Heber Santiago Ayala

En la FM San Luis de Puente Kyjha escuchamos con decepción la siguiente propaganda: “si voce planta milho, crece milho, mais si voce planta Dekalb, seu campo crece”. Y después de todas las explicaciones del caso, todas a cargo de un brasileño en buen portugués, todavía tiene la osadía de aclarar: “publicidade exclusiva para a República do Paraguay. Informese no site dekalb.com.ar”.   

Vean lo triste, por no decir vergonzoso, del caso: el producto en cuestión se trata de semillas de maíz, producidas en la Argentina, por una industria argentina. Los argentinos producen propaganda, para el Paraguay, a través de brasileños y en el idioma de brasileños. O sea, hasta para terceros países ya no somos más que un estado brasileño, y por tanto regidos por las normas de convivencia de los mismos. ¡Es simplemente lamentable! Y lo más lamentable aún es por donde viene la cosa. FM San Luis pertenece a José Luis Manzoni, o sea, un millonario empresario, que no se va a volver ni más rico ni más pobre por emitir o no emitir una miserable propaganda que humilla a cualquier paraguayo de bien que habita esta región, tratándonos como si estuviéramos ya en tierra extranjera.   

 

¿Es mucho pedir a los que dirigen la radio, que por lo menos al momento de explicar que es una publicidad para el Paraguay, se ajusten cuando menos a algo que forma parte de nuestra identidad nacional, que es el idioma? Se habla tanto en los medios de comunicación en los últimos tiempos del tema de la soberanía nacional, que a la hora de cada uno hacer su parte, unos miserables guaraníes, o dólares, o lo que sea, hacen la diferencia. Quiérase o no, las emisoras de radio usufructúan una frecuencia otorgada por el Estado, y como tal deben regirse por normas de convivencia que hacen al Estado. Es bueno recordarles a los de la FM San Luis que el idioma forma parte de esas normas de convivencia a las que deben regirse. Deben saber que están en territorio paraguayo todavía.   

 

Y como fin de comentario, si a millonarios como José L. Manzoni por ejemplo, le importa un bledo todo lo que a su país se refiera, con tal de ganar el costo de una propaganda, qué le podemos pedir o criticar a nuestros funcionarios públicos, humildes mortales, si a la hora de negociar algún tratado internacional, o Itaipú por ejemplo, le importe un comino el país, y simplemente se importen en vender el asunto, como el simple anuncio publicitario al que hago referencia. Total el país, soberanía, identidad nacional y todas esas cosas no tienen ningún valor económico, ¿No es cierto?   

 

 

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