• por Didier Cristaldo

La reserva del Yvytyruzú, ubicada apenas a 220 kilómetros de Asunción, es una joya sin pulir que podría representar grandes dividendos en el campo del “turismo naturista”, pero en la actualidad, los caminos en mal estado imposibilitan siquiera adentrarse en las localidades aledañas.

El acceso a la reserva del Yvytyruzú en días lluviosos es poco menos que imposible y según los propios pobladores, la única manera “segura” de viajar es a caballo o a lo sumo a pie, pues movilizarse en motocicletas como en automóviles es complicada y puede traer mas de un dolor de cabeza.

Francisco Silvero, poblador de la zona y miembro de la Asociación Ecológica del Yvytyruzú, detalló que en el corazón de la reserva abundan las cavernas inexploradas y lugares inaccesibles que son parte de la historia del Paraguay -pues éstas, según Silvero- han cobijado a un pequeño ejército montonero a finales de la década del ’40, que habían luchado contra el gobierno colorado de la época.

 

Silvero detalló a ABC Digital: “Acá hay muchas cosas lindas que ver, que mostrar, hay 17 arroyos en la reserva, todos limpios, pero los caminos necesitan reparación para los pobladores y para la gente que quiera venir a ver la reserva”.

 

Algunos parajes bien conocidos de la reserva del Yvytyruzú son el Salto Suizo y la región de Itá letra, donde existen inscripciones rúnicas, incluso consideradas como patrimonio de la humanidad.

 

La región circundante a la reserva del Yvytyruzú no sólo ofrece una potable zona para el turismo naturalista, sino la propia ciudad de Independencia, que tiene una herencia europea que está a flor de piel con sus productos hechos en la zona, como los vinos, la yerba mate, los dulces y embutidos, ofrece un complemento excepcional para el deleite de todo forastero.

 

Por lo cual, no es sólo un detalle que los propios pobladores puedan valorar y entender en la rica zona en la cual se desenvuelven, sino también es necesaria la cooperación de las propias autoridades, tanto de la zona como las de nuestra capital, para poder dar a conocer uno de los secretos, aún bien guardados que tiene el Paraguay.

 

 

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