas no son privativos del Poder Ejecutivo, sino que el Parlamento acompaña dicha miopía con proyectos corplacistas, que en nada colaboran con la misión de llevar el crecimiento económico al bienestar económico.
Como surge de este análisis, Paraguay podría sostener por décadas un crecimiento económico del 9% o 10%, que nos permitiría en 7 u 8 años reducir la pobreza a niveles compatibles con el Mercosur. El problema es que como la infraestructura no está preparada, como no tenemos esa oferta que mencionamos, queda una sola cosa por hacer: "bajar la demanda". Es decir, disminuir el poder de consumo de la gente hasta los niveles (bajos) que vuelvan a equilibrarla con la oferta.
Triste, muy triste, pero cierto. El Banco Central no tiene otra opción. No se hicieron las reformas, el aparato Estatal sigue creciendo a expensas del pueblo que reclama salir de la pobreza. Para eso debemos mantener los altos niveles de crecimiento, pero el Estado no hace ni deja hacer. Este es el círculo vicioso que nos ha atrapado hace por lo menos 20 años.
Es muy doloroso volver a bajar el poder adquisitivo de la gente subiendo las tasas de interés porque no tomamos en serio la solución de estos "inhibidores" del crecimiento económico.
Si queremos realmente sacar a nuestros compatriotas de la indigencia, y sabiendo la inutilidad y negligente evolución del Estado, entonces hay que facilitar al sector privado que invierta y nos permita llegar a esos niveles de oferta de bienes y servicios compatibles con el aumento de la demanda. Solo con inversión podremos lograr el crecimiento adecuado que traslada los beneficios a los más pobres y busca el bienestar de nuestro pueblo.
Con todo el respeto imaginable que el ex presidente Lula se merece, quisiera, con la timidez y humildad que caracteriza a los paraguayos, comentar la impresión que sus palabras, reproducidas en ABC Color del 24 de marzo pasado, pronunciadas en el Carmelitas Center, produce en lectores libres, despojados de la obligación protocolar de aplaudirle, aun cuando no se esté de acuerdo con sus ideas.
Tal vez sería de mal gusto e inoportuno recordar que en el Nº 298, de setiembre del 2009, en la Revista Acción de los Jesuitas del Paraguay fue publicado un artículo de quien suscribe, bajo el título: “Debemos prepararnos para el conflicto jurídico con el Brasil”, en cuyo párrafo inicial decíamos: “Sería quizás muy osado imaginar que Luiz Inácio Lula Da Silva haya venido al Paraguay con la idea de desarticular, desmontar el dispositivo intelectual, jurídico y técnico que el presidente Lugo, la Comisión de Negociación de Binacionales Hidroeléctricas, los periodistas y la opinión pública fueron formando como un ventarrón en el horizonte, nunca visto en torno a ideas de interés nacional”.
Luego de lo transcripto seguía el desarrollo de ideas muy similares a publicaciones recientes del suscrito empecinado en la nulidad de las cláusulas del Tratado de Itaipú con que el Brasil volcó los dados y permitió que el Brasil lleve para sí todo el dinero generado por la presa de ITAIPU, con excepción de una “propina o contribución”, como calificó posteriormente su heredera, hoy Presidente del Brasil, señora Rousseff.
Ahora regresó el señor Lula y nos da consejos para la redistribución de la riqueza, o la reducción de las desigualdades, al par que por iniciativa de un conocido ministro izquierdista vienen consejeros europeos muy bien pagados a darnos clases sobre nuestra baja carga tributaria, la necesidad de imponer nuevos impuestos, etc.
Creo que el Paraguay está en un “baile de chicas feas” como definía a la política el inolvidable amigo Enriquito Riera Figueredo. Tenemos que aprender a bailar con ellas, pero dejar en claro algunas precisiones indispensables.
Los paraguayos no debemos tolerar más los malos gobiernos, ni los gobiernos grandes, porque ellos quieren el dinero para multiplicar los “cargos” como se llaman aquí los empleos ocupados por burócratas encargados de poner peros a toda iniciativa productiva.
La peor peste que nos han legado “los que sabemos” es la burocracia dirigida, por lo general, por mediocres que se autoendiosan para que su poder sea mayor y más duradero.
No creo que exista en el mundo pueblo alguno que sepa más que el paraguayo trabajador de todo cuanto antecede, pero curiosamente nos callamos y permitimos que los socialistas (así se llaman) sigan buscando la “reelección” del amo de turno, antes de ahora y ahora.
Todo el inentendible lenguaje de los partidarios de las sábanas (en política) no significa otra cosa que más Lula, más consejeros, más técnicos y por sobre todo, más mentiras.
Quiera la Naturaleza o Dios, que se acaben los “no diestros”.
Se conmemora hoy el vigésimo aniversario del Tratado de Asunción, suscrito en nuestra capital el 26 de marzo de 1991 por los presidentes Carlos Saúl Menem, Fernando Collor de Mello, Andrés Rodríguez y Luis Alberto Lacalle Herrera. Tanto en Argentina como en Brasil, Paraguay y Uruguay se realizarán actos alusivos a la fundación del Mercado Común del Sur (Mercosur); pero es sobre todo aquí, cuna del proceso integrador, donde tendrán lugar las principales recordaciones. Para los paraguayos, sin embargo, los eventos no tienen por qué revestir un carácter de celebración; poco o nada hay para festejar.
Ningún júbilo podría exteriorizarse cuando ni siquiera el primer artículo del tratado ha sido puesto en práctica. Allí se expresa que el Mercado Común implica: “La libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países, a través, entre otros, de la eliminación de los derechos aduaneros y restricciones no arancelarias a la circulación de mercaderías y de cualquier otra medida equivalente”.
Que la libre circulación de bienes no existe y que las restricciones no arancelarias no han sido efectivamente eliminadas es para el Paraguay una realidad cotidiana en los puestos fronterizos. Es más, a fines del año pasado, nuestro país fue sometido a un ultrajante bloqueo de su comercio exterior por parte de un grupo de sindicalistas argentinos, envalentonados por un mal disimulado apoyo de las más altas autoridades de su país, en lo que ha constituido un hecho que afrentó a nuestra soberanía nacional y que amenaza con repetirse en cualquier momento.
En su parte introductoria, el mismo artículo señala que “los Estados Partes deciden constituir un Mercado Común, que deberá estar conformado al 31 de diciembre de 1994”. Pues bien, veinte años han pasado ya de la firma del tratado y dieciséis de la fecha mencionada, y sin embargo el mentado Mercado Común no existe. Hoy el Mercosur constituye solamente una unión aduanera imperfecta, plagada de contradicciones y trabas que lo dejan muy distante del proyecto original.
Por lo demás, no existen las mínimas condiciones para que la creación de tal Mercado Común pudiera concretarse, puesto que el socio principal del bloque, Brasil, nunca ha demostrado su disposición a aceptar ni a incorporar al proceso de integración el principio de supranacionalidad, requisito indispensable para pensar en una real consolidación del Mercosur.
Es preciso decirlo con toda sinceridad: el Mercosur constituye actualmente una estructura burocrática onerosa e inservible, sin ningún tipo de incidencia favorable en la vida de los más pequeños: Paraguay y Uruguay.
Además del perjuicio económico y comercial que representa para nuestro país, el Mercosur ha significado la limitación de nuestra potencialidad, ya que nos impide celebrar acuerdos bilaterales con otros países o grupos de países, cercenándonos injustamente la posibilidad de expandirnos en términos comerciales, de captar nuevos mercados y de ampliar nuestro horizonte internacional, tal como sucede con otras naciones de Sudamérica, fundamentalmente en Chile, Perú y Colombia.
Nuestros presidentes, sin embargo, en vez de priorizar el proceso económico-comercial en sí mismo, han privilegiado la construcción política del bloque, mediante la creación de organismos tales como el Parlamento del Mercosur, otra institución absolutamente también inservible y onerosa, que no significa ningún avance en términos de integración. Con esa medida pretendieron imitar el modelo de la Unión Europea, pero olvidaron que las instituciones comunitarias no surgieron ni fueron fortalecidas sino hasta después de la consolidación del mercado común.
El desvarío ha llegado incluso a niveles inusitados, porque ante este panorama de declive y falta de consolidación del proceso en sí mismo, se ha optado por la equivocada vía de la ampliación del bloque, pretendiendo incorporar al mismo al régimen del gorila Hugo Chávez, perseguidor de la empresa privada en Venezuela, el cual adoptó, imitando a Cuba, un sistema económico que es diametralmente opuesto al libre comercio y el mercado abierto, que se supone es el objetivo del Mercosur.
En medio de todas estas profundas y agudas contradicciones se mueven nuestros presidentes, fieles sí a una tradición retórica integradora que dista mucho de una real voluntad política de superar los problemas que hoy afectan estructuralmente al Mercosur, prestos para aparecer en instantáneas fotográficas en banquetes en los que lucen amplias sonrisas, pero incapaces de asumir una realidad innegable: así como está, el bloque no sirve.
Lo habían concebido sus fundadores como una herramienta apta para la promoción del desarrollo económico y social de sus pueblos; hoy no es más que un instrumento al servicio de los poderosos, principalmente del Brasil, que lo utiliza sin ambages como medio de dominación. Días atrás lo señaló lapidariamente uno de los signatarios del Tratado de Asunción, el presidente Lacalle Herrera: en el Mercosur el comercio entre los socios se rige “de hecho por la ley del más fuerte”.
Si nuestra presencia en el bloque va a servir únicamente para legitimar las aspiraciones hegemónicas de un solo país; si de él no se derivarán beneficios concretos para nuestra gente; si a pesar de la remanida retórica integradora debemos continuar siempre suplicando a los demás “socios” el respeto por los derechos más fundamentales de nuestra soberanía, entonces el Paraguay ya no tiene más nada que hacer en el Mercosur. Su existencia ya no es viable ni productiva para nosotros.
Las cifras de muertes por dengue siguen aumentando diariamente y las acciones del Ministerio de Salud parecen no ser lo suficientemente fuertes a nivel nacional, según el presidente de la Sociedad de Pediatría del Paraguay, Dr. Luis Moreno quien afirma tajante que "Hace falta mayor movilización y que la acción tiene que ser efectiva y al mismo tiempo en todos los lugares para cortar la transmisión". Admite que eso no se está haciendo. "Estamos ante una epidemia y se deben tomar medidas drásticas para disminuir el impacto que hay en la población" indicó el médico .
“Faltan elementos para el diagnóstico. Esto es urgente. Deben ser reforzados todos los niveles de atención. Falta todo. Recursos humanos, materiales y capacitación, los médicos y enfermeras tienen que seguir las normas del manejo de dengue.” .
Expresó su preocupación por la falta de confirmación de la mayoría de los casos. Explicó que eso es lo que ocurre en el IPS. “No hay reactivos suficientes para diagnosticar. El lunes no había reactivos en IPS. Tenemos unos pacientes internados sin pruebas de dengue” mencionó el doctor Luis Moreno
Según los datos dados a conocer por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, la cifra de muertos por dengue oscila entre los 18 y 23, debido a que 5 casos fatales aún aguardan los resultados laboratoriales para su confirmación de la muerte por este mal. El director de Vigilancia Sanitaria, Doctor Iván Allende explicó que en total suman 2495 casos positivos para dengue, lo que podría aumentar los casos fatales para los próximos días .
Responsables del Ministerio de salud instan a la población a trabajar en forma coordinada con las autoridades locales y nacionales para la eliminación de posibles criaderos del mosquito transmisor de la enfermedad.
La atención a pacientes con síntomas de la enfermedad se vuelve tensa y lenta. “Actualmente los reportes que tenemos de los servicios públicos y privados es que los casos están sobrepasando los servicios de urgencia” afirmó el profesional consultado .
El toque de alarma debe sonar en todos los municipios del país
Una de las medidas recomendadas para concienciar y lograr la reacción ciudadana proporcional a la gravedad de la epidemia, es trabajar a través de los municipios en coordinación con el Servicio Nacional de Prevención del Paludismo (SENEPA) y el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social
Olga de Fernández, presidenta de la Asociación de Víctimas del Dengue enfatizó la necesidad de que exista mayor compromiso e involucramiento de la población civil en las tareas de prevención y monitoreo de la atención que reciben los pacientes de dengue tanto en los centros públicos como privados
Dijo que la responsabilidad en la erradicación de la enfermedad va representada en 40 % acción civil y 60 % respuesta del Estado (Salud Pública). “No se trata de eludir responsabilidades, sino de distribuir las labores de prevención, tratamiento y seguimiento adecuado a los pacientes enfermos de dengue
Por ejemplo en Coronel Oviedo hubo una minga ambiental y en Ciudad del Este fue declarada la Situación de Emergencia Ambiental, mientras que a nivel central no hay ninguna movilización de la municipalidad. No hay asueto, ni siquiera los fines de semana se hacen las limpiezas respectivas .
A criterio del doctor Luis Moreno, la población debe realizar las medidas de apoyo, limpieza, consulta precoz, pero el Ministerio debe liderar una fuerte campaña de concienciación de la población, que al parecer todavía se aprecia .
“Si no se hace esta contención a nivel de la población no va a parar nunca esto, no va a mejorar . Porque cuando es una epidemia el virus está, tiene brotes permanentes” sentenció el presidente de la Sociedad de Pediatría del Paraguay .
El tratamiento se complica debido a la presencia de problemas respiratorios o gripe
El doctor Luis Moreno explicó que en muchos casos los diagnósticos tardan en darse debido a la duda que se presenta con los síntomas que puede desarrollar una persona “El grave problema es que se están superponiendo con los cuadros respiratorios que están comenzando a haber sobre todo de niños pequeños. Por eso es que la demanda está sobrepasando”, afirmó el médico
Rubén Portillo tenía 26 años y falleció el 6 de enero de 2011 luego de sufrir síntomas de intoxicación como diarrea, vómitos, fiebre y dificultad para respirar. Trabajaba en los sembradíos en la Colonia Yerutí de Curuguaty, Departamento de Canindeyú , en el vecino país de Paraguay.
Otras 21 personas, todos vecinos del occiso incluida su familia, compuesta por su esposa y un niño debieron ser internados con el mismo cuadro de intoxicación. En la Colonia viven unas 400 personas, la mitad de ellas niños y niñas, rodeados de sojales. Condenados a las constantes fumigaciones donde ningún fruto o huerta o animal doméstico se salva de los agroquímicos.
La hermana de Rubén, Zulma Portillo, viajó desde España donde trabaja como empleada doméstica, al enterarse de la muerte de su hermano. Ya en su país presentó la denuncia en la Fiscalía Penal de Curuguaty por homicidio. El 14 de enero, otra hermana de Rubén, Norma, y dos pobladores más, acompañados por el grupo de Derechos Humanos "FIAN Internacional" presentaron un recurso de amparo contra el Estado paraguayo por incumplimiento de Funcionario Público y omisión de velar por la vida de las personas.
Contra el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), contra el Instituto encargado de la Distribución de la Tierra (INDERT), el organismo encargado de Fiscalizar el uso de Agrotóxicos (SENAVE) y la Secretaría del Ambiente (SEAM).
La primera institución, el MAG, pidió al juez rechazar el amparo; el INDERT no contestó, en momentos en que su director regional de Curuguaty era buscado por la justicia, tras imputaciones por estafa.
El SENAVE pidió al juez que rechace el amparo y se limitó a informar que quitó muestras de cultivos y agua de la escena, concluyendo en su informe, antes de cualquier análisis, que "A simple vista no se observan daños ocasionados por deriva de plaguicidas". La SEAM se puso a disposición de la justicia e informó que intervino en las explotaciones Cóndor y Hermanos Galhera Agrovalle del Sol, por no tener licencia ambiental, por haber secado los humedales y por utilizar irregularmente el arroyo local para sus regadíos. Sin embargo, la familia Portillo y sus vecinos denunciaron que la empresa Hermanos Galhera siguió fumigando después de la medida de SEAM.
El 14 de febrero fue presentada una denuncia por retardo de justicia ante la Corte Suprema de Justicia, y finalmente el 18 de febrero el expediente llegó a la sede del Juzgado de Curuguaty, en la sala del juez penal Dr José Benítez. Hasta hoy el amparo presentado no fue resuelto por la Justicia Paraguaya.
De las muestras de agua tomadas en las viviendas de la comunidad y en el pozo de la casa del fallecido, el SENAVE tenía un informe de laboratorio desde el 21 de enero, se encontraron tres sustancias químicas:
aldrín, endosulfán y líndano. Las dos primeras en el límite para no dañar la salud humana y la tercera el doble de lo necesario para dañarla. Inexplicablemente, tres semanas después, aún la institución no hacía públicos los resultados y la familia de Rubén seguía bebiendo del pozo contaminado. Fue a través de una fuente de confianza del órgano estatal, que se filtraron los resultados hasta la abogada de FIAN y ésta advirtió a la familia Portillo que no siga bebiendo del pozo.
El 10 de febrero, el SENAVE suspendió la actividad de seis sojales que rodean a las familias, por violar la ley y no contar con las barreras vivas de protección entre sus sojales y la comunidad.
El 13 de marzo, SENAVE hace público su informe de resultados de las aguas. Este informe es "desvirtuado" de forma manifiesta por el Diario ABC Color, que en su edición del día siguiente saca en tapa el titular "Soja no fue la que intoxicó a indígenas". En la página 30, tituló "Detectan veneno matapiojos en el agua bebida por colonos de Yerutí" y como título complementario "Estudios desacreditan acusación de CONAMURI contra sojeros de Canindeyú".
Esta información no se ajustaba a la realidad ni a los resultados del SENAVE y tenía como único objetivo desvincular los cultivos de soja a lo sucedido en Yerutí. Con el informe parcial del SENAVE, el diario asumió la atribución de dar por concluídas las investigaciones en torno a la muerte de una persona y las intoxicaciones de al menos 20 más, amparándose en una fuente anónima.
La indignación no se hizo esperar: "¿Cuántos litros de matapiojos es lo que tuvimos que haber echado supuestamente al pozo para que aparezca en esa cantidad?", expresó la hermana del fallecido. El mismo día, la abogada de la familia Portillo y de FIAN Internacional, Dra Milena Pereira, escribió una carta al director de ABC Color, exigiendo una réplica sobre la información. El diario no respondió ni la publicó.
El 15 de marzo, el SENAVE publica una comunicación institucional donde desmiente lo publicado en ABC Color, manifestando que "Es preciso apegarnos a los resultados objetivos e inobjetables que nos permitan llegar a la verdad, para superar la dolorosa experiencia y construir una comunidad que acceda plenamente a su derecho constitucional de vivir en un ambiente saludable".
Citaba las faltas: disposición irregular de envases de agroquímicos dispersos por todas partes; ausencia de barreras de protección en los caminos y que separen a la población de los cultivos; ausencia de asesores técnicos, planillas de aplicación de plaguicidas y de licencia ambiental; ausencia de bosques protectores; humedales en proceso de secado, y por último, el lavado de tanques de aplicación de agroquímicos, en el arroyo.
Una postal análoga a las de nuestro Auschwitz argentino. Un correlato del monopolio de los medios locales que desinforman, difaman, ocultan y censuran todo lo relacionado a fumigaciones indiscriminadas y los cientos de casos denunciados ante un Estado, sordo ciego y mudo. Que esconde la cabeza ante una evidencia que ya no se puede amontonar bajo la alfombra. Salvo que pretendan esconderla en las próximas urnas para luego quemarlas en algún relleno sanitario irregular cercano a Rosario, o en el Ceamse, o en algún incinerador obsoleto de Puerto San Martín o hundirlas con peso en las aguas cloacales que beben muchos pueblos, esos que todavía un gobernante caricaturesco trata de "desmitificar" desde que asumió. Y lo único que logra es el rechazo popular a su constante "deificar el yuyito".
Lamentablemente el soy power supera lo pútrido infectando la ética desvalorizada y toda dignidad humana.