• El hecho de que la Cámara de Diputados del Brasil haya aprobado las notas reversales (falta la aprobación del Senado) firmadas por los presidentes Fernando Lugo y Luiz Inácio Lula da Silva el 25 de julio de 2009, en Asunción, debe ser tomado en la justa dimensión de lo ocurrido. No caben ni el triunfalismo rimbom- bante de algunos sectores del Gobierno ni el menosprecio de quienes jamás aprobarán lo que logre de bueno el adversario. El maniqueísmo no es una actitud digna de gente con estatura moral. Acá hay lecciones que aprender y responsabilidades que asumir. Celebrémoslo en su justa medida como algo positivo.

Quienes están a favor dirán que se dio un paso gigantesco. Quienes están en contra sostendrán que el notable aumento que se logró en el pago que debe hacer el Brasil al Paraguay, en compensación por la energía de Itaipú que este país le cede, no se aproxima tan siquiera a lo que debería recibir si los brasileños pagaran por dicha energía el precio de mercado. Ambas posturas son atendi- bles. Pero lo que no es atendible es que se siga discutiendo sobre criterios ma- niqueístas, mientras se pierde el tiempo en descalificaciones mutuas, en lamen- tos y quejas.

Hay que observar los sucesos objetivos, analizarlos con responsabilidad y actuar en consecuencia, pensando únicamente en el país.

No se puede dejar de reconocer, en este tema, que hubo una negociación con un resultado positivo, cosa que con los brasileños no es fácil, más aún tratándose de Itaipú. Tampoco se puede desconocer el gran papel que Lula jugó aquí. Solo alguien con la ascendencia política de él pudo haber conseguido que por lo menos una de las cámaras del Congreso brasileño haya aprobado ya esto (la influencia de Lula se extiende al Gobierno de Dilma). No hay que olvidar que los brasileños piensan que Itaipú es propiedad exclusiva de ellos y que le hacen un favor al Paraguay al pagarle lo que le pagan. En gran parte del Brasil persiste un sentimiento imperial e imperialista.

Pero, de este lado, algo también se tuvo que haber hecho bien y por eso se llegó adonde se llegó: el Paraguay podría recibir ahora, en compensación por la cesión de su energía al Brasil, unos 360 millones de dólares anuales. Es decir, 240 millones de dólares más que los 120 millones que venía recibiendo. Pero si el Paraguay le vendiera al Brasil su energía a precio de mercado, los ingresos paraguayos por consumo de su energía al país vecino sobrepasarían sin pro- blemas los 1.000 millones de dólares anuales. Es decir, con todo lo que le cedió a Paraguay ahora, el Brasil sigue ganando.

 

El Brasil consume el 92% de la energía que produce Itaipú y al Paraguay le queda el 8% restante. Pero, para el gigante Brasil, todo lo que recibe de Itaipú representa solo el 19% de lo que consume el país. Sin embargo, para el Para- guay, lo poco que consume representa el 90% de la energía con que se mueve el país.

 

Paraguay va a seguir creciendo y necesitando más energía. Lo difícil es que recupere esa energía propia que hoy le cede al Brasil por exigencia del Tratado de 1973, para apuntalar ese crecimiento. He ahí un dilema que se debe seguir mirando de cerca.

 

El otro punto es que el Gobierno tenga la racionalidad, la lucidez y el patriotismo para hacer que los 240 millones de dólares más que entrarán anualmente, se dediquen al proceso de desarrollo y no a alimentar la maqui- naria burocrática y clientelística.

 

http://www.ultimahora.com/notas/418762-Lo-de-Itaipu-no-debe-inspirar-ni-triunfalismo-desmedido-ni-menosprecio-descalificador

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Anónimo

Continúa el vil despojo al Paraguay en Itaipú


Tras una humillante espera de casi dos años, durante la cual nuestras autoridades demostraron una actitud mendicante indigna del pueblo al que representan, la Cámara de Diputados del Brasil aprobó por fin las notas reversales que formalizaron la Declaración Presidencial suscrita por los presidentes Fernando Lugo y Lula da Silva el 25 de julio de 2009, según la cual el país vecino se comprometió a incrementar de 120 a 360 millones de dólares el pago al Paraguay por la cesión de la energía no consumida de la hidroeléctrica de Itaipú. El espinoso asunto pasa ahora a la consideración del Senado brasileño. En el Gobierno nacional en estos momentos todos están exultantes con el “magnánimo” gesto que los legisladores han adoptado, y a la espera de que la Cámara Alta ratifique definitivamente el documento.

La decisión viene a significar un angustiosamente esperado balón de oxígeno político para el Poder Ejecutivo. Con él espera contrarrestar el profundo desencanto y descreimiento en el que se encuentra sumido el actual gobierno de cara a la sociedad. Ello le permite al presidente Lugo exhibir lo que considera un “logro” fundamental de su gestión; el supuesto cumplimiento de una de las principales promesas que formuló durante su campaña política y que hasta ahora no logra superar las trabas burocráticas y políticas planteadas por el Brasil.

Ahora bien, habiendo ratificado los diputados brasileños las notas reversales de marras, ¿podemos estar los paraguayos en condiciones de afirmar que hemos logrado finalmente la plena reivindicación de nuestra soberanía energética, prometida por Lugo durante su campaña política? De ninguna manera. Estamos una vez más frente al remanido teatro que Itamaraty ha venido montando de manera sistemática en los últimos 38 años: acercarnos algunas moneditas para que el fondo de las cosas, el statu quo, permanezca inalterable y que, por lo tanto, sus intereses se vean preservados en todo momento, lugar y ante el Gobierno paraguayo del signo ideológico que sea.

Es decir, toda la estrategia brasileña apunta en dirección al acallamiento de las voces que desde el Paraguay reclaman la necesaria, urgente e imperiosa necesidad de renegociar el vil Tratado de Itaipú, suscrito por dos dictadores en abril de 1973, por el cual arbitrariamente se le niega al Paraguay poder disponer libremente de la energía que legítimamente le pertenece, y encima se le niega el derecho de recibir un precio justo por aquella que el Brasil le ha obligado a entregarle.

Estos temas cruciales para nuestra soberanía fueron precisamente abordados por Fernando Lugo durante la campaña presidencial que le posibilitó sentarse en el sillón de los López. El 23 de junio de 2007, por ejemplo, sostenía públicamente que “necesitamos equidad económica y social en los tratados de Itaipú y Yacyretá. Yo creo que esa es la gran deuda de nuestros países vecinos. Paraguay quitó pocos frutos de estos dos tratados internacionales. Se debería tomar conciencia de que nuestro país merece más, está pidiendo lo justo cuando se trata de renegociar el tratado y tener los beneficios que las demás naciones tienen”.

El 13 de mayo de ese mismo año, el entonces candidato se preguntaba –con toda justicia– por qué motivo la energía paraguaya debía subsidiar el crecimiento industrial del Brasil. Cuestionaba igualmente que el Paraguay no pudiera vender su energía a precio de mercado, como Venezuela hace con su petróleo y Bolivia con su gas. “¿Por qué el Paraguay no puede vender su electricidad al precio que vale?”, decía. Si así lo hiciera, agregaba a renglón seguido, estaría en condiciones de percibir hasta 3.500 millones de dólares al año, casi la mitad del total del Presupuesto de Gastos de la Nación.

Citas de similar contenido podrían reiterarse hasta el hartazgo. Ahora bien, ¿qué sucedió por el camino? ¿Qué factor o circunstancia hizo que el entonces candidato presidencial, una vez conquistada la Primera Magistratura, se olvidara de sus propias promesas y, en vez de exigir los 3.500 millones de dólares que entonces demandaba, ahora se conforma con lograr apenas 240 millones?

Caben solamente dos respuestas posibles: o bien Fernando Lugo, por entonces aún obispo de la Iglesia Católica, actuó con igual mendacidad y oportunismo propios de los políticos baratos a los que sistemáticamente cuestionó durante la campaña presidencial, y entonces engañó al pueblo; o bien fue cooptado miserablemente por la inveterada estrategia brasileña de entregar unos cuantos pesotes a los políticos paraguayos a cambio de que “dejen de molestar” con reclamos “inconducentes”.

Otorgándole el beneficio de la duda y suponiendo su buena fe, solo nos resta ubicarnos frente al segundo escenario. Así las cosas, Fernando Lugo, el obispo que llegó a la Presidencia del Paraguay prometiéndole a su pueblo que recuperaría su soberanía energética vilmente entregada por gobernantes vendepatrias a los brasileños y argentinos, cayó víctima del espejismo que siempre obnubiló a sus predecesores colorados: aceptó las limosnas del Brasil y renunció voluntariamente a sus pretensiones.

En el discurso engañoso y triunfalista que pronunció ayer el presidente Lugo, no sabemos sobre qué base declaró haber cimentado “la afirmación de nuestra soberanía sobre nuestros recursos energéticos”, y superado “el legado histórico de desacierto de las políticas exteriores que nos precedieron”. Lamentamos decir que se equivoca el titular del Poder Ejecutivo. Haciendo como lo hizo el juego a Itamaraty, continúa por el rumbo equivocado. También el gobierno de Nicanor Duarte Frutos había logrado “duplicar” el pago de los brasileños por la energía de Itaipú que les cedemos. En esa época, a Lugo le sobraba valor para considerar como una “migaja” esa reivindicación. Hoy lo único que él obtuvo es que aumentara el tamaño de las sobras; pero ese mendrugo no alcanza para cantar “victoria” y mucho menos declarar solemnemente la recuperación definitiva de lo que en justicia nos pertenece.

Infelizmente para los paraguayos, el actual gobierno, ante la expectativa del Brasil de obtener el voto paraguayo para su candidatura en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ha desperdiciado la brillante oportunidad de plantar cara ante los brasileños, haciéndoles ver la injusticia que históricamente han cometido con nuestro país y reclamándoles lo que por derecho propio nos pertenece: la libre disponibilidad de la energía de Itaipú y el pago de un precio justo por ella.

El pueblo paraguayo entero, alentado hoy por el mismo espíritu emancipador que estuvo vigente en este suelo hace doscientos años, debe iniciar una verdadera cruzada en pos de la recuperación de los bienes que legítimamente le pertenecen, restaurando la soberanía nacional en aquellos ámbitos en los que los sucesivos gobiernos no han demostrado más que sistemática claudicación, entreguismo e indigna mendicancia.


http://www.abc.com.py/nota/continua-el-vil-despojo-al-paraguay-en-itaipu/

Fecha: 08/04/2011 08:59.


Anónimo

Efraín Martínez Cuevas
Creo que todos debemos estar felices por lo de Itaipú. Necesitábamos algo fuerte que nos levante la autoestima. Igualmente, el proyecto World Trade Center, la gran cosecha sojera y la fuerza de los jóvenes contra la lista sábana provocan un piro´y renovador en nuestros espíritus paraguayos.

Fecha: 08/04/2011 12:16.


Anónimo

FRASEOLOGÍA PARLAMENTARIA BANDEIRANTE
Por Alfredo Boccia Paz
Era una combinación tentadora: mi curiosidad por saber qué pensaban los diputados del Brasil sobre nuestros reclamos en Itaipú, más la posibilidad de escuchar en directo el debate de la Cámara vía internet. Total, que me tragué cuatro horas de una sesión que, aquí, era considerada "histórica".
Renuncio, por ahora, a una interpretación de fondo sobre lo que esta media sanción parlamentaria significa para los reclamos planteados por el Gobierno paraguayo. Quiero, más bien, compartir con usted los argumentos de una y otra parte que me resultaron llamativos.
Lo primero que anoté es que, también allá, hubo quienes hablaron de una votación "histórica". Destaco algunas frases de diputados que apoyaron la posición oficialista: "No estamos siendo generosos, estamos siendo justos"; "No se trata de ayudar al Paraguay, se trata de hacer una política internacional adecuada a estos tiempos en que las asimetrías regionales también nos dañan a nosotros". La palabra "reparación" fue usada por varios oradores y la Guerra de la Triple Alianza fue mentada en por lo menos tres ocasiones.

Enfrente, la oposición hacía esfuerzos desesperados por postergar la votación. Sus frases: "Estamos sacando plata de los programas de salud, infraestructura y salarios de nuestros propios estados para regalarla al Paraguay"; "El Paraguay ya se benefició demasiado con Itaipú, sin poner un centavo en su construcción"; "Transferir estos enormes recursos existiendo tanta necesidad en el Brasil, es un despropósito. Estamos donando una fortuna sin ninguna contrapartida".

Hubo ataques relativamente ingeniosos: "El PT abandonó su bandera histórica de defender a los pobres del Brasil para preocuparse por los pobres del Paraguay. ¿Es que intenta crear una sucursal en el Paraguay?" Y otros francamente absurdos: "Este dinero va a sustentar la campaña de reelección del presidente Lugo".

El argumento más repetido por la oposición fue que Lula estaba pagando una cuenta política que tenía con Lugo: "Este asalto al bolsillo del pueblo brasilero es para pagar deudas de campaña"; "El Paraguay solo puso el agua en Itaipú y ahora debemos pagarles, solo porque Lula decidió que Lugo gane una elección allá".

Hubo un diputado conservador que, cada vez que le tocaba hablar, repetía que "se estaba cometiendo un crimen de lesa patria. Todo obedece a una política paraguaya, el pueblo paraguayo quiere cobrarnos esa factura". Si éste nos sobreestimó, hubo quienes nos denigraron. Elijo algunas de esas frases peyorativas: "El Paraguay fue un neologismo que inventamos para decir, lo digo con todo respeto, un país de piratas"; "No se trata de hablar de modo fino o grueso del Paraguay. Es un país que no hace su parte. La criminalidad se abastece con armas venidas del Paraguay. También el tráfico de drogas y la corrupción"; "La Itaipú paraguaya está podrida". Hubo otro que, resignado ante la previsible derrota en la votación final, advirtió: "Se arrepentirán de esto cuando vean que aumentan las drogas en las calles de nuestras ciudades".

El ambiente despectivo tuvo un clímax humorístico cuando un diputado pidió la palabra para avisar que había perdido su teléfono Blackberry en el plenario. Una voz anónima le respondió: "Estará en Paraguay".

Adivino su crítica por haberme quedado en la anécdota y no emitir opinión. Es que a esta columna se le acabó el espacio. No se queje, le he contado cosas que no leerá en ninguna otra parte.

Fecha: 09/04/2011 07:20.


Anónimo

AUNQUE NO LES GUSTE A ALGUNOS
Por Pa'i Oliva - www.paioliva.blogspot.com
Pareciera que no les ha gustado a algunos que la Cámara de Diputados del Brasil haya dado media sanción al aumento de la tarifa de la energía eléctrica paraguaya y que con tiempo la Sociedad Civil se haya apresurado a preparar y consensuar un proyecto de ley para su mejor empleo al servicio de nuestro Pueblo.
Este proyecto de ley prevé un 76,1% de gastos de capital y un 21,4% de inversión social directa.
Entre otras cosas, con este aumento en la venta de la electricidad paraguaya se podrían construir y equiparar 7.040 puestos de salud en toda la república; construir 4.180 viviendas populares cada año; financiar a casi 160.000 micro, pequeñas y medianas empresas; becar a 11.000 estudiantes; medio millón de familias accederían a la tarifa social eléctrica de 300 kWh/mes; 100.000 adultos mayores recibirían 220 dólares al año.
Además, se beneficiarán 910.000 personas con agua potable y alcantarillado sanitario; se asistirá a 260.000 familias para la reforma agraria campesina e indígena etc.,. etc.
Sería interesante que cierta prensa negativa a todo lo que significa adelanto en el proceso de cambio, que lleva a cabo este Gobierno, se alegrara, porque puede ser posible todo esto y nuestro pueblo más empobrecido, con la aprobación de este proyecto de ley, mejoraría su calidad de vida.

Fecha: 09/04/2011 07:20.


Anónimo

DICTADURA BRASILEÑA CEDE ANTE LA DEMOCRACIA DEL BRASIL
Por José Nicolás Morínigo Alcaraz
La represa de Itaipú fue una obra planeada y ejecutada siguiendo las líneas maestras de la geopolítica brasileña, que puede ser sintetizada en la expresión: Brasil potencia. Nadie se opondría a esta pretensión, si es que los medios utilizados por el Brasil estuvieran sustentados en normas justas y en principios solidarios.
En el siglo XXI, después de los cambios registrados en el mundo, no puede existir un tratado entre dos países libres y soberanos, que se integran para construir conjuntamente una represa, como lo hicieron Paraguay y Brasil, que pongan en tela de juicio tres premisas fundamentales: 1- El 50% de la represa de Itaipú le pertenece al Paraguay, porque el 50% de las aguas pertenecen a un río internacional que establece los límites, entre Paraguay y Brasil. 2- Nadie puede justificar el precio de un producto, en este caso, de la energía, al margen del precio existente, por el mismo producto, en el mercado internacional y, 3- Estipular un precio bajo inalterable en el tiempo es una injusticia intolerable y es simplemente, una forma de negar el principio que rechaza el enriquecimiento indebido.

El miércoles en una sesión que se prolongó hasta cerca de la medianoche, la democracia brasileña empezó a destrabar ciertas situaciones que abiertamente se oponen a la tarea de integrarnos de manera racional, solidaria y buscando el bienestar de todos los países de esta parte del continente.

Mas allá de las expresiones que demuestran ignorancia y un subido prejuicio en contra de la sociedad paraguaya, que es lo mismo que decir, prejuicios contra los paraguayos y paraguayas, algunos diputados brasileños que desconocen no solo la realidad del Paraguay, sino incluso la misma realidad del Brasil. Pero lo importante es que por una importante mayoría se impuso la democracia sobre la dictadura militar, que ya no está, pero que sigue presente entre aquellos que son sus expositores más allá de las palabras, en los hechos visibles.

Por la energía que Paraguay cede al Brasil, en esta primera etapa nuestro país pasará a percibir, de 120 millones de dólares 360 millones, es decir, 240 millones de dólares más.

Este acto es simplemente un acto de justicia. Un acto que si bien beneficia al Paraguay, también beneficia al Brasil, porque aparece frente al mundo, como un país con el que es posible plantear y realizar acciones de beneficio mutuo. Claro el acuerdo aceptado por la Cámara de Diputados del Brasil es un primer paso, quizás el más difícil, pero queda todavía la Cámara de Senadores y queda todo lo que debemos plantear de manera sincera y clara a los dirigentes del Estado brasileño.

Este país ha sufrido demasiado a consecuencia de los despropósitos del Brasil y ha llegado el tiempo de circular por vías más solidarias y justas.

Ex funcionarios y contratistas de Itaipú esperaron el miércoles frente a la Embajada del Brasil el resultado de la votación en la Cámara de Diputados del Brasil. Es un excelente ejemplo para demostrar que, en Paraguay, seguimos atentos los pasos que se dan y que aún deben darse.

Fecha: 09/04/2011 07:21.


Anónimo

Brasil no aprobaría fondos extra para línea de 500 kV
El presupuesto brasileño no prevé para el año próximo los recursos para la financiación de la línea de 500 kV y ni siquiera se habla a nivel político para su inclusión en 2012, dice una publicación de ayer del diario O Estado de São Paulo. Hasta ahora, solo se entregaron US$ 50 millones. Advierte que podría requerir más tiempo que la aprobación del aumento de las compensaciones.

Fecha: 09/04/2011 07:35.


Anónimo

No dilapidar más los fondos deItaipú, sino emplearlos con rigorpara la erradicación de la pobreza


En el Tratado de Itaipú se establece que la hidroeléctrica debe servir para promover el desarrollo del Brasil y del Paraguay. Pero hasta ahora, en el caso de nuestro país, ha servido para el enriquecimien- to de unos pocos, para el clientelismo político y la residual utiliza- ción de la energía. Si se logran el aumento de la compensación y la ampliación de las líneas de extensión, los recursos y la electricidad deben emplearse para erradicar la pobreza. Y no para agravar -mediante la corrupción y malas políticas- la desigualdad social.

El boom económico con su pico más alto en 1981, producido por la construcción de Itaipú, enriqueció a unos pocos allegados a la dictadura de Stroessner y empe- zó a agrandar la brecha social en el Paraguay. La pobreza llevó a la indigencia a más del 40% de la población.

Fue cuando se institucionalizó el estado de corrupción. El negociado del Tra- tado se tradujo en la fortuna de los vendepatrias y en la residual utilización de la energía y con los anexos que beneficiaron unilateralmente al Brasil.

Como Itamaraty puso cerrojo a la renegociación del Tratado, se buscó el atajo de mejorar las compensaciones, sin que el Paraguay fuera más allá del discurso sobre la reivindicación de su soberanía energética. Así llegamos a la utilización de apenas el 8% de la energía que produce la hidroeléctrica y a la risible compen- sación de 120 millones de dólares al año por la cesión.

Ahora esa cantidad aumentará en US$ 240 millones más. Es un avance que romperá -de concretarse en el Senado brasileño- el statu quo.

La situación permitiría abrir una diferente etapa. Podemos decir que tenemos un horizonte mejor para impulsar nuestro desarrollo. Pero ello dependerá de la administración eficiente y honrada del Ejecutivo, y de un control riguroso y de una legislación adecuada del Congreso. La pertinencia en el empleo de los recur- sos y los medios exige la centralidad de la erradicación de la pobreza.

Los expertos tratarán de privilegiar la sostenibilidad del crecimiento, con el alegre apoyo de los sectores -que aumentan la concentración de la riqueza- aliados a la política del "derrame". Con esa política pasará otro bicentenario y el índice degradante de la pobreza seguirá igual.

Se sabe muy bien cuál es el camino del desarrollo: educación, salud, infra- estructura, industrialización, salario digno y calidad de vida. Por esa vía transita- mos poco. El déficit se evidencia en todas partes.

La cuestión pasa por un verdadero Estado democrático, y por un Gobierno eficiente en la construcción de una sociedad desarrollada con justicia social.

Debemos precavernos ante la continuidad y profundización de las malas polí- ticas. Mayor ingreso no debe traducirse en la adiposidad de un Estado preben- dario. El mismo que no se cansa de dilapidar las finanzas públicas, incluso los préstamos y las donaciones del exterior.

Tampoco en una Administración que desconoce las prioridades. Por ejemplo, en comprar aviones antes que invertir en educación y vivienda. O en gastar en "estrategia de seguridad", postergando las respuestas a las necesidades de infra- estructura y al mejoramiento sustancial de la productividad.

También hay que cuidarse del populismo. Con el supuesto afán de combatir la pobreza, está la tentación de crear programas "sociales" que, en último térmi- no, solo sirven para alimentar fondos destinados a la lucha por el poder. El asis- tencialismo es la agonía de la esperanza de redención de los pobres.

Mas una emergente ciudadanía crítica ya no tolerará el hurto ni el engaño al pueblo. Es el límite a la codicia de los gobernantes, y ya le deberían temer.

http://www.ultimahora.com/notas/419206-No-dilapidar-mas-los-fondos-deItaipu,-sino-emplearlos-con-rigorpara-la-erradicacion-de-la-pobreza

Fecha: 10/04/2011 08:37.


Anónimo

Dos posibilidades

Fecha: 10/04/2011 08:47.


Anónimo

USTED ESTÁ AQUÍ NACIONALES POLÍTICA PARA CANESE, EL PARAGUAY LOGRÓ AVANCES EN SOBERANÍA DE ITAIPÚ
Para Canese, el Paraguay logró avances en soberanía de Itaipú



De los 6 puntos que el gobierno paraguayo reclama a Brasil para ejercer su soberanía sobre Itaipú, se avanzó con la licitación de la línea de 500 kV, con los estudios de factibilidad para obras de navegación que hasta el 2008 no existían y la intervención de la Contraloría General de la República en ambas márgenes, para investigar la deuda espuria de la binacional.



Otro punto en el que se avanzó es la cogestión de la entidad, que permite a los directorios de ambas márgenes tomar decisiones conjuntas, ya que anteriormente solo las autoridades brasileñas manejaban la administración del ente. Así concluyó el parlamentario del Mercosur, Ricardo Canese, durante el 2º. seminario internacional sobre soberanía energética.

El seminario se desarrolló en el salón auditorio, desde las primeras horas de ayer hasta el mediodía, en el centro de recepción de visitas de la margen derecha de Itaipú Binacional. Asistieron representantes de varias organizaciones que colmaron el salón.

Durante su disertación, Canese hizo una breve reseña histórica sobre el reclamo de la soberanía energética de Itaipú, remontándose a 1966, cuando los gobiernos de Paraguay y Brasil firmaron el acta de Yguazú.

Explicó que la llamada deuda espuria fue creada por empresas multinacionales que no quisieron pagar el costo que implicó la construcción de la represa.

Recordó que el ente fue saqueado “por los barones de Itaipú y en Brasil son “grandes contratistas, que abultaron la deuda con sus robos y nosotros estamos pagando esos robos con la tarifa social”.

RECLAMOS DE PARAGUAY

El parlamentario del Mercosur, explicó que des-de la asunción de Fernando Lugo, el 20 de abril de 2008, el gobierno paraguayo tras una difícil negociación con Brasil, colocó 6 puntos principales presentados el 1 de agosto del mismo año. Estos son soberanía hidroeléctrica, precio justo, eliminación de la parte ilegítima de la deuda, cogestión plena, transparencia y obras faltantes.

Respecto a las obras faltantes, los avances logrados en la licitación de la línea d e500 kV, a pesar de las objeciones de varias empresas que se presentaron en el concurso de ofertas, es un avance. De igual manera las obras de navegación, la hidrovía Paraná- Tieté, con su proyecto de factibilidad, representan otro avance.

Canese advirtió que en el punto sobre transparencia, la Contraloría General de la República está revisando todos los documentos que se relacionan con el Tratado de Itaipú, en ambas márgenes.

El precio justo es otra batalla que no se venció totalmente, pendiente de aprobación del Congreso brasileño, pero al menos se obtuvo un aumento superior a 300 millones de dólares anuales, por la energía que Paraguay le vende al Brasil.

Fecha: 17/04/2011 20:21.


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