El Ministerio de Educación y Cultura (MEC) atenta contra el Bicentenario de la República al suprimir en 1.400 colegios la enseñanza de la historia justamente en el año en que es más necesario reafirmar el sentido de pertenencia a una comunidad nacional. Es inadmisible la imprevisión e improvisación de las autoridades educativas que, a modo de paliativo, plantean talleres que no podrán alcanzar los objetivos esperados. Por otro lado, la reasignación de cátedras conspira contra la calidad de la educación.

La administración del ministro Luis Riart incurre en una imperdonable omisión al dejar a los estudiantes, en el año en que el país cumple 200 años de vida independiente, sin un contenido básico y esencial para su formación integral como personas.

 

Es bueno que el MEC plantee un enfoque de la historia desde la perspectiva de la reflexión crítica superando el memorismo que solo apunta a retener datos para los exámenes y no con el propósito de orientar el pensamiento y la conducta de los alumnos. Durante demasiado tiempo esa cátedra ha sido un medio político para manipular la realidad y mantener un esquema de dominación de las conciencias.

 

Lo censurable del proyecto en marcha es que sus estrategas curriculares no hayan adoptado en su debido momento las medidas que hubieran permitido no dejar un bache tan significativo, como el que se constata. Lo que se lee detrás de esta negligencia es imprevisión e improvisación. Significa que el MEC no hizo bien los deberes para que el plan operativo funcione en el año del Bicentenario de la Independencia.

 

La imprevisión da paso a la improvisación. Dado que las 1.400 instituciones no tendrán Historia, se recurrirá a una "experiencia innovadora" en la que "los estudiantes analizarán la historia en clases modulares a través de talleres, trabajos de investigación o de resolución de problemas", según informó el ministro Riart.

 

Esa "experiencia innovadora" estará a cargo profesores que serán contratados solo por este año para llevar a cabo la propuesta. ¿Quiénes son esos docentes y con qué rubros trabajarán? Lo más seguro es que poco o nada entenderán de la gran responsabilidad que tienen en sus manos. Sus clases no contribuirán a buscar el objetivo deseado. Los alumnos, en vez de aprender, van a ser víctimas de un ensayo que desde el vamos carece de la esperanza de ser exitosa.

 

Por otro lado, se avecina un caos cuyo impacto será una mayor degradación de la calidad de los contenidos transmitidos a los estudiantes. En la reasignación de cátedras para los que perdieron algunas de sus horas, en el plan transitorio de este año, por ejemplo, el profesor de Sicología pasará a enseñar Filosofía. O que el de Historia y Geografía se haga cargo de Geología.

 

El documento ministerial de orientaciones con respecto a las nuevas modalidades operativas ofrece sobradas muestras de docentes que se dedicarán a cátedras con las que sus materias originales no tienen ninguna afinidad.

 

En esa determinación se le da prioridad al interés gremial de los docentes para que estos no disminuyan sus ingresos. El propósito de introducir modificaciones con miras a una mejor enseñanza fue dejado de lado. Por lo visto, el MEC prefiere no tener conflictos con los sindicatos y no el compromiso de buscar un mejor servicio para su clientela educativa.

 

El cambio de enfoque de la historia es bueno. Lo lamentable es el paréntesis de su enseñanza y su incidencia negativa en la calidad de la educación. Si el MEC hubiera sido previsor, no estaríamos lamentando que en pleno Bicentenario de la Independencia la historia quede proscrita de las aulas.

 

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Sergio Cáceres Mercado

QUE NUNCA SE VAYA EL 2011


Hace poco asentía con un querido amigo, joven y docto historiador, que este año es el año de la historia... y de los historiadores. Como nunca la historia paraguaya está en el tapete y eso hay que aprovecharlo al máximo, porque el 2012 será la vuelta al periodo de vacas flacas.

Desde hace un par de años el Bicentenario empezó a agitar el ámbito de los historiadores, reflotando viejas rencillas y creando nuevas envidias. Todos estos sentimientos encontrados empiezan a llegar al clímax ahora que el 2011 comenzó con su trompetazo de largada que anuncia la llegada del annus mirabilis. Algo hay que hacer, esa es la consigna. Y realmente mucho se hizo y se está haciendo.

Se respira historia por todos lados. La Casa de la Independencia recuperó parte de su terreno, la casa del Mariscal Estigarribia dejará de pudrirse, el Archivo Nacional se muda, la Biblioteca Nacional tiene vida otra vez, Asunción tendrá una ciudadela, etcétera, etcétera.

Todos los medios de comunicación y la farándula también se contagiaron de esta fiebre, veremos la obra de Appleyard en el teatro Arlequín compitiendo con Habemus Locus Bicentenario, y seguro vendrá el Bailando Conmigo Bicentenario; me imagino un reality con Yegros, Iturbe, Troche, dialogando y sacando sus rencillas poscoloniales a la luz: veo a Caballero cortándose las venas y escribiendo con su sangre por la pared de su calabozo o Francia ordenando el fusilamiento de Yegros. Cedo mi idea gratis.

¿Y qué me dicen de los libros? Todo se desempolva y se recupera; nuevas ediciones aparecen y las investigaciones empiezan a publicarse. Hace mucho que la historia paraguaya... y los historiadores paraguayos se merecían tal destaque, sea para ensalzar sus investigaciones, sea para analizarlas críticamente. La historia está en boca de todos, es inconcebible no hablar de ella este año, el año de la historia por antonomasia. ¡Ah el Bicentenario, como lo extrañaremos cuando se vaya!

Ya Cicerón decía que la historia es la maestra de la vida. Con el correr de los siglos esta idea se fue materializando en los currículos oficiales de enseñanza. A esta altura de nuestras vidas concebir un plan de estudio que no incluya la materia Historia suena casi a sacrilegio, de ahí el sobresalto por la desaparición, reprogramación, o lo que sea que haya pasado con Historia y Geografía este año en ciertos cursos de la media, para colmo justo el que corresponde al Bicentenario. Doble sacrilegio.

Algo parecido ocurrió en la última reforma curricular que hiciera el entonces Ministerio de Educación y Culto, cuando impuso los Estudios Sociales en vez de la materia Historia, con la diferencia de que nadie podía quejarse al MEC stronista. La materia quedaba subsumida a otra y había que acatarla sin chistar. Eran otras épocas y había una sola historia, la historia oficial.

Ahora no, hay muchas historias. Por eso nuestros jóvenes, aclara el MEC, no dejarán de dar la materia, sino que también darán historia de los pobres, historia de las construcciones, historia del poblamiento del Paraguay. Increíble. Los Annales llegaron casi con cien años de retraso. Mejor tarde que nunca.

Sí, señores, es el año de la historia, de los historiadores... ¡y de los profesores de historia! Ojalá que el 2011 nunca se vaya.
http://www.ultimahora.com/notas/403279-Que-nunca-se-vaya-el-2011

Fecha: 14/02/2011 10:43.


Gricel

Lo único que busca es que los jóvenes sean cada vez más ignorantes. Esto se venía ya con Blanca Ovelar y "El Sr. Riart" lo afirma cada vez más. Como podemos competir en historia o ciencias al sacar del programa materias IMPORTANTES....

Fecha: 23/02/2011 20:12.


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