BILINGÜISMO

Publicado: 19/01/2011 10:23 por jotaefeb en CULTURA: lo que nos falta

Competencia y éxito

  • Por Guido Rodríguez Alcalá

Cuando uno compra un aparato electrónico, lo primero que tiene que hacer es no leer las instrucciones. A esta conclusión llegué cuando me conseguí un fax (entonces la última palabra) y perdí el tiempo leyendo las instrucciones. ¡Era increíble la cantidad de monerías que el fax podía hacer! Yo solo quería enviar y recibir mensajes, y me lo explicó una persona entendida: bastaba con apretar el botón start.

Es una cuestión generacional. A los tres años, mi sobrina sabía usar el equipo de sonido y el devedé para escuchar su música o ver su película infantil. Yo podía leer las indicaciones y no podía usar los aparatos. Ella no sabía leer y sabía usarlos. Ella también sabía cuál era el recipiente de leche, de jugo de naranja o de mermelada sin necesidad de leer las etiquetas.

 

En ciertas situaciones prácticas de la vida, lo que cuenta es el conocimiento de las cosas y no el conocimiento del idioma escrito.

 

Esto me hace pensar en los inconvenientes que pueden traer ciertas disposiciones de la Ley de Lenguas. Por ejemplo: en todos los productos alimenticios o farmacéuticos fabricados en el Paraguay, las etiquetas deberán estar en castellano y guaraní. Los productores tendrán que cambiar las etiquetas, y eso va a costarles un dinero que incidirá en el precio final. Algunos productores exportan al Brasil, y por eso sus etiquetas están en castellano y portugués; ponerlas en castellano y guaraní será una desventaja. La desventaja podrá ser una pérdida de puestos de trabajo para muchos paraguayos, menos necesitados de protección lingüística de lo que podría suponerse. Cualquiera entiende qué significa Johnny Walker o Gatorade.

 

Los títulos universitarios tendrán que estar en los dos idiomas oficiales. ¿Valdrán los que estén en uno solo? El asunto de los títulos es un tairasy. A un escribano con 30 años de práctica de la profesión le exigen renovar su título. A un médico con 30 años de práctica le exigen renovar su título. La renovación es toda una aventura; si debe ser bilingüe, será dos aventuras. Entiéndase doble pérdida de tiempo en oficinas públicas.

 

La burocracia pública es ineficiente. La última ocurrencia es que se pierden los títulos de propiedad en el registro de la propiedad. Los títulos bilingües aumentarán la cantidad de papeles que la burocracia no puede organizar en cantidad más reducida. Si se quiere proteger al ciudadano, la mejor protección es que sus títulos valgan, no tengan ambigüedades ni se pierdan.

 

La identidad nacional puede ser importante, pero no puede primar en las relaciones ni en el comercio internacionales. China y la India tienen culturas milenarias, mucho más antiguas que las europeas y americanas. Como el resto del mundo no sabe sus idiomas, esos dos países han optado por el inglés. No para dejarse avasallar por los norteamericanos y europeos, sino para competir con ellos exitosamente. Por contraste, recuerdo lo que me dijo un funcionario de Relaciones Exteriores: "En Relaciones, nosotros hablamos puro guaraní entre nosotros". Lo que no me dijo es cómo pierde Relaciones cuando debe defender los intereses paraguayos en los foros internacionales.

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