Por María Zacco

El aislamiento en que están inmersos los pueblos indígenas de América Latina, que sufren el saqueo de sus recursos, la persecución legal y serios problemas de salud, es retratado en los documentales "Un tren a Pampa Blanca" y "La guerra por otros medios", que se exhiben en el marco de Pantalla Pinamar.

 La Argentina de los paisajes fértiles y la de gente que sufre de desnutrición y enfermedades crónicas o fatales, se ven en un recorrido en tren desde Buenos Aires, la capital del país, hasta la provincia de Jujuy, en el norte.

    "Un tren a Pampa Blanca", de Fito Pochat, es la historia de ese viaje, que hace más de treinta años realizan médicos de distintas especialidades de la Fundación ALMA para atender partos, realizar controles clínicos y dar asistencia primaria a personas que deben ser derivadas a hospitales.

    "La historia de este tren nos parecía una experiencia extraña, ya que pensábamos que la tarea de asistencia médica le correspondía al Estado, no a un grupo de médicos que pueden dar una atención parcial a esas personas", dijo Eduardo Sánchez, productor del documental, en diálogo con ANSA.

    El rodaje se realizó entre 2004 y 2009, lo que permitió ver la evolución de varios pacientes a través de los años. También, el esfuerzo de los médicos que trabajan a destajo y su impotencia al comprender que muchos pacientes quedan librados a su suerte, cuando el tren parte de la localidad de Pampa Blanca (ubicada en el sur de Jujuy, a 48 kilómetros de la capital provincial, y centro neurálgico al que acuden personas de otras provincias e incluso desde Bolivia).

    "El documental es un acercamiento a la realidad no sólo de Argentina sino de América Latina. No es posible comprender cómo zonas exportadoras de alimentos tengan personas que sufren desnutrición. Y no hay que olvidar la tuberculosis y el mal de chagas, muy extendido en la región", aseveró Sánchez.

    Apenas 79 minutos de cinta permiten comprender una realidad más amplia: familias desmembradas debido a que los hombres, cabezas de familias numerosas, deben partir a trabajar a otras provincias durante períodos extensos; ausencia de medicina preventiva y de educación.

    "El sistema no deja de ser expulsivo: los hombres se van, las mujeres quedan solas, a veces hasta con diez hijos, y es la escuela la que termina haciendo un gran trabajo de contención, porque se encargan de que los chicos tengan una comida fuerte durante el día", relató el productor del documental, que se verá en las salas comerciales en abril.

    Por su parte, "La guerra por otros medios", del realizador de televisión Emilio Cartoy Díaz y el guionista Cristian Jure, aborda a través de cuatro historias, las experiencias de distintos pueblos indígenas de América Latina que utilizan sus propios medios de comunicación para resistir el saqueo de sus recursos y la discriminación cultural.

    "En esta guerra no siempre perdemos", dijo un líder indígena tras inaugurar una radio en su comunidad. Esa frase, dijo Cartoy Díaz a ANSA, fue el disparador para realizar el documental, que muestra la labor en el campo de la comunicación de la comunidad aymará en ERBOL (Educación Radiofónica de Bolivia); de los sirui en la Amazonia brasileña; la radio mapuche de San Martín de los Andes, en Neuquén (Patagonia argentina) y el trabajo documental del proyecto Video nas Aldeias, en Brasil.

    "Más voces, más diversidad y pluralidad", dijo el director a la hora de definir este trabajo, rodado en 2010, en momentos en que muchos países de la región discutían una modificación de las leyes que regulan la difusión de la información.

    "La guerra por la imagen y la información nunca fue una metáfora para los pueblos indígenas", sostuvo Cartoy Díaz.

    La red ERBOL, de Bolivia, que tiene 150 emisoras asociadas que trasmiten en red, "no sólo es líder en audiencia sino que jugó un papel determinante durante la Guerra del Gas (el conflicto surgió en 2003 contra la exportación de gas natural hasta que existiera una política para abastecer al mercado interno, Ndr) y la Guerra del Agua (en 2000, cuyo detonante fue la privatización del abastecimiento del agua, Ndr)", explicó el director.

    El también promotor del Festival Latinoamericano de Video y Televisión de Rosario (polo cultural a 298 kilómetros de Buenos Aires) fue durante muchos años productor ejecutivo de canales de televisión argentinos, en manos de inversores privados, desde donde surgen muchas objeciones a la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales, que apunta a la democratización de la comunicación a partir de la regulación de la cantidad de licencias otorgadas a un mismo grupo de medios de radiodifusión.

    "Esta ley va a recortar poder, autonomía y control de algunos sectores hegemónicos. Pero deben entender la importancia de que los medios puedan ser manejados por otros sectores de la sociedad", sostuvo.

    El mayor ejemplo de que eso es posible, aseveró, son las comunidades registradas en el documental.

    "Se ocupan de problemáticas de la vida diaria, pero eso no les resta calidad informativa -concluyó-. Son medios masivos, que denuncian las desigualdades, reinvindican sus diferencias, son interesantes y, sobre todo, poderosos, sin necesidad de depender de ninguna empresa privada".

PINAMAR (BUENOS AIRES), 11 (ANSA) -

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Anónimo

EDICION IMPRESA

Fecha: 14/03/2011 09:56.


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