• Por Luis Irala

A medida que nos acercamos a las fiestas de fin de año, lo primero que uno se pregunta es qué hará con su aguinaldo, por lo menos los que tienen sueldo fijo y acceden a este beneficio. La ansiedad se eleva a su máxima expresión, las ofertas aturden en los locales comerciales, en los semáforos y hasta en las puertas de casas. Todos saben que hay dinero en circulación y cada quien trata de quedarse por lo menos con una parte del flujo de dinero.

El Gobierno anunció que el pago del decimotercer salario se inicia el 13 de diciembre, el presidente Fernando Lugo hizo un llamado a los funcionarios públicos para que gasten con prudencia el dinero que van a recibir y que no se dejen llevar por el ímpetu de las fiestas de fin de año y se queden sin recursos financieros para el inicio del 2011.

 

El consejo presidencial parece muy atinado y debería ser escuchado por los asalariados que tienen la suerte de cobrar el aguinaldo, pues muchos jefes y jefas de hogares deberán ingeniarse para la compra del pan dulce.

 

Se cuenta que los pobladores primitivos del Paraguay, los indígenas, tenían la costumbre de consumir todo lo que tienen de una sola vez y recién una vez que se han quedado sin reservas comienzan de nuevo la búsqueda de alimentos. Parece que este hábito muchos lo llevan todavía en la sangre, pues mientras no gastan todo el dinero que tienen, nadie los puede detener. Peor aún si se es un comprador o compradora compulsiva. En este último caso hasta puede terminar el año con un abultamiento de las deudas.

 

Lastimosamente muchos ya tomaron compromisos a cuenta del aguinaldo; en ese caso una buena parte será solo para cubrir gastos hechos con anticipación, mientras que otros ya tienen totalmente planeado en qué lo van a gastar y a veces ni alcanza a cubrir lo que se tenía en lista.

 

Si bien es bueno aprovechar el ingreso para compartir con la familia y pasar buenos momentos, renovar algunos electrodomésticos, arreglar la casa y comprar algunas ropitas, lo triste es cuando uno gasta todo el dinero en gastos de consumo, que se evaporan al día siguiente y no quedan rastros de qué se hizo con el aguinaldo.

 

Personalmente considero que el mes de diciembre y enero no son tiempos para la compra de bienes duraderos, pues todos los precios son elevados a su máxima expresión; recién en el mes de febrero y marzo muchos artículos bajan de precio. Pero tampoco se puede guardar todo el dinero, algo hay que gastar.

 

Lo ideal es que se haga una planificación de gastos indispensables y se reserve algún fondo para el inicio del año, especialmente para hacer frente a los gastos para cuando se inicie el periodo escolar.

 

Siempre es recomendable tener un "colchoncito" para hacer frente a gastos imprevistos o para aprovechar ofertas que se puedan presentar.

 

"El tiempo y el dinero nunca fueron suficientes", decía un economista, de modo que hay que poner en marcha habilidades para que el aguinaldo dure un poco más.

 

http://www.ultimahora.com/notas/381337-pago-de-aguinaldo--fiebre-de-compras-y-la-depresi%C3%B3n-de-inicio-del-a%C3%B1o

Punto de inflexión | EDICION IMPRESA | Sábado, 27 de Noviembre de 2010

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